El director del establecimiento educativo, Martín Márquez, realizó la denuncia en los Tribunales por los hechos ocurridos el jueves. Fiscalía deberá investigar el producto usado en la fumigación.

El jueves al mediodía, estudiantes y docentes de la Escuela rural Nº 66 “Bartolito Mitre”, ubicada en Costa Uruguay Sur, del departamento Gualeguaychú, debieron encerrarse en el edificio, invadidos por un olor penetrante. Martín Márquez, quien está al frente del establecimiento realizó la denuncia en los Tribunales de Gualeguaychú. “Nosotros al olor lo conocemos, era glifosato”, aseguran desde la Escuela donde hace cinco años su directora, Estela Lemes, debió ser internada tras sufrir una fumigación directa.
«Hace dos días que tuvimos este fallo histórico. Parece una burla”, expresó Márquez. La sentencia en cuestión es el que dictó el Tribunal de Juicios y Apelaciones de Concepción del Uruguay y que condenó a un año y seis meses de prisión en suspenso a los tres imputados por fumigar en cercanías de un establecimiento escolar de Colonia Santa Anita. El Director del establecimiento fumigado, una de las denominadas Escuelas Nina, se presentó en los Juzgados de Gualeguaychú y radicó una denuncia en la Fiscalía Nº 4.
El jueves al mediodía, el portero de la escuela Bartolito Mitre se acercó hasta la Dirección, donde estaba Márquez, y le dijo que percibía un fuerte olor en el aire. “Deben estar fumigando cerca”, le advirtió. Inmediatamente, ordenó que se encerrara a niñas y niños en las aulas, o en el comedor si estaban almorzando, para evitar que tuvieran contacto con el producto químico.
El olor permaneció en el aire por algunos minutos. Todos se mantuvieron dentro del establecimiento, el mismo que fue fumigado hace cinco años, dejando graves consecuencias para su directora Estela Lemes –hoy de licencia por el tratamiento de salud que debe hacer–, quien sufre problemas neurológicos desde ese momento a causa de los insecticidas y el glifosato.
“Duró algunos minutos, cinco o seis. Había un viento fuerte y eso fue lo que trajo el olor”, consideró. Inmediatamente, el directivo escolar llamó a la Brigada de Abigeato de la Policía de Entre Ríos: “Me confirmaron que estaban fumigando en un campo cercano con un avión –dijo–. Que se habían hecho todos los trámites que exige la ley y que nos quedáramos tranquilos, porque estaba a dos kilómetros y el olor no nos iba a hacer nada”. Pero el docente no se quedó tranquilo: “Vino la mamá de un alumno que vive cerca y estaba muy preocupada. Ella También había sentido el olor”, agregó.
Ahora será la fiscal Natalia Bertolo quien realizará las actuaciones correspondientes para constatar varios puntos grises en el hecho: cuál es el campo fumigado, cuál es la empresa que estuvo a cargo de tal fumigación y, lo más importante, con qué producto se fumigó. Para ello, los responsables deberán presentar la receta agronómica –documento legal en el que se determina el producto utilizado – en la Justicia.
Maestra fumigada
“Con todo lo que pasó en esta escuela, ante el menor indicio de que estén fumigando cerca nos desesperamos y tratamos de hacer algo”, explicó Martín Márquez. Es que desde septiembre de 2012, la directora de la Escuela Nº 66 Bartolito Mitre, de Costa Uruguay Sur, Estela Lemes, convive con veneno en su cuerpo, producto de una fumigación ilegal. Con problemas neurológicos, insecticida y glifosato en su organismo, la docente permanece bajo observación y atención médica hasta el día de hoy. Después de varios estudios, le informaron que tenía 1.8 de glifosato en el cuerpo.

El insecticida en la sangre –que se había descubierto antes de la aparición del estudio que determinó la presencia del glifosato– le afectó el sistema neurológico, por lo que se marea asiduamente y pierde el aire con frecuencia, y los músculos de brazos y piernas, que le duelen permanentemente.
“Nunca antes había estado tan expuesta al veneno. Ese día salí al patio, no sabía que iban a fumigar tan cerca de la escuela, y bueno, ahora tengo que lidiar con todo esto”, lamentó la docente.
“En este caso, consideraron que no tenían que avisar por la distancia. Pero como había mucho viento igualmente llegó a la escuela”, entendió.
Para Márquez, “lo mejor es que si van a fumigar que lo hagan los fines de semana. Ya lo hemos pedido muchas veces pero nunca hemos podido llegar a un acuerdo”.
Fallo histórico
El 3 de octubre, el Tribunal de Juicio y Apelaciones de Concepción del Uruguay condenó a un año y seis meses de prisión condicional, es decir, no efectiva, a Erminio Bernardo Rodríguez, presidente de la empresa fumigadora Villaguay Aero Litoral SA; José Mario Honecker, dueño del campo de arroz y maíz; y César Martín Visconti, el piloto que manejaba el avión fumigador. Los tres fueron considerados culpables de lesiones leves culposas y contaminación ambiental culposa por la fumigación que roció de agrotóxicos a la Escuela Número 44 República Argentina, en Colonia Santa Anita.
La denuncia había sido impulsada por la directora del establecimiento, Mariela Leiva, que es también referente de la campaña “Paren de Fumigar las Escuelas”. El 4 de diciembre de 2014 una avioneta que lanzó agrotóxicos sobre una plantación de arroz y maíz, en un campo ubicado a cincuenta metros de la escuela, en horario de clases, afectó a los alumnos y a la propia docente, que debieron recibir atención médica en el Hospital Reverendo Padre Betcher, de Santa Anita, por vómitos, náuseas, dolores estomacales, erupciones en la piel y mucosas.

El tribunal integrado por los jueces Fabián López Mora, Mariano Martínez y Mariela Emilce Rojas acogió el planteo efectuado por los fiscales Fernando Lombardi y Melisa Ríos y les impuso a los tres acusados la pena de un año y medio de prisión.
Fuente: El Día Online y El Diario