La Asociación de reporteros gráficos repudió la liberación de los asesinos de José Luis Cabezas

Trabajadores gráficos de la Argentina nucleados en Argra denunciaron la salida de la cárcel del ex policía Aníbal Luna. Era el único condenado por el asesinato del periodista que estaba preso.

En un comunicado emitido por la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (Argra), los trabajadores y trabajadoras repudiaron la liberación del ex policía Aníbal Luna, quien fue puesto en libertad por una decisión de la Justicia. «Argra deplora la libertad de Aníbal Luna y del resto de los asesinos de José Luis Cabezas», dijeron en un comunicado.

«El último de los asesinos convictos de nuestro colega, el ex policía Aníbal Luna, recibió el beneficio de la libertad luego de haber gozado de innumerables ventajas en su paso por la prisión», expresaron.

«Se suma así al resto de las dos bandas de policías y ladrones que actuaron como mano de obra para asesinar a José Luis Cabezas por órdenes del suicidado Alfredo Yabrán. Ninguno de ellos expresó arrepentimiento alguno por el homicidio, ni brindó información alguna a la Justicia que no fuera con ánimos de mejorar su posición. Tampoco -en estos años- se sintieron en la obligación moral de pedir perdón a la familia de su víctima. Pero fueron extremadamente diligentes en reclamar todas las ventajas posibles para mejorar su situación en prisión o lograr cómputos especiales para gozar de una libertad que no merecen», dijo el comunicado de Argra.

Concluyeron que desde Argra no confunden justicia con venganza, pero tampoco «justicia con pago de favores». Denunciaron que «los condenados han guardado silencio cómplice sobre sus mandantes y, en particular, sobre el entramado de personal de seguridad de Yabrán y otros policías que les ayudaron a cometer su crimen. Habrán cumplido con su condena, aunque sea en esta versión degradada, pero los colegas de José Luis no perdonan, y no olvidan. Y además mantenemos orgullosamente su luminosa memoria como parte de nuestra identidad».

En contexto

Por lo menos ocho personas, además de la supervisión de Alfredo Yabrán, participaron en el asesinato de José Luis Cabezas. Ninguno de los condenados cumplió más de trece años en prisión. La semana pasada, el último que quedaba preso, Aníbal Luna, salió en libertad.

Veinte años atrás, una banda a las órdenes de Gregorio Ríos, jefe de seguridad del oscuro empresario, terminó con la vida del reportero gráfico. Estaba integrada por cuatro delincuentes comunes oriundos  Los Hornos, dos policías de Pinamar que aportaron la logística y su comisario, Alberto “Liebre” Gómez. Sólo uno de ellos quedaba -en los papeles- detenido: Luna, ex uniformado de la localidad costera. El miércoles pasado salió en libertad. Aunque se suponía que estaba preso, en enero se lo encontró paseando por General Madariaga.

Luna libre en enero cuando debía estar preso

 

Luna fue liberado, poniendo fin a su particular condena en la Unidad Penal 6 de esa ciudad: aunque había sido sentenciado a cadena perpetua, había logrado obtener un “régimen semi abierto” que le permitía salir 72 horas por semana de la cárcel. En verdad, a comienzos de año, el ex policía se paseaba por Madariaga -donde, en una cava, asesinaron a Cabezas dos décadas atrás- mucho más de lo que tenía permitido por la ley. Hasta tenía un trabajo en un negocio de venta de artículos de limpieza.

Al momento del asesinato de Cabezas, Luna se desempeñaba como oficial ayudante en la comisaría de Pinamar, y se lo señaló como el responsable de hacer un seguimiento del fotógrafo en los días previos al crimen. Se lo consideró un partícipe necesario y se le adjudicó haber intervenido en la maniobra para “liberar la zona” a fin de facilitar la tarea de los autores materiales. Luego de que su pena fuera reducida a 24 años de prisión, Luna recuperó su libertad en agosto del 2006 gracias a la entonces vigente ley del “2×1”. Tras pagar una fianza de 40.000 pesos se fue a Ostende, donde se convirtió en chofer de un colectivo escolar. Tiempo después se trasladó a la vecina localidad de Madariaga y comenzó a despuntar el vicio con una de sus pasiones: el fútbol. Se convirtió en el entrenador infantil del Club Deportivo Juventud Unida de Madariaga. Sin embargo, la experiencia no duraría mucho. A principios de 2012, cuando los padres se enteraron de quién era el DT de sus hijos, pidieron que sea removido del cargo. La presión vecinal llevó a que el Concejo Deliberante lo declarara persona no grata y ordenara su expulsión del club.

Sobre fines de ese mismo año, Luna recibiría otro revés cuando la Suprema Corte revirtió el fallo por el cual su condena se había acortado. Así, volvió a estar preso. Desde 2015 Luna goza de beneficios especiales en el cumplimiento de su condena y tiene permitidas salidas laborales de tres días consecutivos.

Fuente: Perfil e Infonews