Se realizó en Paraná una nueva apostasía colectiva

Este viernes se realizó una concentración frente a la curia, impulsado por el proyecto de ley de libertad religiosa impulsó. La Iglesia de Paraná reaccionó ante los crecientes pedidos de abandono de la religión.

El Diccionario de la Real Academia Española tiene tres acepciones para el verbo “apostatar”, y dice:

1. intr. Dicho de una persona: Abandonar públicamente su religión.

2. intr. Dicho de un religioso: Romper con la orden o instituto a que pertenece. Apostató de la orden y fue excomulgado.

3. intr. p. us. Abandonar un partido o cambiar de opinión o doctrina.

En Entre Ríos, en 2009 comenzó a cobrar forma una corriente que impulsa la renuncia al bautismo católico como expresión de una toma de posición frente a la creciente injerencia de la religión dentro del Estado.

La última expresión de esa avanzada fue la presentación, a comienzos de junio en el Congreso Nacional, de un proyecto de ley elaborado por el Ejecutivo tendiente a instrumentar una nueva Ley de Libertad Religiosa que, en escencia, supone una avanzada del clericalismo sobre el laicicismo.

Escollos

Hace quince días, la Iglesia Católica de Paraná recibió aproximadamente veinte presentaciones de apostasías, y este viernes, a las 11.30, el colectivo Apostasía Colectiva Entre Ríos esperaba un medio centenar de pedidos de renuncia a la fe católica.

La convocatoria es bajo el lema “No a la Ley de Libertad Religiosa: Estado laico ya”, y entre los convocantes, están Sexualidades Disidentes, y el Movimiento Social de los Trabajadores-Nueva Izquierda, y el Foro contra la Violencia Patriarcal y Heteronormativa.

Hay una preocupación entre los organizadores de la apostasía colectiva, y tiene que ver con las trabas que está poniendo la Iglesia Católica en Paraná para aceptar los pedidos de apostasía.

Una condición que pone ahora la curia es que el interesado se reúna antes con el vicecanciller, el sacerdote Sergio Hayy, quien es párroco de San Agustín y no siempre está presente en la sede del arzobispado.

Frente a ese hecho, se producen dos situaciones: la persona debe volver otro día –no se sabe a ciencia cierta cuándo el vicecanciller está disponible- o iniciar la petición por escrito, lo cual alarga los plazos.

También se da el caso de gente que desiste ante tantas complicaciones. “Podes hacerlo por carta, pero está el costo que significa enviar por correo”, explica Jorgelina Londero, integrante de la Asamblea Participativa de Mujeres, una de las primeras apóstatas.

El 4 de este mes, después de la primera gran apostasía ante la Iglesia, Víctor Retore contó en Facebook su experiencia: “Esta mañana fui al Arzobispado y no me aceptaron la carta de solicitud de apostasía. Según el argumento de la secretaria de Mesa de Entrada, ´ese trámite a partir de ahora lo está haciendo de manera personal, en una reunión, el vicecanciller, el sacerdote Sergio Jaime (en realidad, es Sergio Hayy)´. El tal Jaime (Hayy) estaba ocupado y no me pudo atender. Yo pensaba que sólo bastaba con dejar la carta en mesa de entrada, pero la secretaria respondió ´que había una mujer de Archivo que se encargaba de recibirlas, pero desde la semana pasada, cuando se presentó mucha gente, el labor pasó a manos del sacerdote Jaime (Hayy)´. Deduzco que la secretaria pudo haberme informado mal, dado que en la lista de autoridades nunca vi el puesto de vicecanciller. Aunque la página oficial del Arzobispado de Paraná no actualiza su lista de autoridades desde mayo de 2016, desconozco y no tengo esa información por el momento”.

Razones

La mala nueva generó un vendaval de comentarios y reclamos colectivos, y la decisión de más personas de ir a renunciar a su bautismo ante la Iglesia.

El colectivo Apostasía Colectiva Entre Ríos está impulsando esos trámites, y asesorando a quienes quieran iniciarlo ante las autoridades eclesiásticas.

El trámite, en teoría, debería ser simple, y sin trabas de parte de las autoridades eclesiásticas.

