El hermano de Santiago analizó la actualidad de la causa, pero también sobre cómo lo cambiaron estos 110 días de lucha, de las responsabilidades políticas y el apoyo que siente en su pelea por llegar a la verdad.
Sergio Maldonado suele decir que desde hace tres meses y medio tiene otra vida, muy diferente a la que tenía, luego de la desaparición forzada y muerte de Santiago durante una represión de Gendarmería a la comunidad mapuche en Lu Pof, Cushamen, Chubut. Su aplomo, su convicción y sus reflexiones denotan que, en todo caso, esta nueva vida se asienta en los mismos cimientos que la anterior. “A mí siempre me enseñaron que con la verdad llegas a todos lados”. En una entrevista a La Izquierda Diario, Sergio analiza el camino transitado y la búsqueda de verdad y justicia.
¿Ustedes siguen convencidos de que el cuerpo de Santiago fue plantado en el lugar donde se lo encontró?
Yo lo único que puedo decir es que el cuerpo de Santiago no estuvo siempre en ese lugar. El cuerpo no estaba ahí. Nadie lo vio antes. ¿Entonces todos esos rastrillajes que hicieron anteriormente se hicieron mal? ¿Qué hizo toda esa gente que no lo vio? Nadie vio nada y termina apareciendo a menos de diez metros de la costa, a la vista de todos, a 300 metros rectos de la casilla de los mapuches. Justo un lugar del que, sospechosamente, no hay fotos sacadas por Gendarmería anteriormente. Eso genera muchas sospechas.
¿Cuáles son las dos o tres cosas más fuertes que los convence en esa idea?
Mirá, primero que el cuerpo haya aparecido, y de la forma en que apareció, genera muchas más dudas de las que ya teníamos antes. Porque estuvieron mucho tiempo distrayéndonos, diciendo que Santiago no estaba ahí y que estaba en otros lados. Hay como 360 presentaciones por el pedido de recompensa a quien diera datos del paradero de Santiago.Más en concreto, una de las cosas que nos hacen pensar en que fue plantado es que el agua estaba mucho más alta de lo que estaba el 1° de agosto. Y el sauce no crece en el agua, no es una vegetación que está todo el tiempo debajo del agua, si está ahí es porque el agua suele estar baja, como cuando desapareció Santiago.
Otra cosa, a ese lugar lo mapuches van todo el tiempo a buscar agua, lo hubieran visto ahí al lado. Además para llegar justo donde estaba el cuerpo hay que pasar por entre la rosa mosqueta, es muy difícil llegar. De hecho para poder meter el gomón hubo que machetear y cortar ese perímetro. Santiago no puede haber pasado por ahí porque se hubiese enganchado toda la ropa. Y la ropa estaba en buen estado.
Fue muy cuidadosamente puesto. Y la hipótesis sería: «corriste en un lugar que estaba seco, te quedaste ahí, después te tapó el agua, quedaste ahí escondido 78 días y después flotaste». Pero ¿y el estado de la ropa, de la plata que tenía, del documento, de las huellas digitales? Todo eso nos hace desconfiar.
Que el cuerpo haya aparecido, y de la forma en que apareció, genera muchas más dudas de las que ya teníamos antes.
¿Y ahora, después de plantado, se niegan a investigar el lugar?
Yo no soy investigador como para determinar algunas cosas. Pero a eso hay que sumarle que encima no nos permiten el ingreso de expertos independientes para que averigüen qué es lo que pasó. Nosotros no vamos a confiar en los mismos que estuvieron ahí, hicieron siete rastrillajes, intervinieron hasta con 400 efectivos y no vieron el cuerpo que está a siete u ocho metros de la costa. No podemos guiarnos por lo que nos digan ellos. Y está el caso del médico de la Policía Federal que sacó fotos del cuerpo y las viralizó. ¿Qué garantías tenemos de lo que ellos nos digan es verdad?
¿Nuevo testigo?
En los últimos días el canal chileno 24 Horas difundió el testimonio de un joven chileno, Nicasio Luna, que dice haber estado junto a Santiago el 31 de julio y el 1° de agosto en la Pu Lof. Incluso dice que es él quien aparece corriendo junto a Maldonado en la foto que sacó Gendarmería de la casilla de guardia.
