Multitudinaria movilización en la militarizada Río de Janeiro para exigir justicia por la concejal referente del feminismo, del movimiento afrodescendiente y de los Derechos Humanos. En simultáneo a las protestas asesinaron a Paulino Dourado Teixeira, un concejal suplente de Magé.
A menos de una semana del asesinato de la dirigente de izquierda Marielle Franco en Río de Janeiro, otro político fue asesinado en la región metropolitana carioca. Se trata de Paulino Henrique Dourado Teixeira, un concejal suplente de Magé, que fue acribillado mientras manejaba por la ruta del Goiabal en Pau Grande. Miles de personas regresaron a las calles para pedir respuestas sobre el asesinato de la concejal y defensora de los derechos humanos Marielle Franco en la víspera de completar una semana del crimen.
Con carteles que decían «Marielle vive» y gritos de «Justicia», los manifestantes marcharon por la Avenida Río Branco, una de las principales del centro de la ciudad, demostrando indignación y consternación por el feminicidio en la noche del 14 de marzo. En aquella jornada Franco volvía a su casa en su coche tras participar en un evento de empoderamiento de mujeres negras en Lapa (región central). El ataque se produjo en el barrio del Estácio, también en el centro, y se efectuaron al menos trece disparos a dos metros de distancia.
La historia de Marielle
Nacida y criada en la Maré, uno de los complejos de favelas más violentos de Río, Marielle estudió duro en cursillos comunitarios para ganar una beca y graduarse en Sociología en la universidad privada más prestigiosa de Río, la PUC. «Mi perspectiva cuando llegué ahí era la de una mujer negra de la favela, perteneciente a la Maré. Y había una disputa sobre si mi cuerpo estaría en ese lugar de enseñanza de calidad, porque soy favelada», recordaba la concejal, de 38 años, el miércoles en la noche en un acto con otras mujeres negras, minutos antes de ser asesinada.
Incombustible y sonriente, Marielle podía estar bajo el sol inclemente de Carnaval repartiendo abanicos contra el asedio a la multitud disfrazada, envolviendo su pelo crespo con una diadema colorida que decía ‘No es No‘, como días después podía denunciar con solemnidad ante la Cámara Municipal de Río los atropellos de la policía en una favela. «Era una mujer fuerte, segura, coherente, con los pies en el suelo. Miraba a los ojos de las personas y nunca se dejó deslumbrar. Ella sabía que era un cuerpo extraño en el lugar donde ocupaba», dijo a la AFP la productora cultural Marcela Lisboa, que conoció a Marielle cuando empezaba a militar en el Partido Socialismo y Libertad (PSOL, izquierda).
La muerte de una amiga por una bala perdida fue la que lanzó a la joven carioca a la lucha por los derechos humanos, centrándose especialmente en las minorías silenciosas de las favelas. La actuación policial fue uno de sus principales ejes de lucha, que consumó en su tesis del máster en Administración Pública de la Universidad Federal Fluminense (UFF), dedicada al fallido proyecto de las Unidades de Policía Pacificadora (UPP). El título que eligió, ‘UPP: la reducción de la favela a tres letras‘.
En esas comunidades empobrecidas Marielle empezó su larga carrera de activista, pasando por organizaciones como la Brasil Foundation o el Centro de Acciones Solidarias de la Maré. Su vida dio un giro cuando conoció a Marcelo Freixo, el defensor de los derechos humanos y diputado del estado de Rio, del PSOL, que ha sufrido varias amenazas de muerte desde que en 2008 dirigió una Comisión Parlamentaria de Investigación sobre la acción de milicias parapoliciales en las favelas. Marielle se convirtió en su asesora y fue con el PSOL que acabó convirtiéndose en la quinta concejal más votada de Rio en 2016, con 46.000 votos. ‘Era una persona llena de vida, llena de gas, una persona fundamental para Rio de Janeiro‘, resumió entre lágrimas Freixo anoche desde el lugar donde fue asesinada.
Feminista, lesbiana y madre de una joven de 19 años, la defensa de los derechos de las mujeres -especialmente de las negras y faveladas- fue otro de los ejes principales de su lucha. Organizaciones como Amnistía Internacional han exigido una investigación rigurosa del asesinato de Marielle, subrayando que era conocida por sus críticas frontales a los abusos policiales y a la reciente intervención de los militares en el área de seguridad de Río, un asunto que Marielle vigilaba como relatora de una comisión de la Cámara Municipal. ‘¿Cuántos más será necesario que mueran para que esta guerra acabe?‘, se preguntaba la concejala en Twitter un día antes de ser baleada.
Vestida completamente de negro esperando junto a centenares de personas a que llegara su ataúd a la Cámara Municipal, Tenka Dara, otra joven negra y compañera de luchas de Marielle, lloraba desconsolada la muerte de su amiga. «Ella era esa persona que estaría aquí liderando el movimiento. En este caos político, la muerte política es la de una mujer negra. Mataron a Mariella, pero sus ideas son a prueba de bala», sollozó.
Otro concejal asesinado
Se trata de Paulino Henrique Dourado Teixeira, un concejal suplente de Magé, que fue acribillado mientras manejaba por la ruta del Goiabal en Pau Grande. La Policía Militar indicó que su acompañante resultó herido. Según los medios locales, los investigadores no descartan que haya sido un crimen político. Así lo señaló Evaristo Magalhães, de la Comisaría de Homicidios de la Baixada Fluminense, que también resaltó que todavía la información es “preliminar”.
Teixeira fue candidato a concejal en 2016 por el Partido Laborista Brasileño (PTB, por sus siglas en portugués) y era suplente en el Ayuntamiento de Magé.
Un relevamiento realizado por el diario O Globo registró que, desde el inicio de 2017, 15 políticos fueron asesinados en Brasil, lo que da como resultado promedio una víctima por mes.
Fuente: Diario Norte y Nodal