El pasado 1 de agosto, comenzó una huelga de hambre para repudiar el ingreso de Gendarmería a la comunidad Cushamen, operativo en el que testigos vieron por última vez a Santiago Maldonado.
“Está perdiendo peso y se le nota mucho en la cara, está decaído y débil, y dice que le viene mucho sueño de golpe”, dijo su hermano Fernando Jones Huala, que es además “werken” (vocero) de la comunidad.
Andrea Millalonco, pareja de Jones Huala, agregó que “está muy débil y por momentos se le pone todo negro alrededor y tiene como pequeños desmayos” y “además muy angustiado por la desaparición de Santiago, el trato que le dan a él y a los mapuches Gendarmería y las fuerzas policiales, y también los jueces”.
“Empezó la huelga de hambre después de conocer la represión de Gendarmería en la Lof (comunidad), con un uso desmedido de la fuerza, con armas de fuego y equipamiento moderno, contra gente que sólo tiene piedras para resistir”, afirmó la mujer. Agregó que la “Gendarmería todavía está frente a la comunidad, después de lo que pasó con Santiago y no hay garantía para los mapuches”.
“Hace 45 días que sufre un arresto político, ordenado por el Poder Ejecutivo Nacional, y los que quieren visitarlo tienen que hacer trámites muy complicados y largos, e incluso no dejan que lo visiten periodistas”, dijo Millalonco y recordó que, durante una detención similar el año pasado, Jones Huala e integrantes de la comunidad hacían ceremonias ancestrales “normalmente”.
Finalmente, indicó que por esta razón hoy el juez federal de Esquel Guido Otranto, quien el año pasado anuló un juicio de extradición de Facundo Jones Huala a Chile por irregularidades en su detención, y el defensor oficial Fernando Machado, le concedieron una audiencia, para conocer los reclamos referidos a cuestiones culturales que no deberían impedirle.
Fuente: radio3cadenapatagonia.com