Carlos Ábrego, integrante de Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina, seccional Gualeguaychú, denunció falencias del sector gastronómico y afirmó que un tercio de los trabajadores está en negro.
Foto: El Día
Desde el edificio de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (UTHGRA), Carlos Ábrego, Secretario de Actas y Afiliaciones de la Costa del Río Uruguay e integrante de la seccional Gualeguaychú del gremio, denunció las falencias que sufren los trabajadores del rubro, especialmente durante la temporada.
“Algunos, en el recibo les figura que trabajan cuatro horas, cuando en realidad lo hacen la jornada completa”, reveló a Ábrego, quien cuenta también orgulloso que trabaja como mozo, de manera ininterrumpida desde hace cuatro décadas.
“Un alto porcentaje del personal que se desempeña en el rubro trabaja informalmente, más específicamente es un 30% el que trabaja en negro. Tras las últimas paritarias, un básico en el sector gastronómico tiene que ser de $15.000, a lo que se debe agregar un 12% de complementación de servicio y un 10% de presentismo”, explicó antes de enfatizar que las horas extras y los feriados deben figurar en el recibo: “En el caso de que no estén, nos damos cuenta cuando ese afiliado necesita de una prestación médica y va con los recibos, y si no le abonaron las extras y el feriado, entonces entra en acción el gremio para que se abone todo lo trabajado”.
Una de las quejas que la UTHGRA más enfatiza es la falta a la hora de abrir un negocio sólo por la temporada, también apreciado en los locales que abren todo el año pero que en el verano refuerzan el personal. “Quienes emplean a personas para la temporada deben darle el alta en noviembre en el sindicato para que tengan los servicios que corresponden hasta semana santa. Pero alguno lo hacen en el municipio para que quede habilitado pero no pasan por el sindicato para regularizar su situación como empleadores”, reniega.
“Otro tema pasa por los empleos que culminan cuando finaliza el carnaval. Sin embargo, hemos detectado negocios que siguen atendiendo hasta después de marzo con compañeros en negro, sin ningún tipo de aporte social, y sin seguro, con el interrogante de quién se hace cargo en el caso de que ocurra algo”, puntualiza mientras expresa que “en estos temas se trabaja en conjunto con el Ministerio de Trabajo de la Provincia, organismo que tiene la potestad de actuar como policía laboral”.
Según su lectura, la temporada que ya está en marcha será mejor que la de los dos últimos años, sobre todo porque “el clima jugó una mala pasada, con la crecida del río e intensas precipitaciones”, y esta perspectiva se nota en el aumento de negocios relacionados al rubro gastronómico: “Se ha incrementado el número de nuevos emprendimientos, como así también las cabañas para alojamiento, donde los trabajadores están bajo el convenio de hoteleros”, destacó.
Afiliados y trabajo en negro
El sindicato contaba, hasta noviembre, con 500 afiliados, número que subió en diciembre considerablemente. “Se estima que es un 30% el personal que trabaja informalmente en la temporada, muchos de ellos mozos y cocineros. Estamos hablando de establecimientos que cuentan con un plantel estable durante el año y que para la temporada alta toman gente pero sólo por un par de meses. Generalmente, por cada seis empleados que ingresan, sólo dos son blanqueados. Al resto, tenemos que salir desde el gremio a buscarlos”, describe.
“Cuando salimos a hacer relevamientos hemos encontrado a trabajadores escondidos, con miedo a que puedan perder el trabajo si el sindicato obliga al empleador a que los ponga en blanco”, acota.
Ábrego también se refirió a la jornada laboral, remarcando que, en algunos casos, en el recibo figuran 4 horas, en vez de las 8 que trabajan en realidad: “Los trabajadores en negro tienen miedo, y nosotros no lo podemos obligar a que diga verdaderamente las horas que trabaja”, destaca y aclara que “el empleador, en lo que se refiere a obra social, tiene que hacer los aportes por 8 horas, no así el aporte jubilatorio que es por lo que marca el recibo, concluye.
Fuente: El Día