Luna relata que corrió al igual que el resto de los reprimidos hacia la zona del río cuando desde el lado de la Gendarmería se escuchaba la orden de “fuego libre”. Entonces, dice, “nos tiramos al río, entre las ramas de los sauces. Ya del otro lado, más tranquilos, nos reunimos con los demás muchachos y ahí contaron que escucharon que habían agarrado a uno y que le estaban pegando”.
Los Maldonado vieron ese video y decidieron presentar un escrito en el Juzgado de Esquel pidiendo que se cite a Luna y también al juez federal Guido Otranto, quien tuvo conocimiento de la existencia de ese testigo pero nunca lo citó a declarar mientras estuvo a cargo de la causa.
¿Qué pensás del testigo chileno?
Recién este jueves a la noche nos enteramos que el 1° de agosto había un hombre chileno en el mismo lugar donde estuvo Santiago. Sí habíamos visto en la causa las fotos de un DNI y de una mochila, se llama Nicasio Luna Areata, pero no sabíamos quién era. Bueno, ahora nos enteramos que esa persona estuvo el día de la represión, que llegó a cruzar el río y que al otro día se presentó ante el juez Otranto, que le devolvió el documento y la mochila y lo dejó ir como si nada.Nosotros sabíamos que existía desde el principio, pero nadie nos decía nada. Cuando preguntamos nos dijeron que estaba perdido, que no lo encontraban en ningún lado. Y ahora nos enteramos que el tipo apareció en un canal de televisión de Chile, diciendo que estuvo ahí con Santiago.
¿Es cierto que fue a buscar sus cosas al Juzgado al otro día?
El dato de que al otro día de la represión fue a buscar el documento y la mochila lo corroboramos hablando con el defensor oficial de Esquel, Fernando Machado. Es todo muy raro lo de este muchacho, nos da una mala sensación. Porque si está de nuestro lado debería haberse presentado cuanto antes a decir lo que sabía, y nos evitábamos un poco de todo nuestro desgaste.
¿Ustedes ya pidieron que declare?
Sí, claro. El viernes a la mañana presentamos un escrito pidiendo, por un lado, que se cite a declarar al juez Otranto para que explique por qué lo dejó ir (además de que explique qué pruebas tenía de que Santiago se ahogó, como dijo en su momento). Y por otro lado entregamos una lista de todos los testigos mapuches que aún no fueron a declarar, incluyendo a este hombre chileno del que ahora nos enteramos.
Si Lleral ya se los negó ¿por qué volvieron a pedir que se convoque a expertos universitarios?
Es que como a ellos les conviene que no se investigue nada, ponen la excusa de que no tienen garantías para que las fuerzas vayan a rastrillar. Entonces nosotros queremos que el lugar en el que apareció el cuerpo de Santiago sea analizado por expertos independientes y confiables. Así que propusimos que investiguen expertos de la Universidad de Esquel y de La Plata. Pero el juez nos lo rechazó y no entendemos con qué argumento.
¿Qué deberían hacer esos expertos?
Por ejemplo, nosotros les pedimos a Aguas del Chubut que nos informe sobre la temperatura del agua y qué medidas tiene el río, pero no dieron información porque según ellos no la tienen. Estamos a un mes de que se encontró el cuerpo y no fue nadie a hacer ningún peritaje en el lugar. La misma comunidad mapuche, en cuyo predio apareció Santiago, fue a pedirlo y les dijeron que no.
Lleral tampoco tomó medidas el día del hallazgo, ¿no?
Yo ese mediodía, mientras estaba sentado mirando el cuerpo de mi hermano, no le daba bola a nada de lo que pasaba alrededor. Si el juez y sus colaboradores tomaron muestras del agua o hicieron mediciones deben estar en algún acta.
Estamos a un mes de que se encontró el cuerpo y no fue nadie a hacer ningún peritaje en el lugar. La misma comunidad mapuche fue a pedirlo y les dijeron que no.
Mirando hacia atrás, ¿qué pensás de todo lo que hicieron para desmoralizarlos, volterlos y hacerlos callar?
