Luego de un año de lucha colectiva, el Consejo Directivo de la unidad académica de UNER se expidió a favor de las denunciantes. Las situaciones sufridas y la postura de la institución.
Camila, Gina, Jorgelina, Karen, Luna, Melina y Paola son estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de Entre Ríos. El año pasado se unieron en las denuncias, se acompañaron con sororidad y fueron sembrando un precedente respecto a las situaciones de acoso, violencia de género y abuso de autoridad pero también de postura oficial de las instituciones donde se atraviesa de forma cotidiana distintas formas de violencias. El Consejo Directivo de la FCE se despachó a favor de las denunciantes. Lee la Resolución.
«La siguiente Resolución de la Facultad de Ciencias de la Educación – UNER es el resultado de todo un año de trabajo, lecturas, recorridos, idas, vueltas, lucha, empoderamiento, sororidad, tragos amargos y también logros compartidos», explicaron las estudiantes en un comunicado difundido en las redes. «Somos un grupo de mujeres estudiantes de la facultad, que cursamos la Cátedra Sociología de la Educación en diferentes años, (2015, 2016, 2017), todas con la misma incomodidad: el Adscripto de esa cátedra, Esteban Rezza, quien nos escribía por facebook», advirtieron sobre las situaciones de acoso y violencia de género sufridas.
DENUNCIA POR ACOSO EN LA FCE.La siguiente Resolución de la Facultad de Ciencias de la Educación – UNER es el resultado…
Publicado por Luna Badaracco en Lunes, 26 de marzo de 2018
«Esta persona nos mandaba mensajes personales y, aunque teníamos un grupo institucional en esa red social, él usaba dicho medio para contactarnos de forma “privada”. A algunas nos consultaba acerca de qué nos parecía la cátedra o nos pedía sugerencias de los temas que estábamos trabajando, cuestiones que en el marco de la cátedra, personalmente, no ocurría», relataron sobre las situaciones cotidianas. «Esto último nos generaba mucha incertidumbre e incomodidad, ya que sus mensajes no tenían nada que ver con las formas y la metodología de trabajo del equipo de profesores de esa materia», destacaron. Agregaron que con otras compañeras ·sus preguntas se transformaban en apreciaciones sobre sus formas de trabajar en el aula, de ser, entre otras cosas que nos parecían desagradables y totalmente fuera de lugar».
«Con otras compañeras sus preguntas se transformaban en apreciaciones sobre sus formas de trabajar en el aula, de ser, entre otras cosas que nos parecían desagradables y totalmente fuera de lugar», describieron las siete denunciantes.
Contaron que cuando se enteraron que había otras estudiantes en la misma situación decidieron denunciarlo colectivamente. «Un día decidimos hablar», afirmaron. «Nos dirigimos a lxs docentes de la cátedra que nos escucharon y acompañaron. Juntas, reflexionando, y reconociendo que lo vivido había sido acoso y abuso de autoridad, redactamos una nota para denunciar la situación en Consejo Directivo de nuestra Facultad», precisaron.
«El Consejo Directivo fue el lugar que decidimos para denunciar en conjunto. No fue fácil, ya que nuestra Facultad nunca había recibido una denuncia por un caso de Acoso -violencia de género- pero las pruebas estaban al alcance de la mano, nuestros testimonios tenían mucha coherencia entre ellos y hablaban por sí solos», puntualizaron en el comunicado difundido en redes.
«El equipo de trabajo que se encargó del procedimiento de investigación para comprobar los hechos denunciados por nosotras estuvo conformado por 3 personas: una docente como Asesora en cuestiones de género, a quien elegimos y queremos agradecer por todo el apoyo incondicional que nos brindó, la Dra. Alicia Naput; la Prof. María Isabel Martinez como Secretaria; y el Abog. Federico Ornik, quien se desempeña como asesor legal de la Facultad, y que cumplió el rol de instructor sumariante», describieron sobre el proceso transitado.
Derecho a defensa del docente Rezza mediante, luego llegó el momento de los informes del equipo de trabajo. «Federico Ornik, el asesor legal de la Facultad e instructor sumariante, presentó su informe final argumentando que, a su criterio, no existió acoso en los hechos que denunciamos, tampoco violencia de género o abuso de autoridad», comentaron las denunciantes. No obstante, resaltaron el papel de la Asesora en cuestiones de género que precisó «que la conducta de acoso (al menos verbal) se basa en una relación de poder que a la vez que se reconoce vicaria de la relación de asimetría educativa, la pervierte lesionando la libertad de las estudiantes, infunde miedo, vergüenza e incertidumbre en las situaciones de copresencia aúlicas (en las que debiera proliferar una asimetría sostenida en la confianza y el cuidado al servicio del aprendizaje)”.
Alertaron que si bien «el Consejo directivo finalmente se expidió a favor» de ellas, «el accionar de Federico Ornik, al defender una postura contraria, podría contribuir al encubrimiento y sostenimiento de los hechos denunciados».
Un precedente
«Hoy pensamos que nos hubiera gustado que algunas cosas en el proceso de denuncia hayan sido diferentes, pero aquí queremos rescatar una victoria de una larga lucha, una victoria no nuestra, sino en general, de todas las mujeres, el feminismo y la disidencia, y en particular de las estudiantes que pertenecemos a la Facultad de Ciencias de la Educación: la victoria de haber logrado que la Facultad reconozca en nuestra denuncia violencia de género, de que hemos sentado un precedente muy importante, victoria que además reafirma que el acoso es acoso aunque se lo quiera disfrazar y hasta encubrir», destacaron las estudiantes. «Se trata también de una demostración de nuestro empoderamiento, de que tenemos más fuerza que nunca, que no nos callamos más y que no estamos solas; que podemos denunciar juntas, en grupo, hermanadas, como lo hicimos nosotras; que de manera sorora luchamos para crear, inventar y construir una FCE libre de violencia sexista, una FCE Feminista», agregaron.