Mediante una nota dirigida a la Presidencia del HCD, las organizaciones de DDHH solicitaron “al Ejecutivo Municipal que instrumenten los mecanismos para anular la ordenanza Nº9553 que pone el nombre de un colaborador de la dictadura cívico militar a una plaza de nuestra ciudad”.

La Asociación de Familiares y Amigos de Desaparecidos Entrerrianos y en Entre Ríos (Afader), la Asociación de Ex Presos, Presas y Exiliados Políticos “La Solapa”, Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio (H.I.J.O.S.- Reginal Paraná) y La Liga Argentina por los Derechos del Hombre realizaron una presentación formal ante la Presidencia del Concejo Deliberante de Paraná, a cargo de Josefina Etienot, solicitando que se anule la ordenanza que bautizó con el nombre de Padre Emilio Senger a la plaza de los barrios Aatra III y IV. Sostienen que el religioso fue colaborador de la última dictadura cívico militar clerical y adjuntaron declaraciones de detenidos por razones políticas surgidas en el marco de las causas Área Paraná I y II, que ubican a Senger como conocedor de la situación y parte del aparato represivo.
“En esa época en que Adolfo Servando Tortolo era Vicario General Castrense de las Fuerzas Armadas y visitaba las cárceles del país pregonando las bondades del genocida Videla, Andrés Senger visitaba a los presos políticos en las unidades penales alegando darles la misa para en ese momento comenzar con interrogatorios e incluso manoseos y abusos en el caso de las mujeres”, afirman las organizaciones de Derechos Humanos en el texto.
En el mismo, destacan tres relatos de detenidos durante la dictadura en que se hace referencia a la actividad del padre Andrés Emilio Senger dentro de la Unidad Penal Nº6 de Mujeres de Paraná:
“…agrega que en la cárcel los visitaba el sacerdote Seingel (N: entiéndase por Senger), una persona repulsiva, que toqueteaba a las detenidas y les quería sacar información para llevar a los militares, era un ser perverso, las acosaba…”
“…en la UP las visitaba el padre Seinjel(N: Entiéndase Senger), el que actuaba de interrogador, lo mismo que hacía Monseñor Tortolo, lo hacían estando incomunicadas….”
“…cuando llegan a la UP 6 la colocan en un pasillo, incomunicadas, no les avisan a sus familiares y recuerda que el día de la madre lo pasó incomunicada, que vino el cura Senger y a través de la puerta de vidrio le dio la comunión y se reía…”
Por estas razones, solicitaron “a las autoridades del Concejo Deliberante de la Ciudad de Paraná y al Ejecutivo Municipal que instrumenten los mecanismos para anular la ordenanza Nº9553 que pone el nombre de un colaborador de la dictadura cívico militar a una plaza de nuestra ciudad, y que el nombre con el cual se designe a este espacio de juegos, entretenimientos y encuentros represente valores solidarios, justos, dignos y de profundo respeto a nuestra legislación y convenios internacionales”.
La polémica por el nombre

La polémica comenzó el pasado martes 16 de mayo, día en que sería inaugurada la plaza de los barrios Aatra III y IV, ubicada entre las calles Bruno Alarcón, Departamento Federal, Isla Soledad e Isla Gran Malvina, y que llevaría el nombre de Pardre Emilio Senger, fallecido en 2011. El acto oficial, al que convocó incluso la página del Arzobispado de Paraná, sería presidido por la autoridad del Concejo Deliberante y viceintendenta de Paraná, Joséfina Etienot, acompañada por el secretario del cuerpo legislativo, Rodrigo Devinar, pero se suspendió a último momento.
En la mañana de ese mismo día, los integrantes de la Comisión Vecinal del barrio fueron citados a la Subsecretaría de Derechos Humanos de la provincia para ser informados de la presentación de un grupo de mujeres que se oponían a que la plaza llevase el nombre del cura por su participación durante la última dictadura cívico militar, en el marco de su accionar como confesor en la Cárcel de Mujeres de Paraná. En ese punto, los organismos de DDHH explicaron cómo era el sistema que utilizaba el Terrorismo de Estado: “En Entre Ríos las personas que eran secuestradas pasaban por un circuito de Centros Clandestinos de Detención y Tortura y terminaban en el blanqueo de los detenidos en las Cárceles de la provincia, convergiendo mayormente en las Unidad Penal Nº 1 de varones y Unidad Penal Nº 6 de mujeres en Paraná, o en su desaparición o asesinato”.
De la reunión con los vecinalistas participaron el subsecretario, Matías Germano y una expresa política, quien indicó que “La declaración testimonial de detenidas en esa unidad carcelaria revelan que Senger era conocedor del sistema de interrogatorios y existen denuncias en su contra por su comportamiento inmoral y hostil, y de violencia sobre las mujeres”, dijo la mujer.
La Ordenanza 9553 que designa Emilio Senger a la plaza, es de autoría de la concejal de Cambiemos Karina Llanes y contó con el impulso de la vecinal presidida por Carolina Lavallén. Hubo un tiempo prolongado para el estudio de la propuesta, aunque desde el lado de la edil oficialista aseguran que no advirtieron los antecedentes del Monseñor.
En la tarde del 16 de mayo, los vecinos que asistieron al lugar se sorprendieron de que la plaza fuese inaugurada sin nombre.
Desde el Concejo Deliberante indicaron que se inauguró “el sector de juegos de la plaza” pero no se le puso nombre a la misma. “El cartel está impreso pero tendrá que esperar”, expresaron en su momento.
La presidenta de la vecinal, Carolina Lavallén, se mostró molesta con la suspensión del nombramiento del espacio público del barrio: “La objeción de ellos es que el cura está nombrado en la causa Área Paraná. Nos mostraron un papel que no tiene ni folio ni título. Por una cuestión legal estuvimos hablando con la concejala que nos ayudó con el proyecto. Se decidió, que por el momento, no se va a poner el nombre de la plaza. Está en suspenso; el caso se va a rever”, confirmó aunque aseguró que “Tenemos fe en que pronto podamos destapar el cartelito con su nombre”.
Con la reciente presentación realizada por los mencionados organismos de Derechos Humanos, la posibilidad de que la plaza de los barrios Aatra II y IV lleve el nombre de Padre Emilio Senger, está más lejos aún.