El ex fiscal de Investigaciones Administrativas de La Pampa fue sentenciado por instalar una cámara oculta dentro de un reloj, en el baño, para registrar a distintas mujeres. Entre las víctimas se encuentra su hija y adolescentes menores de 18 años.
El Tribunal de Audiencia de Santa Rosa condenó al ex fiscal de La Pampa Enrique Romero Oneto a la pena de tres años y medio de prisión por el delito de “producción de imágenes que involucran a menores de 18 años con fines predominantemente sexuales”, luego de comprobar que el hombre había filmado desnudas a su hija y las amigas de ella en la casa que alquilaba en la capital pampeana. Según dictaminaron los jueces Carlos Alberto Besi, Alejandra Ongaro y Daniel Sáenz Zamora, Romero Oneto había instalado, el año pasado, una cámara oculta dentro de un reloj, en un baño de la vivienda, y dispuso que las imágenes registradas se guarden en su computadora personal, en una carpeta titulada “Armas 2015”. El antiguo funcionario del Ministerio Público Fiscal pampeano ya había sido condenado, en 2014, por cobrar coimas en la construcción de un acueducto en el río Colorado, aunque un año después fue sobreseído porque se estableció que la causa había prescripto.
La fecha de la sentencia estaba pautada para el mediodía de ayer. El miércoles pasado, en la última audiencia en el juicio contra el ex fiscal de Investigaciones Administrativas de La Pampa, otro fiscal, Andrés Torino, solicitó una condena de cinco años para Romero Oneto por haber filmado desnudas a su hija y sus amigas, todas menores de 18 años, al menos en seis oportunidades durante el verano pasado. Ayer, los jueces Carlos Besi y Ongaro votaron condenar a tres años de prisión de cumplimiento efectivo para el imputado por “producción de imágenes que involucran a menores de 18 años con representación de sus partes genitales con fines predominantemente sexuales, como delito continuado”, según figura en el fallo judicial. El otro juez del Tribunal de Audiencia, Daniel Sáez Zamora, en cambio, había votado una pena de cuatro años por el mismo delito.
Lo que sí decidieron los tres jueces por fallo unánime fue “la prohibición absoluta de contacto por cualquier medio y acercamiento de Romero Oneto a menos de 200 metros de las menores que resultaron víctimas y de sus respectivos domicilios”. Por otra parte, el ex fiscal quedó en libertad hasta que la sentencia quede firme.
El episodio ocurrió en el verano del 2016, cuando una amiga de la hija de Romero Oneto descubrió que en la computadora del ex fiscal, que estaba prendida, aparecían imágenes de ellas mientras se cambiaba en el baño lindero a la pileta de la casa. Luego, todas las adolescentes que estaban en el domicilio fueron hasta ese baño y notaron que en un reloj despertador estaba instalada una cámara de video. “Reloj de mesa espía”, catalogaron así los jueces a la herramienta utilizada por Romero Oneto para filmar a las adolescentes.
Pero el descubrimiento de las chicas no terminó allí: las jóvenes ingresaron a la laptop del ex funcionario para buscar si había otras imágenes guardadas. Y en esa búsqueda se toparon con una carpeta denominada “Armas 2015”. Dentro de la misma no había fotos de rifles, escopetas ni revólveres sino que aparecían otros cinco videos más de las adolescentes en el baño, entre los días 5, 6 y 11 de enero del 2016. Inmediatamente las mujeres llamaron a la ex esposa de Romero Oneto, Laura Fiorini, para contar lo que habían descubierto. Y meses después, en cámara Gesell, volvieron a detallar aquello que habían descubierto. “Los profesionales que tuvieron intervención en cada acto evaluativo de las víctimas, las que previamente debieron realizar un relato de los hechos que se investigaban, coincidieron plenamente en la ausencia de indicadores de fabulación o mendacidad, no registrándose contradicciones e incongruencias, y presentando sus relatos en forma coherente y consistente”, establece el fallo.
Enrique Romero Oneto fue designado fiscal de Investigaciones Administrativas de La Pampa en 2004. Tan sólo tres años después, el abogado renunció a su cargo en pleno juicio político en su contra por una denuncia penal por el cobro de coimas en la obra del acueducto del Río Colorado. Según figura en la denuncia penal, Romero Oneto cobró 59 cheques extendidos por el ingeniero Carlos Opezzo, a quien supuestamente debía controlar.
El 3 de septiembre de 2014, el ex fiscal fue condenado junto a Opezzo a tres años de prisión por las dádivas cobradas en la construcción hidráulica. Un año después, los entonces condenados fueron sobreseídos por el Tribunal de Impugnación Penal porque se determinó que la causa había prescripto.
Fuente: P12