La joven de 22 años fue asesinada el 19 de julio de 2015 cuando se dirigía a un Centro Cultural de la localidad de Glew, en Almirante Brown. El condenado ya tenía causas por intento de violación y por violencia de género.
Oscar Sosa era conocido de la familia de Melisa Tuffner, una joven de 22 asesinada a puñaladas en Glew hace dos años. El hombre participó de una marcha para pedir el esclarecimiento del caso y un día antes de entregarse en la comisaría visitó al papá de Melisa y le dio el pésame. Ayer la justicia lo condenó a 24 años de prisión por el homicidio simple de Melisa. Ahora, la familia Tuffner realizará un juicio a la Unidad de Pronta Recuperación (UPA) de Longchamps por negligencia y mala praxis en la atención de la joven.
“Al principio estábamos muy asustados de la condena a Sosa porque no teníamos mucha expectativa más allá de la buena labor del fiscal Pablo Pando. No había muchas pruebas incriminatorias al acusado. Nos aferramos a la esperanza del trabajo del fiscal y la ayuda colectiva en la difusión desde las redes y en los medios de comunicación, que fueron parte importante de esta sentencia”, dijo Pablo Ezequiel Rodaniche Azcui, uno de los mejores amigos de Melisa.
El 7 de noviembre la fiscalía pidió que se condene a Sosa a 25 años de prisión. Este martes, los jueces Nicolás Amoroso, Gustavo Ramilo y Alejandro Garlata, del Tribunal Oral Criminal 8 de Lomas de Zamora, lo sentenciaron a un año menos de lo que había pedido el fiscal, que intervino en la causa como querellante. Las pericias psiquiátricas mostraron que el acusado tiene “un discurso religioso” y justifica sus actos en la “imagen de Dios”. Los peritos aseguraron que Sosa comprende la “criminalidad de sus actos” y por esta razón no puede ser inimputable.
Las cámaras de seguridad de un gimnasio y una peluquería captaron a Sosa persiguiendo a Melisa, mirando hacia los costados y tratando de esconderse. Estaban caminando por la calle Almafuerte al 300 en dirección al Centro Cultural “Gringo Viejo” en el que ella iba a participar de una muestra de acrobacia y tela. Ambos llegaron a la calle Gutiérrez y doblaron a la derecha. El video no muestra nada más. A pesar de que el ataque no quedó grabado en las cámaras, los vecinos encontraron a Melisa apuñalada a cien metros de la esquina en la que se la vio por última vez.
Por falta de pruebas, la defensa pidió la absolución de Sosa o una condena a ocho años. Durante el juicio se supo que el hombre tiene, además, una causa por intento de violación a su sobrina y una exclusión del hogar por violencia familiar contra su pareja. “Cuando entramos once y media al recinto y vimos que no estaba el acusado ni el abogado defensor supimos que había una condena. Cuando los jueces dijeron que sería de 24 años fue un respiro porque tanta contención que habíamos tenido hasta el día de hoy se vio reflejada en esa sentencia. Fue un desahogo importante”, dijo Rodaniche Azcui.
En contexto
El 19 de julio de 2015 Melisa Tuffner, estudiante de psicología y acróbata, salió de su casa en Glew, una localidad del partido Almirante Brown en el sur de la provincia de Buenos Aires, para ir al Centro Cultural “Gringo Viejo” en el que iba a participar de una muestra de acrobacia y tela. No llegó. Vecinas y vecinos la encontraron tirada en la vereda con dos puñaladas en la cabeza y un tajo en la cara. No le robaron. Tenía todas sus pertenencias. Nadie escuchó nada. Las cámaras de seguridad mostraron a su vecino Oscar Sosa, de 30 años, con dos causas, caminando detrás de ella, quien luego del feminicidio fue a visitar al papá de Melisa un día antes de asumir la culpa en la comisaría. El jueves 26 de octubre comenzó el juicio en el Tribunal Oral Criminal 8 de Lomas de Zamora, aunque bajo la caratula de homicidio simple.
Según la reconstrucción realizada, Sosa asesinó a la joven acróbata luego de seguirla cuando ella se dirigía hacia el centro cultural “El Gringo Viejo”, ubicado en Glew. La joven tenía previsto ir a ese sitio y luego encontrarse con su familia en la cancha de Temperley. Melisa fue trasladada a la Unidad de Pronta Atención (UPA) de Longchamps, donde los médicos constataron que presentaba dos heridas punzo cortantes profundas en la cabeza, una en la parte posterior y otra en la sien, y un corte en la cara, además de golpes. Cuando sus familiares se enteraron de lo sucedido, tramitaron su traslado al Hospital Sirio Libanés, en el barrio porteño de Villa Devoto, aunque la joven llegó allí con muerte cerebral y finalmente falleció.
Fuente: Cosecha Roja y Agenda Abierta