Sólo se trata de presentar una nota dirigida al arzobispo Juan Alberto Puiggari, “en atención a los deberes y atribuciones que le confieren los cánones 381.1 y 393 del Código de Derecho Canónico, con el objeto de solicitarle se sirva ordenar que todo registro relativo a mi persona actualmente mantenido por la Iglesia Católica Apostólica Romana sea eliminado de inmediato, y que dicha institución se abstenga de establecer en el futuro cualquier nuevo registro referido a mi persona si no mediara expreso consentimiento de mi parte”.

La discusión en el Congreso del proyecto de Libertad Religiosa impulsó la presentación de nuevos pedidos de apostasía.

La iniciativa legislativa propone extender la inembargabilidad de los lugares de culto a todas las religiones reconocidas por el Estado. Además, establece el “derecho a la objeción de conciencia, institucional o de ideario”, por el cual “toda persona tiene derecho a invocar un deber religioso relevante o una convicción o moral sustancial como razón para negarse a cumplir una obligación jurídica”.

En todo caso, señala, “el objetor debería ofrecer la realización de una prestación sustitutiva que permita en lo posible equilibrar las cargas públicas”. Además, propone “el libre acceso a lugares de internación, detención o cuarteles” a ministros de todos los cultos, algo que ahora es exclusivamente prerrogativa de la Iglesia católica.

Luján Pintos, de Apostasía Colectiva, dice que las convocatorias colectivas buscan “visibilizar” los efectos nocivos de ese proyecto de ley, y también dar a conocer que hay caminos para renunciar a la Iglesia. “Ese proyecto de Ley de Libertad Religiosa, entre otras cosas impulsa un beneficio para la Iglesia en los casos de abuso. Habilita a los miembros de la Iglesia a no prestar declaración en la Justicia cuando se debata una causa por abusos. Y además, establece la inembargabilidad de los bienes, una forma de resarcir a las víctimas”, explicó.

Qué dice la Iglesia

El sacerdote Jorge Bonnin se convirtió en el primer vocero de la Iglesia Católica en dar una contestación ante la gran cantidad de pedidos de apostasía que se está registrando en Paraná.

El religioso dijo que “deseamos que cada bautizado reflexione respecto a la apostasía pero en libertad y personalmente, no movidos por las masas. Como Iglesia siempre buscamos respetar la decisión de los padres“.

En declaraciones que formuló a Radio Corazón, la emisora de la curia, Bonnin sostuvo que “cuando un miembro sufre, todos sufren con él. Nos movemos como un cuerpo místico.  Entonces cuando alguien rechaza o ataca la fe cristiana, sufrimos todos. Cuando alguien apostata, niega estas verdades que nosotros vemos como una gran riqueza. Es dolor porque es negarse a la Verdad”.

Respecto a los fundamentos que usan aquellos que deciden apostatar, “la Iglesia respeta el don de la fe e invita a ser parte. Sabemos que estar dentro de la Iglesia importa derechos y deberes. Dentro de la Iglesia se respeta la voluntad de los que han aceptado y se han arriesgado a darnos vida, es decir, los padres. Yo no le pedí a mis padres que me den la vida. No soy una voluntad absoluta. Voy aprendiendo de aquellos que me dieron la vida a mí. En ese sentido, en el bautismo, la Iglesia respeta la voluntad de los padres“.

Bonnin es párroco de la Basílica de Nogoyá, y tuvo un rol clave en el escándalo de las torturas denunciadas en el convento carmelita de esa ciudad.

En la causa judicial que se investiga en los Tribunales de Nogoyá está imputada la priora, la madre María Isabel (Luisa Toledo, su nombre real). La madre Isabel fue imputada por el fiscal Federico Uriburu por el delito de privación ilegítima de la libertad.

El cura Bonnin fue de los primeros que auxilió a una de las religiosas que se escapó del convento carmelita y denunció las vejaciones de la priora.

En la Justicia, el cura confirmó la situación vivida por una de las excarmelitas que, luego de haberse escapado del convento, corrió a buscar ayuda ante Bonin. El cura se puso en contacto con el arzobispo de Paraná, Juan Alberto Puiggari, y coordinaron entre ambos el viaje de la exmonja a su casa.

Fuente: El Diario