El juez de Garantías Nº3 Humberto Franchi determinó este lunes la medida respecto a José Luis Cardozo. El imputado fue trasladado a la Unidad Penal Nº1 de Paraná. La palabra de Paola, hermana de la víctima. El dolor de la familia.

El 25 de noviembre, mientras en la capital entrerriana se marchó por el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las mujeres, ocurrió un nuevo feminicidio en Paraná. Delia tenía 44 años, era trabajadora, emprendedora, madre y vivía en el barrio Perejil de la ciudad. Estaba separada y el feminicida con una restricción perimetral. Este lunes el Juez dictó la prisión preventiva por 70 días para José Luis Cardozo. La fiscalía había pedido 90 días, mientras que la defensa había solicitado 45 días con arresto domiciliario.
Mientras se reconstruye los hechos del feminicidio de Delia Zalazar, Humberto Franchi, juez de Garantías Nº3, determinó la medida preventiva, a cumplirse en la Unidad Penal Nº1 de la capital entrerriana. Al feminicida se le atribuye homicidio doblemente agravado por ser cometido contra una mujer con quien había mantenido una relación de pareja y porque la muerte se produce en un contexto de violencia de género.
La Fiscalía se encuentra a cargo de Ignacio Arramberry y Valeria Vilchez, mientras que los defensores oficiales son Juan Carlín y Emiliana Cozzi. Con la presencia de tres hermanas de la víctima, la audiencia se llevó adelante con el acompañamiento de la familia, que espera celeridad y justicia.
La palabra de Paola, hermana de Delia
«Nosotros en ningún momento pensamos que iba a hacer eso», dice Paola, al recordar que el sábado pasaron del festejo a la tragedia en un segundo. Era el cumpleaños de su hermana Delia Zalazar, y también de su sobrino, Facundo. Madre e hijo cumplían el mismo día 39 y 17 años. La sobremesa abajo de unos sauces se transformó en el horror. La mujer fue al baño (un excusado con un techito de chapa y paredes de nailon, ubicado afuera de la precaria vivienda). Cardozo la siguió con un cuchillo y la asesinó, a la vista de la hija más pequeña de la víctima, de 5 años.
«Estábamos todos sentados, festejando el cumpleaños de él y de ella. Desde las 12 estábamos comiendo estofado, Cardozo estaba sentado ahí en un balde, no hubo ninguna discusión», contó Paola. Cuando se levantó, el violento primero entró al rancho y «cortó la manguera de la garrafa», recordó Facundo, y su tía supone que era «una de dos», una alternativa a la forma de matar a Delia.
«Nosotros en ningún momento pensamos que iba a hacer eso. Pensamos que vino a saludarla por el cumpleaños, pero se sentó y se puso a tomar vino. Después se escapó, se fue en la bicicleta, lo corrió Facundo y el primo y otros chicos más, pero no lo pudieron alcanzar», recordó la hermana de la víctima. Sobre ese momento, el hijo de Delia aseguró: «En la esquina de calle Ejército estaban los amigos de la pescadería esperándolo para escaparse».
Por esto, Paola afirma: «Él ya tenía planeado lo que iba a hacer, porque a la noche se iba a ir a la isla, por algo iba a ir al río. Los amigos de Puerto Sánchez lo ayudaron en la fuga».
Al momento del ataque, recuerdan que solo escucharon un gemido, Delia ni siquiera alcanzó a gritar para pedir ayuda. Cuando lo vieron a Cardozo salir en la bicicleta, fueron al baño y la vieron ya desvanecida. «Alcanzamos a llamar a la Policía porque primero respiraba, pero con lo que demoró en venir la ambulancia ya no había esperanzas, habrá demorado media hora, ¿viste como están las calles? Nunca las arreglan, el presidente del barrio arregló la mitad», lamentó Paola.
La familia espera «que no lo pongan como loco, porque ya le había pegado y al otro día ya estaba acá». Se refieren al episodio ocurrido menos de una semana antes, cuando Cardozo atacó a golpes a Delia. «Lo sacó la Policía, no tenía porqué pisar acá», dice Javier, otro familiar. La sobrina de la mujer recordó que «la llevaron al hospital, tenía una costilla quebrada, después yo la acompañé e hicimos la denuncia». «Lo llevaron y al otro día lo largaron y lo teníamos de vuelta acá», lamentó el hombre.
Pero no fue la primera vez. «El año pasado en Puerto Sánchez también le pegó, estuvo preso y salió, venía como si nada», manifestó Paola. Ahora quieren que Cardozo no salga más y que se haga el juicio: «Porque esas cosas no pueden quedar así», aseveró la sobrina de Delia.
El barrio El Perejil no es un asentamiento nuevo, durante décadas se fueron levantando casas alrededor del arroyo Tuyucuá, pero es un lugar totalmente olvidado. «La única calle es esa –señala Paola hacia un intento de camino de broza que debería salir a calle Ejército–, y cuando se hace barro ¿cómo salimos de acá si hay una emergencia o una familia herida? No hay luz, no hay nada, está lleno de yuyos». Parece estar en el fin del mundo, pero a unas pocas cuadras se erigen lindos chalets del coqueto barrio Paracao, donde sí llegan todos los servicios.
«Vinieron los políticos, dijeron que iban a poner luz, a arreglar las calles, nos pidieron que los votáramos y después se olvidaron de la gente, no se pueden olvidar así. De noche es una oscuridad que no se ve nada, te pueden robar o matar ¿quién lo va a ver?», dice Paola, y agrega que en el lindero barrio Las Piedras «hace tres meses que están sin agua, ni el camión va».
Pero la pobreza se ve en cosas aún más elementales. Delia tenía 11 hijos, según contó Facundo. Algunos están en Paraná, otro en Rosario, dos en La Paz y uno en Santa Fe, pero no pudieron asistir al velorio y entierro de su madre. «Porque están lejos y no tenían plata para pagar el pasaje», dijo Paola.
La hija más chica quedó a cargo de la sobrina de Delia: «Ahora está conmigo, fui a hablar con la asistente y me la dieron a mí». Hasta este lunes por la tarde nadie se había acercado a la vivienda para ofrecer alguna ayuda o preguntar qué necesitan, aunque esto esté a la vista.
Cardozo, imputado por Homicidio agravado por violencia de género, se abstuvo de declarar. Con testigos presenciales, el arma homicida secuestrada y los antecedentes, el feminicida marcha hacia una casi segura prisión perpetua.
Fuente: Uno y Agenda Abierta
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