Todo el conjunto de cosas que hicieron tanto el Gobierno como la Gendarmería desde el principio, fuera por negación o por desvío de información, se enmarca en lo que es una desaparición forzada. Las cosas que se hicieron no son tomadas al azar, va todo de la mano. Siempre lo pensé desde ahí, por eso estoy convencido de lo que reclamo.
Pero hoy parece que nadie habla más de ellos
Es cierto, Bullrich está desaparecida hoy. Pero ella es una de las principales responsables de ese desvío de información del que hablo. Con su defensa cerrada de los gendarmes, diciendo que no iba a tirar a ninguno por la ventana y que ella se la banca, la Gendarmería se sintió avalada y cuidada y entonces sacó pecho. Y hubo funcionarios del Ministerio que presenciaron directamente las testimoniales de los gendarmes, sobreprotegiéndolos. Todos ellos desde el principio deberían haber sido apartados e investigados.
Y muy ligado a eso está el tema del espionaje que se hizo sobre ustedes, también sobre la APDH. ¿Porqué opinás que el Estado se ocupa de perseguirlos a ustedes?
Y por una cuestión de agarrar y ver, de marcarte que te están siguiendo, de generarte miedo, que no hables. Aparte era evidente el seguimiento, después se comprueba cuando secuestran los celulares, pero era muy marcado.Después ya no sabía a quién tenía al lado sacándome fotos. Ellos iban relatando todo lo que hacíamos. Hoy también nos están siguiendo. Pero uno ya lo toma con naturalidad. En un momento decía “bueno, qué sé… hasta sentís como que te cuidan” (risas).
En una entrevista con la negra Vernacci planteaste que después de las elecciones dejaron de atacarlos. ¿Aflojaron con esa persecución también?
Si aflojaron lo hicieron hasta el martes o miércoles pasado, cuando arrancamos de nuevo con las notas y otra vez empezaron. Yo igual no le doy bola a todos esos comentarios. Andrea capaz le presta más atención. Yo los dejo ser, qué vas a hacer.
¿Qué te pasa por adentro para levantarte cada día y decir vamos a seguir peleando?
Mirá, en realidad a mí siempre me enseñaron que con la verdad llegás a todos lados. Cuando vos mentís, la mentira tiene patas cortas. Yo no sé mentir. Aunque parezca una pavada, nunca me pude copiar en la escuela, no me salía.Yo creo que, si estás convencido, querrás saber la verdad de lo que pasa. Yo no salí a decir que Santiago estaba en una playa escondido, que los extraterrestres se lo llevaron y lo tienen secuestrado en algún lado. ¿Cómo haríamos para sostener algo si no es con la verdad? Si yo estuviera dudando de algo no podría encarar todos los días y salir a reclamar. Yo reclamo porque lo que estoy reclamando es verdadero y pasó.
Cuando salimos a decir que Santiago estaba ahí no estábamos inventando nada, de hecho terminó estando ahí. Las pruebas ahora dicen que Santiago estaba ahí, los testigos dicen que estaba ahí.
Hasta ese hecho elemental tuvieron que salir a demostrar
Sí. Como si yo hubiera dicho un día “ah bueno, voy a buscar al primero que me diga qué pasó” y salí a reclamar algo que no corresponde. No. Yo reclamo porque mi reclamo es genuino. No es que Santiago mató a 50 personas y yo salí a decir “no, era repacífico”. Santiago estaba en un lugar, ponele que haya tirado una piedra, yo eso no lo sé porque no lo puedo saber, seguramente se debe haber defendido, se debe haber peleado. Yo lo que reclamo, y lo voy a seguir sosteniendo siempre, es que en lugar de detenerlo en el marco de lo que haya hecho, por el contrario lo negaron.
¿Qué querés decir cuando planteas que estás viviendo “una nueva vida”?
Que esta lucha que llevamos adelante desde el 1° de agosto es un camino de ida. Yo la vida que tenía antes no la tengo más. No puedo volver atrás sin saber la verdad y tener justicia. No hay otro camino. No es que tenés “a” y “b” y decís “bueno, a ver, elijo”. No, yo tengo que seguir por el mismo lado. Y sé que pasarán veinte años y voy a tener que seguir yendo a algún juicio, reclamando, estando en el tema. Pasará que habrá algo relacionado a los derechos humanos y tendré que ir a participar ahí. Todos los primeros de agosto van a ser una fecha que va a ser recordada. Quiera o no quiera esto ya es parte de la historia.
