Este viernes, el intendente Sergio Varisco inauguró oficialmente la nueva nomenclatura de las arterias del histórico barrio de Paraná. Un grupo de vecinos consideran inconsulta la medida y un atropello a la identidad de la zona. La policía trató de impedir la protesta.

Por Pablo Urrutia
En la mañana del viernes, la Municipalidad llevó a cabo la inauguración oficial de la nueva nomenclatura de las calles del barrio Bajada Grande, el lugar donde comenzó el poblamiento de la ciudad de Paraná. Los nombres fueron impuestos mediante una ordenanza aprobada el pasado 27 de abril, que generó una intensa polémica protagonizada por la autora de la iniciativa, la concejal por Cambiemos, María Marta Zuiani, los ediles del FPV, los vecinos representados en la Comisión Vecinal y hasta la presidenta del cuerpo legislativo local, Josefina Etienot.
Los cuestionamientos de los vecinos, el FPV y Etienot coincidieron en la manera aparentemente inconsulta en que se decidieron los nombres para las calles. Los habitantes del barrio presentaron un listado de nombres de personas que dieron inicio al poblamiento de la zona o contribuyeron con su desarrollo, como propuesta alternativa, aunque no fueron considerados por Zuiani. Desde la Comisión Vecinal hicieron uso de la Voz Ciudadana para reclamar participación y luego realizaron una denuncia ante el Inadi, por discriminación. La Asamblea Ciudadana Vecinalista pidió que el Intendente derogue la norma a poco de haber sido aprobada. Sin embargo, el Ejecutivo decidió avanzar con la decisión y promulgar la ordenanza e inmediatamente instalar la cartelería con los nuevos nombres. Este viernes dejó inaugurada esa nueva nomenclatura en un acto presidido por el propio intendente Sergio Varisco, funcionarios municipales y figuras del ámbito judicial.
Los vecinos que se opusieron en su momento se hicieron presentes durante el acto desarrollado en la Plaza Gregoria Pérez, ubicada en la intersección de calle Francisca Arias de Larramendi y Dra. Carmen María Argibay, exhibiendo carteles repudiando la medida. Según dijeron a Agenda Abierta, el acto fue “una provocación” y señalaron que la policía trató de impedir que se manifiesten. “Nos dijeron que no podíamos estar con los carteles”, expresaron pero ante la queja, las fuerzas de seguridad no tuvieron otra opción que dejarlos participar. “Nos pusimos de frente al acto con los carteles porque estamos en democracia y creemos que tenemos el derecho a expresar”, argumentaron otro de los vecinos.
Además cuestionaron que los únicos habitantes del barrio presentes fueron los que habían acompañado la nota de apoyo a Zuiani, con la que la concejal trató de despejar las acusaciones sobre la elección arbitraria e inconsulta de los nombres de las figuras que desde ayer designan las calles de Bajada. “Parecía un acto político” graficaron.

Varisco llegó al barrio acompañado de una importante comitiva formada por autoridades municipales como el secretario de DDHH, Eduardo Solari; la titular de la subsecretaría de la Mujer, Graciela Mántaras; la secretaria de Relaciones Institucionales, Estela Pilar Boeykens; la secretaria de Presidencia, Lucía Varisco; el director del Centro Integrador de Servicios Ciudadanos, Roberto Sabbioni y los concejales Luis Díaz y María Marta Zuiani. Asimismo, lo hicieron la jueza Susana Medina, titular de la Asociación de Mujeres Juezas de Argentina; la presidenta del Superior Tribunal de Justicia (STJ), Claudia Mizawak: el titular del STJ de Santiago del Estero, Sebastián Argibay y Silvia Campos, delegada en Entre Ríos del Inadi (Instituto Nacional contra la Discriminación, Xenofobia y el Racismo).
Los vecinos que se oponían a la medida destacaron la actitud de algunos de los invitados. “Nos escucharon, nos dijeron que no sabían nada y que lucháramos para que también las mujeres del barrio sean reconocidas”, dijeron.
La presencia de los ciudadanos estuvo dividida. Quienes pedían que se tuviese en cuenta la historia y la identidad del barrio a la hora de nombrar las calles, recibieron el apoyo de la Asamblea por el Derecho a la Cultura, mientras que los que apoyaron con su firma la iniciativa de Zuiani, recibieron un presente de las autoridades Municipales. El intendente Sergio Varisco no pudo evitar hacerse eco en su discurso de esta situación. “Uno prefiere el bullicio de la democracia a la paz de los cementerios de la dictadura” dijo y argumentó que “no es lo mismo vivir en calle ´L´, sino darle identidad, nombre y apellido y por eso vamos a escuchar a todos, porque en democracia dialogamos con todos y todos tenemos algún lugar y alguna responsabilidad, para que todos nos sintamos contenidos”.
Por su parte, la concejal María Marta Zuiani, defendió que “muy pocas calles en la ciudad tienen nombre de mujeres, y este es el inicio de la propuesta que va llevando 13 proyectos de ordenanzas con nombres en distintos sectores de la ciudad”.

Varisco anunció que junto a la edila van a proponer a la gente del barrio que otras calles de la zona también tengan nombres de vecinos y paranaenses que tanto hicieron por Bajada Grande. Algo que los vecinos vienen reclamando desde que se conoció el proyecto que dio lugar a la nueva nomenclatura inaugurada el viernes.
Los habitantes de Bajada expresaron que están conformes con el anuncio pero llega tarde, aunque aseguraron que su objetivo es “que lo que pasó en Bajada no vuelva a pasarle a ningún otro barrio”.
El repudio de la Asamblea
Durante el acto, representantes de la Asamblea por el Derecho a la Cultura se hicieron presentes acompañando el reclamo. Posteriormente, desde ese colectivo ciudadano emitieron un comunicado repudiando “la ordenanza impulsada y votada por concejales de Cambiemos y del bloque UNA–Frente Renovador que, de manera inconsulta, cambió los nombres de las calles, haciendo, una vez más, oídos sordos a los pedidos de los vecinos, que proponían nombres de personas que habitaron la zona que dio inicio al poblamiento de Paraná o contribuyeron al desarrollo del lugar”.
También se hicieron eco de la presencia de efectivos de la Policía, hecho que repudiaron al considerar que se trató de “(como nos tiene acostumbrados el Ejecutivo Municipal) acallar las protestas, desoír las voces de los ciudadanos y amedrentar a quienes pensamos distinto”, señalaron.
“El reclamo de los vecinos de Bajada es el mismo que el de nuestra Asamblea: no queremos que pasen por arriba de nuestra identidad y exigimos mayor participación en las decisiones”, reclamaron finalmente.