Pescadores de Puerto Viejo reclaman por un acceso libre al río

No son muchos metros -apenas unos 30- los que quedan de costa con acceso libre en la zona de Puerto Viejo. “Hace años que estamos ahí. Queremos que la costa no se cierre, que quede libre y que se mejore», dice uno de los afectados.

En la calle Leopoldo Díaz al final, detrás de unas cañas y un piletón de la Arenera Díaz, detienen sus canoas los pescadores del barrio y del Pancho Ramírez. Allí también se acercan a tirar sus líneas y pasar la tarde con la caña los que pescan desde la orilla; en sus reposeras, con sus hijos, en familia o entre amigos. Cerquita nomás, del lado de enfrente se despliega la isla Puente, donde algunos de estos trabajadores del río tienen ranchos y espineles. Hacía el oeste se fueron construyendo casas –algunas bien lujosas- sobre el borde; un poco más allá, el atracadero de la vieja balsa y luego el litoral enrejado camino a Bajada Grande. Algunos días atrás, el ingreso a la costa había sido interrumpido por unas chapas y unos fierros, lo que alertó a los pescadores que se movilizaron pronto para desarmar el vallado provisorio que había sido colocado por un privado que pretendía apropiarse de esa franja. Ahora, con el impulso de resguardar el lugar, un grupo de vecinos propone mejorarlo y transformarlo en un punto de venta de pescados, como existe en Puerto Sánchez y Bajada Grande.

Acceso

Ricardo Vargas, nacido y criado en esa orilla, explica la idea: “Hace años que estamos ahí. Queremos que la costa no se cierre, que quede libre y que se mejore. Teníamos pensado poner un puesto de pescado y que se visite el lugar como en otros barrios. Acá hay pescadores mucho más viejos que en Puerto Sánchez y Bajada, que realmente viven de la pesca, como mi viejo o como yo. Somos el primer barrio de Paraná, queremos que se reconozca a Puerto Viejo”. Según Vargas, los que quisieron usurpar el borde del río son un grupo de gente que llegó hace un par de años a la zona. “Se habían juntado para cerrar el último pedazo que queda. Si nos sacan de ahí, ¿a dónde vamos a ir a parar, si ya no queda costa libre? De la balsa para Bajada está todo cerrado”, comenta preocupado. “No es mucho lo que queda, pero por lo menos ese tramo hay que cuidarlo y defenderlo, para la gente y para nosotros que estamos trabajando en el lugar”, agrega.

Alertas

“Cuando nos enteramos que querían cerrar nos opusimos, fuimos los vecinos a hablar con la gente y dieron marcha atrás, por ahora, pero estamos alertas. Están las canoas nuestras ahí, no las vamos a sacar. Esperamos que venga alguien de la municipalidad, que tenga más fuerza que uno para defendernos”, reclama Vargas. Son unos doce pescadores de Puerto Viejo que usan ese espacio, y unas tres canoas de trabajadores del Pancho Ramírez. “La mayoría se fueron yendo porque fueron cerrando y no queda lugar, a la gente como uno que no tiene estudios y es media ignorante nos dicen que son dueños y nosotros nos corremos nomás, y al final no son ni dueños”, dice el hombre que heredó su profesión de su padre y de su abuelo. “Son casas particulares los que quieren cerrar, generalmente ranchos de fin de semana. Quieren agarrarse ese terreno para hacer un quincho para ellos”, se lamenta.

Cerrado

“Un vecino quería tapar la entrada a la que van los pescadores, que es la única que tienen. Quedó en que no se iba a cerrar, por ahora no se ha hablado nada más”, expone Diego Mota, presidente de la comisión vecinal de Puerto Viejo. “Se han clausurado varias partes que antes los chicos del barrio y otros vecinos usaban para pescar o pasar el rato. La única entrada al río que hay es esa, y la querían cerrar como si fuera de ellos”, indica en relación a quienes viven sobre esa costa. “Algunos tienen casas de fin de semana ahí, son nombres conocidos en la ciudad. No sé si habrán comprado o no, pero querían cerrar ahí donde siempre estuvo abierto”, aclara Mota. “Estamos coordinando a ver si se pueden poner unos puestos como en Bajada Grande, estamos en eso, pidiendo bajada de la luz a Alumbrado Público para mejorar la zona. Esa es nuestra única entrada al río, porque los privados no dejan pasar. De Puerto Viejo hasta Bajada ahora está todo cerrado, ya hace como 5 o 6 años”, cuenta el presidente de la vecinal. Hasta no hace mucho también se podía acceder por donde está la Esso, pero ahora hay una puerta que impide el paso, aclara.

Puestos

“Los domingos van familias y gente que viene de otros lados a pescar”, informa Diego Mota, que avisa que se pondrán firme para sostener el espacio e intentar montar los puestos. “Hasta ahí se acercan los acopiadores que le compran a los pescadores, pero les pagan muy poco, unos 7 pesos el kilo me han comentado, por eso quieren tener una venta directa al público, para sacar un poco más”, señala Mota. Federico, vecino de Puerto Viejo, también muestra el ingreso al río que hay entre el Club de Pescadores y el Club Atlético Estudiantes, conocido como “el Vial”, donde el arroyo Antoñico se encuentra con el Paraná. Allí también suelen entrar las canoas del barrio, pero cuando el nivel de agua es alto no pasan por debajo del puente de entrada que hay entre la costanera y el Club de Pescadores. Los vecinos piden que se mejore el lugar para que se valorice y se convierta en un buen paseo público, y que ellos lo puedan seguir usando para amarrar sus embarcaciones. Por lo pronto, este sábado los pescadores se juntan a limpiar la orilla al final de la calle Leopoldo Díaz, con la intención de empezar a convertir en realidad el sueño de los puestos de venta al público de pescado fresco.

Por Pablo Russo / Fuente: El Diario