Obviamente habrá momentos en los que flaqueás un poco
Y sí. No es que estás todos los días pum para arriba. Hay días que por ahí justo te vapulean mucho, te sacuden, y decís “bueno, me voy, que siga reclamando otro, yo necesito irme”. Eso me pasó el otro día, cuando dijimos que necesitábamos parar una semana y descansar, porque nos estamos enfermando.
¿Y en esta etapa particular del caso cómo estás?
Y bueno, paramos esa semana y ahora volvemos a empezar. Después vendrán las fiestas, en enero hay feria judicial, pero vamos a seguir trabajando. El cuerpo ya apareció y ahora depende de la Justicia. Antes estábamos como locos buscando a alguien vivo. Ese tiempo se terminó. Ahora las cosas podrán tardar diez días o un año, así que hay que bajar un cambio y pensar distinto la estrategia. Capaz cuando esto se resuelva ya no esté este gobierno y esté otro. Ya empezás a entender que es diferente, que no es que la Justicia actúa rápido.En estos más de cien días te habrás hecho de aliados para enfrentar a otros que ni te imaginabas que ibas a enfrentar.
¿Quiénes son aquellos en los que te apoyas para dar esta batalla?
En todos los que se pusieron a disposición desde el primer día y siguen estando hoy. Todos los que nos mandan cada día sus mensajes de apoyo. Hablo de periodistas, políticos de diversas corrientes (sacando a quienes están en el gobierno), sindicatos, maestros. Hablo de los organismos de derechos humanos que están todo el tiempo.Empecé a estar en contacto con muchos artistas. Hasta Charly García me envió un Whatsapp con una canción, dándome aliento. Estás en contacto con gente que por ahí no te la imaginás, que trasciende. Pérez Esquivel cada tanto nos pega un llamado. Estuvimos en Uruguay y tuvimos una larga charla con la vicepresidenta Lucía Topolansky. Y así se van creando vínculos. En esta nueva vida, como digo, tengo una relación casi de hermandad con Mariela de Amnistía Internacional. Y tengo dos abuelas postizas como Norita Cortiñas y Taty Almeida.
Para ustedes siempre fue importante la movilización masiva, fuera en Plaza de Mayo, en Esquel y en otras ciudades, para hacer más fuerte la denuncia. Hace poco, en otra nota, hiciste un llamado para que el caso de Santiago no decaiga.
Sin la movilización no hubiéramos llegado a ningún lado, a nada. Quienes primero dieron visibilidad al caso fueron la red de amigos de Santiago, desde El Bolsón, Esquel, Córdoba, Mendoza, Valparaíso. De ahí empezaron, cada martes, al principio eran 30 o 40. Después ya se juntaron dos mil personas. En Bariloche primero éramos 150. Y no los conté yo, sino el gendarme que me estaba vigilando, que en uno de sus mensajes dice “hay 150 personas, 30 mapuches, Sergio Maldonado y Andrea Antico, Fernando Huala” (risas). Todo eso fue subiendo. El martes 8 de agosto cayó Nora Cortiñas a vernos, con la Comisión por la Memoria, y ahí nos dice “no están solos”.A veces te dicen ¿y qué podemos hacer? Al principio respondía “yo qué sé”. Es que no sabíamos siquiera cómo convocar a una marcha. En estos tres meses y medio hicimos una experiencia, como si hubiesen sido años, nos fuimos fogueando. Ahora estamos en condiciones de saber qué necesitamos. Por ejemplo, que el tema se mantenga. Ahora digo “no me pregunten a mí, movilicen también ustedes, hagan acciones, mantengan el tema. No esperen que yo les diga lo que tienen que hacer”.
¿Qué hilos conductores ves entre tantos casos que se suceden a lo largo de la historia reciente? En esa infinidad de desapariciones y asesinatos a mano de fuerzas estatales ¿cómo ubicas el caso de tu hermano?
