Tras la intervención del sindicato de Canillitas la CGT define medidas de acción

Luego de que se decidiera interventor el gremio encabezado por Omar Plaini, y su desplazamiento. Diversos sectores salieron a denunciar persecución a los trabajadores e intereses políticos detrás de la medida. La Central analiza si va al paro nacional o se moviliza.

La intervención del sindicato de Canillitas y el desplazamiento de su secretario General, Omar Plaini, cayó muy mal en la dirigencia gremial nacional que entiende en esta acción intencionalidades políticas y persecución a los sectores más combativos de las organizaciones de trabajadores.

Hoy, en el más absoluto sigilo, los popes de la CGT convocaron a una cumbre para empezar a delinear los pasos a seguir. La idea es llevarse un panorama cabal de lo que opina la mayor parte de los dirigentes de la central obrera y desde ahí comenzar a construirlo en las próximas semanas.

Si bien el detonante fue lo ocurrido con el gremio que lidera Plaini, no es lo único que tiene inquietos a los residentes de Azopardo. Los muchachos vienen molestos luego del fracaso del Consejo del Salario, el aumento de los despidos y las suspensiones en las últimas semanas, la sanción de la ley de servicio esencial que regula el derecho de huelga del transporte público cordobés y la ola de intervenciones de gremios, que ya tuvo sus primeros episodios en el SOMU, la FEIA, UPSRA y los judiciales mendocinos.

Sin convocar a representantes de la Corriente Federal de Trabajadores (CFT), espacio más cercano a CFK, pero con asistentes de las 62 organizaciones, la pata sindical macrista que hasta hace poco comandaba el fallecido Gerónimo “Momo” Venegas, el cónclave mantiene un importante nivel de tensión.

Las posturas más escuchadas hasta el momento fueron las de lanzar un paro nacional, sin movilización y sin asistencia a los lugares de trabajo (que en la práctica sería el segundo contra la gestión de Mauricio Macri), o la de convocar a una gran movilización para repudiar la situación económica del país y la ola intervencionista.

Claro que lo que se decida no se comunicará de inmediato, sino que será “consensuado” en un plenario formal donde se terminará de cerrar la fecha. En principio sería para principios de agosto, lo que le daría un mes para construir la medida de fuerza a todas las organizaciones gremiales.

El principal dilema de los caciques de la CGT, por estas horas, pasa por canalizar el descontento gremial, pero que ello no conlleve un aporte para la campaña política de CFK. Algo muy complejo teniendo en cuenta la filiación del propio Omar Plaini, candidato del Frente de Unidad Ciudadana en los próximos comicios. Sucede que el encuentro se gestó entre quienes no comulgan con la ex mandataria y no quieren ser un pilar que pueda apalancar su posible victoria bonaerense.

Fuente: InfoGremiales.