María Elena Ale: “No es el gobierno, sino el movimiento feminista el que pone en agenda el aborto”

Desde AgendaAbierta, consultamos voces locales, mujeres comprometidas con el devenir de la lucha por la igualdad de género, militantes, sujetas políticas que dan su visión sobre un debate insoslayable, el de la legalización del aborto para todas las mujeres.

María Elena Ale (Foto: Micaela Del Fabro).

Por Pablo Urruria.

Tras el multitudinario pañuelazo reclamando por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito realizado frente al Congreso de la Nación el pasado 19 de febrero, algo se quebró en la sociedad argentina. Como una fuerza subterránea, la Campaña Nacional por el Aborto Legal Seguro y Gratuito, iniciada el 28 de mayo de 2005 por más de 70 organizaciones de mujeres de todo el país, fue tejiendo una férrea alianza federal que extendió sus raíces en lo profundo de una sociedad marcada por la hipocresía, la violencia machista, la misoginia y la moral católica, hasta hacer reventar ese piso que la mantenía presente pero oculta y salir a la superficie para tomar carne en el debate público que hoy atraviesa como nunca a la Argentina.

Tras la apertura del 136° Período de Sesiones Ordinarias del Congreso de la Nación, ingresará el proyecto y se verá hasta qué punto los representantes políticos están dispuestos a permitirse un avance que implica un salto positivo en la salud pública del país y poner fin a un extensa injusticia.

María Elena Ale, es activista feminista, integrante de Socorristas en Red y de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

“Como tal, integramos la asamblea participativa de mujeres, lesbianas travestis y transexuales en Paraná”, agrega, antes de expresar que “la noticia de que se podría debatir la ley en el Congreso me llegó por medio del activismo en la campaña, pero pasados los minutos por todos los medios de comunicación y eso es algo que ha sucedido muy pocas veces en estos largos años de reinicio de la democracia en Argentina”, destaca.

Ante la pregunta de por qué  se llega a esta situación, Maria Elena responde con agudeza: “¿Por qué no ahora?”, y desarrolla: “Nosotras y antes que nosotras nuestras compañeras con más trayectoria en el movimiento feminista vienen trabajando de un modo comprometido y sin pausas para conquistar el derecho al aborto legal y despenalizado donde se respete la voluntad de decidir sobre los propios cuerpos. Esta lucha atraviesa distintos reclamos que han encontrado muchos un encauzamiento a partir de las leyes de salud sexual y reproductiva, de identidad de género, educación sexual integral, además de todas las reformas parciales que se dan en todos los ámbitos de la vida. La despenalización y legalización del aborto se inscribe en esas luchas”.

Y no ahorra palabras en explicar, porque hace rato que viene explicando y debatiendo, en el marco de esa larga lucha en la que se inscribe: “El estado, en términos de O’Donnell posee una racionalidad limitada, por lo cual los temas ingresan en la agenda pública en la medida en que existe una presión social para incorporar diversos temas. El activismo ininterrumpido, la visibilidad del tema, el otorgar otros relatos y otras miradas, las movilizaciones masivas son la causa de que por ejemplo casi todxs lxs candidatxs a legisladorxs se hayan tenido que pronunciar sobre el tema y que los medios masivos de comunicación hayan tomado al aborto como tema a ser tenido en cuenta en la programación. El aborto, aunque grandes sectores de la sociedad quieran invisibilizar, insiste y es practicado por decenas de miles aunque las leyes del Estado indiquen lo contrario, como un símbolo de rebelión social no solo a lo normado por el estado, la religión, o los mandatos de la maternidad obligatoria, sino hasta los límites de lo inimaginable de exponer el cuerpo ante esa situación”, señala.

Para Ale, es “esa avalancha de resistencia social”, la que crea las condiciones de posibilidad haciendo que “a la clase política no le queda otra cosa más que tener que incorporar en su agenda este tema. Aunque si analizamos un poco la trayectorias de algunes, se generan las sospechas de que se trata de ‘saludos a la bandera’ para no ser expuestxs ante la opinión pública, y esa situación no deja de ser gratificante en términos simbólicos y subjetivos”, apunta.

Ante la pregunta del posible oportunismo político detrás de la apertura al debate de parte del Presidente Macri, responde que “el gobierno de Cambiemos, por su modo de conducción, hace de temas controversiales su herramienta para trabajar sobre la opinión pública, pero nosotras más que ninguna sabemos quién es Macri y lo que representa. Con esto quiero destacar que no es el gobierno el que pone en agenda al aborto, sino el movimiento feminista quien empuja a hacerlo”, sostiene.

El 8M

Mará Elena Ale, expresa que el próximo Paro Internacional de Mujeres que se desarrollará el próximo miércoles 8 de marzo, y tendrá su réplica en Paraná, “y todos los días, estamos pidiendo a los compañeros que reflexionen sobre sus privilegios, el asumir sin problematizar los roles que plantea el patriarcado de acuerdo al género contribuye a que la violencia y la subalternación y opresión se perpetúen. También queremos decirles que no los necesitamos para que nos ayuden a organizarnos”, plantea tajante y agrega: “Si hay algo de lo que hemos aprendido en estos años de lucha es romper las lógicas del machismo al encontrarnos con otras para plantear nuestros propios programas de resistencia ante la opresión de este sistema heterocapitalista y patriarcal”.

“Nos mueve el deseo de cambiarlo todo”, asegura. “Porque ya no queremos para nuestras vidas sentir el temor a no volver vivas a nuestras casas, de tener que cumplir triples jornadas laborales sin salarios, a no poder disfrutar de nuestras sexualidades, de no poder asumir libremente la disidencia a roles de acuerdo al sexo biológicamente asignado. Estamos hartas de estar hartas de que se nos siga negando la identidad de sujetas políticas. Por eso tomamos las calles, los bares, las camas, las universidades, los barrios, los clubes, abortando en manadas a este mundo machista y sus dispositivos performativos de disciplinamiento”, plantea María Elena. Y finaliza afirmando que “el 8M es un llamamiento también para que nos encontremos con las otras en ese sentido”.