Feminicidio de Susana Villarruel: el 21 de noviembre se conocerá el adelanto de veredicto

Se realizó en Gualeguaychú la última audiencia de la instancia judicial que tiene como principal acusado a Ramón de la Cruz Ortiz, ex pareja de la víctima. El fiscal Lisandro Beherán pidió perpetua para el feminicida.

El pasado 31 de octubre comenzó el juicio que investiga los hechos y las responsabilidades del feminicidio de Susana Villarruel, ocurrido el pasado 10 de julio de este año en Gualeguaychú. Su ex pareja, Ramón de la Cruz Ortíz, es el único acusado de la causa, imputado por homicidio triplemente calificado por el vínculo, la alevosía y el feminicidio. Este viernes, en la última audiencia de la instancia judicial, el fiscal Lisandro Beherán solicitó prisión perpetua para el imputado. El próximo 21 de noviembre se conocerá el adelanto del fallo del Tribunal compuesto por Mauricio Derudi, Arturo Dumón y Guillermo Biré.

Aquél 10 de julio, Susana, una mujer de 38 años que vivía en el barrio Totó  Irigoyen, de Gualeguaychú, desapareció sin dejar rastro. Su ex pareja, hoy imputado y con pedido de perpetua, había manifestado que la acompañó a tomarse el colectivo. Esa mañana se iba a encontrar con su abogado, aunque la cita nunca se concretó. El propio feminicida fue quien llamó a la policía para alertar sobre la desaparición, aunque su declaración fue bastante incoherente. El cuerpo de Susana fue hallado dos días después y las pruebas, desde las cámaras del Banco Galicia, pasando por la tarjeta de cobro de Susana, hasta el teléfono secuestrado en su casa, apuntaron directamente a De la Cruz Ortiz.

Pasaron doce días del comienzo del juicio, audiencias largas y complejas, con el dolor de una familia esperando reparación y de una sociedad atenta y dolida ante la repetición de impunidades. La última cita judicial, desarrollada durante este viernes, tuvo el pedido de la fiscalía de prisión perpetua. Entre los argumentos esgrimidos, Beherán calificó el feminicidio como un crimen premeditado y destacó los intentos del acusado por ocultar el homicidio. Por su parte, la defensa solicitó la absolución.

En contexto: una investigación que abre otros casos

El hecho ocurrió el 18 de enero por la noche en un domicilio de avenida Del Valle y Montevideo. La pareja de Beatriz Espíndola llegó a su casa luego de un día de trabajo en una planta del Parque Industrial de Gualeguaychú, con la incertidumbre de qué  había pasado con su mujer, con la que había dejado de tener contacto telefónico a las 17. Cuando llegó la vio tirada, alrededor de sangre, pero la investigación del caso nunca avanzó. Fue recién después de la muerte de Susana Villarruel que la madre del principal sospechoso del feminicidio, Ramón de la Cruz Ortiz, habló y denunció a su hijo. Dio detalles de cómo su propio hijo entró a su casa y de la forma en que fue agredida. Contó le había pedido dinero días antes, pero ella se había negado.

Otro caso se dio en el mismo barrio de Susana Villarruel. Conocida la autoría de Ramón De La Cruz Ortiz en lo sucedido con Beatriz Espíndola se abrió una nueva línea de investigación en otro hecho que sucedió pocos días después, entre el 21 y el 22 de enero. Fueron los vecinos de Antonio Morales quienes lo encontraron tirado en el piso de su casa. Era domingo por la mañana cuando vieron la puerta entreabierta y apenas ingresaron lo hallaron desmayado, en un charco de sangre, y con un fuerte golpe en la cabeza. En la casa no había signos de violencia, la puerta no estaba violentada, en el interior no había desorden, y además se halló el teléfono celular del hombre. Por este hecho se involucró a dos jóvenes gracias al testimonio de un testigo privilegiado: Ramón De La Cruz Ortiz.