Paraná: otro verano sin espacios municipales para el abordaje de las personas en situación de calle

El único lugar municipal abierto sólo recibe personas adultas, mientras el improvisado alojamiento instalado en un Centro Comunitario cerró sus puertas. El Concejo Deliberante tampoco dio presupuesto a una ordenanza sancionada.

Por Mariano Osuna

Luego de un 2017 con protestas y ollas populares de distintas organizaciones comunitarias y sociales para visibilizar la falta de políticas públicas, de presupuesto, de dispositivos y de equipos intedisciplinarios en el abordaje hacia las personas en situación de calle, la Municipalidad de Paraná clausuró el precario espacio nocturno estatal que ofrecía un techo para dormir. Con el cierre del lugar instalado en el CIC ubicado en la intersección de las calles Roque Saenz Peña y Fermín Garay, el Ejecutivo local dio un nuevo gesto hacia la problemática. Aunque estructural, el escenario se agravó ante la situación económica y social que atraviesa la ciudad (la provincia y el país). Sólo el Hogar Madre Teresa de Calcuta, con limitaciones de camas y con discriminación por edades, funciona actualmente. El Honorable Concejo Deliberante, por séptimo año consecutivo, también dejó sin financiamiento al Programa de Asistencia Integral, que creó la Ordenanza 8932.

Como hemos marcado desde Agenda Abierta, la situación de calle es una problemática histórica y las limitaciones en su abordaje también. El Estado en su conjunto nunca puso en agenda la temática, salvo excepciones donde sus respuestas fueron reducidas a un plato de comida o un colchón en un espacio común. Programas públicos y políticas de estado que aporten a la reconstrucción del proyecto de vida de cada persona no es parte de las prioridades políticas.

En ese sentido, el comienzo de 2018 no es muy distinto a lo vivenciado en los dos años anteriores, pese a que durante el último año hubo más muertes en la capital entrerriana y hubo un sustancial aumento de las personas en esa situación. La disolución de Casa Solidaria, un dispositivo comunitario que llegaba donde el Estado abandonaba, agravó la inacción oficial y el escenario actual.

En enero, con altas temperaturas, ya no quedan espacios para familias, niñas, niños y adolescentes que se encuentran en situación de calle. Tampoco para adultos, pese al limitado funcionamiento del Hogar Madre Teresa de Calcuta. El otro espacio municipal, el precario e improvisado refugio constituido en el Centro Integrador Comunitario que se encuentra entre Peña y Garay, cerró sus puertas; aunque durante los últimos meses tampoco era utilizado por las personas ante la cotidiana violencia institucional. El lugar, ubicado en la zona este de la capital entrerriana, no disponía de infraestructura, recursos, equipos, duchas calientes, camas necesarias, espacios comunes ni horarios. Sólo abría a la noche hasta el amanecer con un policía a cargo, quien de ninguna manera estaba capacitado para abordar distintas situaciones en clave de restitución de derechos. Su cierre ratifica la visión oficial sobre la temática y la forma de abordarlo, reduciendo las necesidades de las personas y afirmando erróneamente que con un refugio nocturno alcanza.

La Municipalidad de Paraná no destina presupuesto para el abordaje de la temática. El Honorable Concejo Deliberante tampoco. Desde 2010 se encuentra sancionada la Ordenanza 8932, que crea el Programa de Asistencia Integral para personas en situación de calle. Aunque perfectible, la normativa es un avance en la transformación del abordaje pasando del asistencialismo a los derechos humanos.

Durante 2016 se juntaron firmas, se hicieron manifestaciones públicas, ollas populares y se hizo uso de Voz y Opinión Ciudadana, una herramienta legislativa que estimula la participación social en los temas públicos. Ningún reclamo se hizo eco en los bloques de concejales, quienes nuevamente definieron dejar sin partida a la legislación sancionada.

Las altas temperaturas y el aumento de personas en esta situación caracterizan un enero crítico sin respuestas oficiales a la temática. Sólo el compromiso colectivo de organizaciones comunitarias y sociales continúan con sus recorridas, acompañando a las personas.