Tras dos años de espera y reiteradas denuncias penales por las aplicaciones de agroquímicos en una zona urbanizada, los vecinos de esa localidad santafesina fueron convocados ayer a una audiencia de “constitución de querellante”.

La resistencia de los vecinos a las prácticas contaminantes y descontroladas que llevan adelante los agricultores, se extiendo en toda la zona pampeana y región centro.
La situación deriva en conflictos sociales de variada intensidad, que pocas veces tienen repercusión en los medios masivos de comunicación y a duras penas son tomados por la justicia que parece no estar al tanto de la evidente colisión entre los interese económicos y los derechos sobre la propiedad y el derecho al ambiente saludable, cuando no, a la vida. Lamentablemente, los casos cobran resonancia cuando causan estragos graves en la salud de las personas o, directamente, la muerte.
Sin embargo, la organización y la resistencia vecinal crece a la par de la frontera agrícola que cada vez aprieta más a las zonas pobladas. La situación tiene actores concurrentes de parte del Estado nacional, que cada tanto sueltan afirmaciones del tipo “el Glifosato es inocuo”, como lo hizo el ministro de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, hace un tiempo en Entre Ríos. Esas expresiones son un respaldo oficial a los productores agrícolas para seguir con el uso descontrolado e ilegal de agroquímicos, pero a su vez generan un conflicto social del que los funcionarios difícilmente se enteren y por los cuales, casi nunca son alcanzados. El problema, lo tienen los municipios y en menor medida, los gobierno provinciales, que deben mediar entre el sector productivo y los ciudadanos que reclaman al ver deteriorada su calidad de vida.
Ante esta situación, que es prácticamente un calco en la zona pampeana y la región centro, los vecinos de la localidad de Arroyo Leyes en Santa Fe, comenzaron hace alrededor de dos años a realizar denuncias penales. Finalmente, este martes, fueron convocados a una audiencia de “constitución de querellante”.
La audiencia tuvo lugar en el juzgado N°3 de Primera Instancia de Distrito en lo Penal, a cargo del juez Sergio Ariel Carraro.
La denuncia, presentada por el periodista Facundo Viola y acompañada por un grupo de vecinos de la localidad, se basa en sucesivas fumigaciones sin control producidas dentro del área urbanizada de la mencionada localidad santafesina, a pocos metros de la escuela primaria N° 30 “Domingo Silva” y el Jardín de Infantes.
En un inicio, la misma fue radicada en la Fiscalía Federal Nº1 a cargo del Dr. Kishimoto, hace más de dos años. Más adelante, la investigación fue derivada al Ministerio Público de la Acusación de Santa Fe y ahora elevada por el fiscal al juzgado citado.
“Venimos pidiendo por todos los medios que se detengan las fumigaciones ilegales cerca de nuestras casas porque pueden estar causando un daño grave o irreversible para la salud. Venimos denunciando que se está infringiendo la ley nacional de Residuos Peligrosos 24.051 que impone penas para quien ‘contaminare de un modo peligroso para la salud, el suelo, el agua, la atmósfera o el ambiente en general’”, explicó Viola.
En este sentido, el vecino relató la compleja situación que se repite en cientos de pueblos fumigados santafesinos donde las causas no alcanzan a llegar a los tribunales: “Nos fumigaban constantemente a pocos metros de la ventana de nuestra casa, estando con mis hijos. No respetaban ni que hubiera una niña con discapacidad. Luego de las fumigaciones nos sentíamos muy mal, dolores de cabeza, mareos, erupciones. Empezamos a ver cómo muchos vecinos se morían jóvenes de cáncer o leucemia alrededor del mismo campo. Caían los pájaros de los árboles después de que fumigaban. También aplicaban agrotóxicos pegado a la ventana de la escuela donde asiste mi hijo mayor. Esto sucedía a la vista de todos. Recibíamos amenazas y presiones constantemente para que nos calláramos, lo cual nos dio cada vez más determinación”, aseguró el periodista y vecino de Arroyo Leyes.
Finalmente, la causa comenzó a avanzar este martes y hay que destacarlo porque, se sabe, no es común que las denuncias por fumigaciones tengan eco en la justicia.
Fuente: Aire de todos.