Roxana Kinder: «Las instituciones psiquiátricas en el encierro no aportan lo necesario para que esta persona pueda reinsertarse»

La trabajadora social, con un recorrido de 20 años transitados en la salud mental, cuestionó el retroceso que propone el Ejecutivo nacional y exigió un compromiso colectivo para frenar la iniciativa. Se refirió a los desafíos en el abordaje desde la restitución de derechos.

Por Mariano Osuna

El ejecutivo nacional reinstala una visión arcaica sobre la salud mental, elimina sus dispositivos y abordajes interdisciplinarios y regresa a una lógica manicomial y tutelar. En el medio el negocio de la industria farmacológica y de los laboratorios. Distintos espacios sociales, académicos, de derechos humanos y de la salud pública cuestionaron el decreto que se encuentra para la firma del Presidente. Roxana Kinder, trabajadora social, parte del comité de docencia e investigación del Hospital Escuela en Salud Mental y trabajadora del Centro Huella, dialogó con Agenda Abierta.

«Esto que está pasando indudablemente es un retroceso, en el sentido que la ley 26657 se crea en un paradigma muy distinto en el cual se ubicó a la persona que padece algún trastorno mental», afirmó Kinder sobre las implicancias de la decisión oficial. «Es de larga data y es histórico que quien no encaja en la sociedad tiene que ir a los lugares de encierro, hospicios, así pasó con el leproso en su momento, cuánto más con el loco, más si se lo reviste desde la característica de la peligrosidad, y también por un desconocimiento que hubo durante mucho tiempo en no entender que la salud mental es parte de la salud pública, y que la locura tiene que ver justamente con ese miedo, explicó una de las integrantes del dispositivo Centro Huella que depende de la dirección del Hospital Escuela. Y profundizó sobre ese concepto de miedo, que dominó enfoques hegemónicos en la salud pública: «Algo que uno no hace dentro de lo que está caracterizado dentro los parámetros de lo que llamamos normal, eso que no hacemos, o que no está entendido, es lo loco, lo raro, lo diferente.  Si no lo podemos entender nos produce miedo».

«Con la ley 26657 ese concepto de peligrosidad queda a un lado, porque se trabaja desde la concepción de derechos en el sujeto», destacó sobre los avances en esa materia de la legislación que cumple siete años (aunque en Entre Ríos recién se adhirió en 2016, tras una larga lucha de usuarios, familiares, instituciones y organizaciones de la salud pública y los derechos humanos). «La concepción de derechos implica entender que quien está pasando o atravesando un momento de padecimiento, no lo quita ni lo corre de los derechos inherentes a la vida digna, al hacer uso de los servicios, a poder decidir y elegir, a poder amar. Y ahí consideramos que las instituciones psiquiátricas en el encierro no aportan lo necesario para que esta persona pueda reinsertarse y pueda llevar una vida digna, ya sea en el trabajo, en la inclusión en el arte, en la posibilidad de tener una pareja, en la posibilidad de participar en las decisiones, de elegir un tratamiento», precisó la trabajadora social con un recorrido de 20 años en la temática.

«Justamente la palabra paciente deriva de la paciencia y de la pasividad; el usuario implica otras cosas, implica el uso, la posibilidad de si quiero hacer algo o no, de poder elegir. Indudablemente que hay situaciones en la que la persona no puede elegir y corre riesgo su vida, y para eso están los mecanismos necesarios, pero entendemos que el encierro no es la forma más adecuada», cuestionó.

Describió que la ley que aparece en el 2010, la cual Entre Ríos adhiere mediante la ley provincial 10445, «no está fundamentada en cuestiones caprichosas, tiene que ver con todo un movimiento que hubo a nivel mundial en la salud y en la salud mental. Entender que la salud mental está dentro de la salud pública, que no diferencia a la persona a la hora de poder recibir los mismos derechos, las mismas atenciones y el cuidado que puede llegar a tener otra persona».

«Nosotros consideramos que es un retroceso pensar que tiene que haber instituciones especializadas para esto; pensar que solamente un especialista, sea médico psiquiatra o un neurólogo, tienen el saber científico para poder decidir, diagnosticar, enmarcar el futuro de una persona, el tratamiento. Con la nueva ley se incluyen un montón de profesiones, de saberes distintos, comunicadores sociales, trabajadores sociales, psicólogos, terapistas ocupacionales, acompañantes terapeúticos, nutricionistas, enfermeros», recalcó Kinder sobre la importancia de una perspectiva interdisciplinaria en el abordaje integral en contraposición con la mirada biologicista.

La integrante del comité de docencia e investigación del Hospital Escuela en Salud Mental explicó que todos los profesionales, desde sus saberes especializados «pueden aportar a la mejor calidad de vida del usuario que está necesitando de este servicio de salud». Aclaró que la idea no es «opacar ni tampoco trabajar en compartimentos estancos desde las determinadas disciplinas. Al contrario la ley nueva lo que nos ayuda a nosotros es trabajar de forma interdisciplinaria, de colaborar todos a la hora de dar el diagnóstico de una persona, más allá de las implicancias que tengan algunos saberes especializados en determinados momentos».

Expresó la necesidad de entender que «la salud mental no tiene que ver solamente en una perspectiva biologicista, hay un montón de causas, de efectos, de atravesamientos en la vida de la persona que producen estos vaivenes». Por el contrario, puntualizó que hay múltiples razones que hay que buscarlas en la vida cotidiana de los sujetos y de la comunidad: «Tiene que ver con la situación económica, con las situaciones particulares que está pasando, tiene que ver con su vida social, tiene que ver con la posibilidad que ese sujeto haya tenido o no de construir una vida, a la que todos tenemos derechos».

