El pasado miércoles 18 de octubre la causa se elevó a juicio oral por el juez de Garantías de Diamante, Julián Vergara, por Corrupción de preadolescentes en el Grupo Scout N° 287 San Cipriano. La instancia judicial se logró luego del testimonio de dos víctimas.
A finales de junio de 2015, después de la denuncia presentada en la Justicia por dos exintegrantes del Grupo Scout San Cipriano, dos hermanos que denominaremos L y J, hoy residentes en Junín, provincia de Buenos Aires, se allanó la vivienda del jefe scout Juan Alberto Forcher. Los fiscales Gilberto Daniel Robledo y Laureano Dato, de la Unidad Fiscal de Diamante, quedaron sorprendidos al ver la cantidad archivada, las horas de filmación, las películas pornográficas que Forcher almacenaba en su casa. Desde aquella denuncia de los hermanos L y J C, iniciaron una compleja investigación penal preparatoria que le llevó más de dos años. El miércoles 18 de octubre la causa fue elevada a juicio oral por el juez de Garantías de Diamante, Julián Vergara, con la petición de los fiscales de 20 años de cárcel para el acusado.
Todo se disparó, eso presumen los fiscales, después de que los casos de abusos que salpican a tres miembros del clero paranaense –Justo Ilarraz, Juan Diego Escobar Gaviria y Marcelino Moya—despertaron la inquietud de los hermanos, L y J C. Primero, sondearon a su exjefe del Grupo Scout: averiguaron si esas filmaciones que les había hecho desnudos se guardaban. Se comunicaron por mensaje privado de Facebook. Cuando supieron que era así, y reconstruyeron lo que habían soportado siendo niños y preadolescentes, decidieron presentarse en la Justicia.
Los hermanos L y J tienen ahora 37 y 38 años, respectivamente. Ellos primero hacen la denuncia en Paraná y luego la amplían en Diamante, donde dieron nombres de otras personas que participaban cuando eran parte del Grupo Scout.
Periodista: ¿Qué tipo de abusos cometía Forcher con los chicos del Grupo Scout?
Fiscal Robledo: No eran abusos, era corrupción. Todas las actividades que les hacía hacer a los chicos, de entre 13 y 16 años, eran con ellos desnudos, los filmaba, los hacía masturbarse. Forcher, también desnudo. Los hacía depilar frente a él, los llevaba a dormir a todos en la dependencia de los Scout, detrás de la parroquia, y todos dormían desnudos. Todo eso está filmado, y fue lo que encontramos en el allanamiento. Después del testimonio de los hermanos, aparece un testigo, MV, que le da el carácter de denuncia a su testimonio. También vinieron cuatro chicos, mayores de edad, de 18 años, que contaron algunos hechos. Pero avanzar con la denuncia de los hermanos nos hacía enfrentar a la posible prescripción de los hechos.
P: ¿Por qué no se aplica la Ley Kunath, que corre el plazo de prescripción?
FR: No podemos, no se puede aplicar en forma retroactiva. Siempre se aplica la ley más benigna. De modo que no pudimos avanzar con los casos de los mayores, pero sí con los cuatro chicos más jóvenes, de unos 18 años, que son casos más recientes. Con ellos, abrimos una causa por corrupción de menores. Se trata de un delito de acción pública, y no se requiere el consentimiento de la víctima para investigar. Nosotros tomamos conocimiento en el curso de la investigación, advertimos estos cuatro hechos, entonces abandonamos la hipótesis del abuso y nos enfocamos en la corrupción.
FR: ¿Por qué corrupción?
P: Es corrupción de menores porque Forcher los filmaba, los obligaba a hacer actividades desnudos, y él, como formador, lo que hacía era corromperlos en el desarrollo sexual. Al hablar ahora con esos chicos, lo toman como algo natural, y no es natural. Eso está filmado, está filmado cuando los hacía masturbar a los chicos. Las imágenes son una prueba objetiva que no se puede obviar. Pero también está la pericia psicológica que se le hace a Forcher, y las que le hacen a los chicos y los testimonios.
El fiscal Dato cuenta que las pericias psicológicas de los cuatro chicos que declararon como testigos muestran de qué modo han llegado a “naturalizar” las situaciones que vivieron junto al jefe del Grupo Scout San Cipriano. “Los peritos advierten que han sido claramente objeto de seducción por parte de un adulto. Y que había un mismo patrón de conducta: este hombre se acercaba a chicos de 13, 14 años, que tienen su sexualidad en desarrollo y los empezaba a seducir, comprándoles algo, llevándolos a tal lugar, subiéndolos a su auto. Esas conductas son los que nos llevan a volcarnos por la hipótesis de la corrupción”, señala.
Las pericias psicológicas y psiquiátricas de los cuatros chicos, asegura Dato, “fueron contundentes. Y en esas pericias hubo un perito de parte, de modo que son estudios incuestionables”.
En ese marco, asegura el fiscal, la causa se sostiene en los propios testimonios, pero la prueba de cargo contra Forcher, que fue jefe del Grupo Scout San Cipriano desde 2005 hasta 2013, las filmaciones, resultan demoledoras. “En la videoteca que tenía Forcher, estaban las filmaciones que hacía en los campamentos, en su casa, junto a innumerable cantidad de material pornográfico infantil”, abunda.
Desde junio de 2015, cuando se hizo el allanamiento en la casa de Forcher y se secuestró la voluminosa videoteca, los fiscales Robledo y Dato estuvieron trabajando en el análisis de la prueba, que fue luego evaluada también por el Gabinete de Informática Forense del Ministerio Público Fiscal, que produjeron un informe que resultó clave para la acusación a Forcher durante la audiencia de elevación a juicio, oportunidad en que la acusación pidió 20 años de cárcel por el delito de corrupción de menores.
Concluido el farrogoso trabajo de analizar la prueba, entonces, la causa Forcher entró en etapa final. El martes 18 se realizó la audiencia de remisión a juicio de la causa, y a pesar de que la defensa del jefe del Grupo Scout Diamante, representada por Nelson Schlotahuer, interpuso algunos planteos de nulidad, finalmente el juez de Garantías Julián Vergara resolvió elevar la causa a juicio oral, con un pedido de parte de los fiscales de 20 años de cárcel para Forcher.
Elegía siempre a un grupo selecto: no más de diez chicos, todos adolescentes, o preadolescentes. Sus padres los dejaban a su cuidado, a veces para ir de campamento al camping La Ensenada, otras, para ir a la zona del salto Ander Egg. Todo, bajo la filosofía del scoutismo: ese movimiento creado por el inglés Robert Stephenson Smith Baden Powell durante la ocupación de Sudáfrica, pibes alistados para la guerra y que después tomó la forma de los boy scout.
Todo lo que hizo Forcher en sus años al frente del Grupo Scout de Diamante quedó prolijamente filmado: en videocasetes, en DVD, en pendrive, y archivado en su casa. Verdaderas colecciones de pornografía infantil. Miles de horas de filmaciones que muestran, sin mediación, de cómo corrompía adolescentes, de qué modo los hacía desnudar, de qué modo él participaba en los juegos, desnudo; de qué manera los tocaba el hombre que dirigió el Grupo Scout San Cipriano entre 2005 y 2013. Pero su trabajo con chicos viene de antes, de principios de la década de 1990.
Fuente: Entre Ríos Ahora