El resultado es parecido al de muchos otros casos, donde desaparecen a una persona y después aparece. Pero lo de Santiago tiene una particularidad. Si bien aparece muerto, no sé si por la presión de la gente o por una estrategia de ellos (por cómo apareció no descarto que haya sido planeado antes de las elecciones), el contexto es singular porque acá actuó directamente la Gendarmería. Hay algo como más “nacional” acá. No es que sea más importante este caso que otro. Pero lo de Santiago trascendió más y se hizo más “mundial”, digamos, por el grado de brutalidad de lo que pasó.En el caso de Iván Torres, por ejemplo, el grado de dolor e impunidad es el mismo que acá, pero ahí María Millacura estaba prácticamente sola luchando por su hijo. Como en ese caso se trataba de la policía local, es como que quedó todo ahí, en Comodoro Rivadavia, y no trascendió tanto. Con lo cual a su vez no recibió el nivel de ataques que recibimos nosotros. Por un lado no estaba toda esa cosa de meterle todo el tiempo y por otro lado no estaba la gente que le brindara tanto apoyo.
Con ese caso o con el de Daniel Solano hay otra diferencia: dentro de todo lo malo nosotros vamos a tener el cuerpo, como para tener un lugar donde rendirle homenaje, llorarlo o lo que sea. Las familias de Solano y Torres no lo tienen.
También le da particularidad al caso de Santiago un actor del que se habla poco y que explica en parte por qué Gendarmería y por qué se comprometió tanto el Gobierno con Bullrich y Noceti: los grandes terratenientes de la zona.
Claro, tienen tanto poder, son tan importantes que ya directamente tienen que mandar a los jefes a hacerse cargo para darles garantías.Sergio se toma un minuto para recordar las pericias de unos teléfonos y computadoras de Santiago que, hace poco, mostraron las pasiones de su hermano. El arte, la solidaridad con causas populares. “Ese día no pude verlas porque estaba en Buenos Aires. Pero lo que transmitían era lo mismo que sabíamos de Santiago. Una marcha de pescadores en Chile, una asamblea, artistas callejeros, fotos de sus tatuajes”.
De acá al 24 que se conocerá el informe de la autopsia, ¿qué pensás que va a pasar? Uds ya adelantaron que allí no concluye la investigación.
Yo lo que quiero saber es la verdad. Si todo eso sirve para aclarar algunas cosas, bárbaro. Pero ahora tiene que empezar la investigación. Por qué Santiago terminó ahí. Es lo que quiero saber. Allí sabremos por qué murió, pero donde murió, cómo fue, muchas cosas no se van a saber ahí y es lo que hay que investigar.
Gracias por tu tiempo Sergio, ¿algo más que quieras agregar?
Agradecerle a la gente. El apoyo, que en la calle te abracen, te den un aliento y te digan “estamos con ustedes”. Eso es importante. Estás medio triste y de pronto se baja alguien de un auto y te saluda y se va. Gente que se emociona, que llora. Taxistas que te miran por el espejo y se largan a llorar.El 12 de septiembre fuimos a Rosario, había una universidad llena de pibes, te aplaudían y te largas a llorar. Hay montón de cosas que te superan.
La fortaleza te la da ir siempre con la verdad y enfrentar las mentiras, te vas a encontrar con mucha más gente.
Y llenar cuatro veces la Plaza de Mayo, en 3 meses, la segunda con 300 mil personas. No es que se te sube a la cabeza ese “poder”. Pero es gente que te apoya y es por una causa, y uno piensa qué bueno que tanta gente te respete, colabore. Pero la verdad que hace meses no me río, estoy triste todo el tiempo, no tengo ni experiencia ni carisma, y sin embargo la gente debe sentir que tiene que ser solidaria.
Y te toma como referente de una lucha que no es solo por Santiago…
Claro. Yo además dije el día que lo encuentren a Santiago no me voy a casa y ya está. Y eso lo sigo sosteniendo. De qué forma, no lo sé. Tengo que laburar para vivir, estoy cortando clavos, pero trato de estar apoyando, o el otro día se cumplió el aniversario de lo de Daniel Solano, por ahí no podés estar en todos lados. Pero trataré de devolver todo este apoyo de alguna manera.