La hermana de Sandra, asesinada en 2015, se refirió a la búsqueda de justicia y a la visibilización del patriarcado y las distintas formas de violencia. El feminicida, Daniel Borlicher, continúa prófugo.
Tres años de impunidad y un nuevo feminicidio sin justicia. El 16 de marzo Sandra Silguero fue asesinada por su pareja, en la casa que compartían junto a sus dos hijos en el barrio San Benito, de la capital de Corrientes. Tres años después, el feminicida Daniel Borlicher prosigue prófugo, mientras la familia de la víctima busca la verdad. Un poco de reparación, de paz, a tanta injusticia estructural. «No saben cuánto la extraño, ni cuánto me cuesta traducir el vacío enorme que siento. Mi hermana, mi amiga, mi Sandra, nunca dejó de cuidarme, hasta ese 16 de marzo de 2015, cuando Daniel Diomedes Borlicher decidió clavarle 115 puñaladas con un cuchillo y un destornillador», afirmó Karina, hermana de la víctima, a La Garganta Poderosa. Precisó que la vida «ya nunca fue igual para mí, ni para mis sobrinos, Mayra y Bruno, que cada noche la seguimos extrañando». Y agregó que a su asesino «desde entonces lo estamos buscando».
«Mi hermana vivía atormentada todos los días, a punto tal que debió dejar el trabajo por sus amenazas, buscando un canal de fuga para ese acoso constante», describió Karina sobre las violentas situaciones que vivenció su hermana. «Justo antes de su asesinato, habían acordado que ya no seguirían viviendo juntos, que se iría bien lejos. Hasta ese momento, en teoría, ella estaba preparando los bolsos para mudarse, pero con el tiempo pudimos entender que se trataba de un escape, no de una mudanza», detalló. «Salir de la ciudad o de la provincia, para poder andar libremente, fue su última voluntad. Pero poco parece importarle a quienes gobiernan las Fuerzas de Seguridad», reclamó.
«Hoy, Daniel Borlicher es el único femicida prófugo del país y, supuestamente, “el más buscado” por la Interpol. Por eso, mientras veo cómo pasa el tiempo y todo se apaga, me pregunto por el periodismo y hago su trabajo para buscar verdades, llamando al juez o al abogado para exigir novedades», destacó sobre la lucha de la familia durante estos tres años de impunidad. «Siempre lo mismo, puro cinismo, una cagada», denunció.
«Pequeñas notas y menciones en diarios repiten cada tanto los únicos chispazos que mantienen vivo el caso, pero así será el tiempo que haga falta, porque no lo dejaremos morir», avisó Karina. «Esta lucha se volvió el centro de nuestras vidas, por encima de todo», explicó. «Si bien soy madre, tía y sostén de mis viejos, nada deseo más en este mundo que poder dar con Daniel Borlicher, para que de una vez por todas podamos tener Justicia y un poquito de paz», puntualizó.
«Por eso vamos, por menos impunidad y por más conciencia, para que todas y todos podamos reconocer a esas relaciones patriarcales cargadas de violencia, que atentan contra la libertad de las mujeres, antes de naturalizarlas, antes de huir, antes de morir», avisó. Y agregó que «nunca bajaré los brazos».
«No falta un femicida, falta el Estado», finalizó.