Coyuntura

«Considero que esta reforma, este decreto que es del 2013, que está para la firma del Presidente, y al cual nosotros nos estamos oponiendo, no solo nos hace retroceder sino también que tenemos que ir un poco más allá y entender que esto se da dentro de un marco coyuntural explícito. Así como hubo decisiones políticas para entender que la salud mental tenía que ver con una integralidad en el abordaje, también esto nos da a entender que hay determinados saberes preponderantes que en un sistema capitalista tiene más voz que otros», lamentó Kinder. Y recordó que «hay industrias farmacológicos y laboratorios que indudablemente en esto tienen una ganancia».

«No vamos a crecer como sociedad», cuestionó la trabajadora social en diálogo con Agenda Abierta sobre esa perspectiva biologicista y sobre la búsqueda de rentabilidad en la salud pública. «Al contrario, vamos a tener un retroceso importante. La idea es incluir, y esa inclusión social tiene que ver también con una decisión política», disparó.

Adicciones

«La ley 26657 incorpora el tema de las adicciones. Siempre el tema de las adicciones se lo ligó a la cuestión social, al pobre, al loco, al villero, que no podía hacer nada y entonces consume porque tiene una mala vida. La ley incluye el tema de las adicciones sabiendo que el objeto del consumo no tiene que determinar la posibilidad a la hora de intervenir en ese sujeto», destacó Kinder sobre la legislación vigente. «Hay otras cuestiones que hacen a la vida también y que a veces tiene que ver con el desgranamiento que han tenido en cuestiones sociales, con la falta de oportunidades, con no poder acceder a un sistema donde no pudieron tener educación, trabajo, o un grupo de afecto. Desde ahí me parece que es donde nosotros más vamos a sentir el retroceso», lamentó.

Las luchas deben ser colectivas porque es la forma que podemos llegar a cambiar algo

«En términos inmediatos y urgentes sería importante que esto se frene, que no llegue para la firma del Presidente, que podamos seguir organizándonos los trabajadores de salud, y esto tiene que correrse de los colegiados y del marco profesional, porque la salud la hacemos todos y la salud mental tiene que ver con todos, y tiene que ver con la sociedad que nosotros estamos queriendo», expresó sobre los desafíos a corto plazo. «Poder incluir a otras organizaciones por fuera de los sistemas de salud, me parece que sería algo importante e inmediato y que haría la diferencia en esta lucha», señaló.

Pidió un involucramiento general para dar marcha atrás con la iniciativa oficial: «Que estemos comprometidos, que entendamos que trabajar en salud, y con otros profesionales, con otros equipos, con otras instituciones, tiene que ver con el enriquecimiento de saberes en lo personal y en lo colectivo». Añadió que las luchas deben ser colectivas «porque es la forma que podemos llegar a cambiar algo, a lograr algo. Que todos podamos comprometernos en esta lucha».

Creadores de sus historias

Detalló la gravedad de pensar en «instituciones especializadas», refiriéndose a la salud mental, como los manicomios, hospicios, y lugares de encierro. «Me parece que pensar desde ese lugar, pensar desde la peligrosidad como el riesgo y el daño que esta persona puede llegar a tener para sí o para terceros, pensar que se necesita de un modelo tutelar, de una custodia que enmarque a esta persona que está fuera de lugar, no poder pensar al sujeto como sujeto de derechos, creador de su historia, es una de las cuestiones más serias, más graves», analizó.

Expresó que lo más grave, lo más inminente es no pensar justamente al usuario «desde la perspectiva de derechos y dejarlo totalmente a merced de lo que se decida desde un saber especializado».

La utopía es lo que nos sostiene

«Nosotros hemos tenido un montón de logros los trabajadores de salud mental a la hora de poder contar con una ley que nos acompañe y que enmarque», rescató sobre la normativa actual. «No quita que haya falencias, tampoco quita que uno no desconozca la falta de recursos, tampoco se quita que algunas cuestiones se puedan pensar hasta ideales. Pero creo que la utopía es lo que nos sostiene, pensar en que se puede estar mejor», precisó y agregó que los logros conseguidos hay «que agrandarlos, no disminuirlos».

«Los grandes cambios se han logrado con la lucha de los trabajadores», afirmó Kinder. Sobre si «¿Las decisiones políticas diferencian esas luchas? Indudablemente que si, pero en este contexto, en este sistema capitalista atroz, de un consumo totalmente desmesurado, donde la persona pasa a ser objeto, la salud también pasa a ser objeto y la salud mental más aún». Denunció que ese reduccionismo «es la política que más está caracterizando al Gobierno de Macri».

«Pensar en un lugar de puertas abiertas, donde tiene distintos dispositivos, donde el usuario puede transitar y llevar una vida, puede formar parte de alguna actividad artística, puede formar parte de un emprendimiento, puede pensar en hacer algo para sí. Pensar en ese lugar, en ese tipo de institución es lo que nos ha fortalecido a los trabajadores y a la salud mental también», destacó sobre el proceso de desmanicomialización.

«Con la ley 26657 tenemos un marco, un encuadre, que nos ayuda a todos a pensar y a repensar nuestras prácticas desde el derecho para el usuario y también desde el derecho para nosotros como trabajadores», finalizó.