Más de 30 arrestados por el joven asesinado en 2014, tres semanas después de ser apresado. Entre los detenidos hay policías de la comisaría séptima, funcionarios del Instituto Médico Legal y de la Dirección de Asuntos Internos de Santa Fe.
Más de treinta personas, entre ellas varios policías, fueron detenidas en el marco de la causa en la que se investiga la muerte de Francisco Casco, un joven de 20 años que en 2014 fue encontrado muerto en las aguas del Río Paraná, tres semanas después de haber sido llevado detenido a una comisaría de Rosario.
Entre los arrestados por efectivos de Gendarmería se encuentran policías de la comisaría séptima de Rosario, además de funcionarios del Instituto Médico Legal y la dirección de Asuntos Internos de Santa Fe. Los arrestos fueron ordenados por el juez federal Carlos Vera Barros en el marco de la investigación de Casco, quien era oriundo del partido bonaerense de Florencio Varela.
Según informaron medios locales, la mayoría de los policías pertenece a la comisaría séptima de Rosario, lugar donde habría estado detenido Casco. Francisco, que había llegado a Rosario a visitar unos parientes que viven en Empalme Graneros, fue visto por última vez con vida entre el 6 y el 7 de octubre de 2014 en la comisaría séptima de Rosario.
El muchacho tenía previsto volver a Buenos Aires el 6 del mismo mes y su madre fue a esperarlo a la estación Retiro. El 29 de octubre su cuerpo fue encontrado en el río de Paraná por oficiales de Prefectura Naval.
El padre del joven viajó a Rosario y preguntó en la comisaría séptima, donde le dijeron que había estado el día 6 por la noche, pero le negaron otro tipo de información en un primer momento, aunque días más tarde le dijeron que el joven había sido arrestado por «resistencia a la autoridad», mientras se encontraba aparentemente drogado.
Los familiares aseguraron que la fiscalía, que en un primer momento investigó el caso, les exhibió fotos de Francisco con signos de haber recibido una importante cantidad de golpes, además de un acta de liberación. La familia promovió que la cause pase a la Justicia Federal bajo la carátula de «desaparición forzada», lo que finalmente ocurrió en diciembre del mismo año.
Las sospechas que sostienen las querellas apuntan a que Casco fue asesinado y su cuerpo fue arrojado al Paraná el 6 de octubre de 2014. Aseguran que en el Instituto Médico Legal no hicieron la autopsia como corresponde con el fin de encubrir el crimen, mientras que también apuntan contra la actuación del personal de la comisaría séptima y de Asuntos Internos.
Fuente: Cadena 3