El sindicalismo en tiempos de ajuste, la mujer en tiempos del machismo. Cómo es el presente de la mujer en el mundo laboral adverso. Un mundo laboral que nos necesita más unidos que nunca.

Por Iván Taylor*
Como una planta que es capaz de resquebrajar el cemento hasta abrirse lugar, que crecerá de nuevo sin importar cuantas veces la arranquen. Con esa convicción que horada la mezquindad de piedra, con esa volutad de agua que se abre paso entre las piedras, dos mujeres como semillas han germinado en un espacio que les da voz y voto. El sindicalismo en tiempos de ajuste, la mujer en tiempos del machismo. Como es el presente de la mujer en el mundo laboral adverso. Como es el futuro de la mujer en un mundo laboral que nos necesita más unidos que nunca.
Nos encontramos convocados por una capacitación sobre Seguridad, Higiene y Salud Laboral, brindada por el Sindicato de la Carne que se desarrolló en su sede de Crespo, filial Diamante. Entre la treintena de hombres invitados a participar, todos ellos afiliados al gremio, trabajadores de la carne, se sientan dos mujeres cuya presencia e iniciativa, inspiró esta entrevista. Evelyn Velzi y Verónica Cergneux, ambas trabajadoras del frigorífico Serviave, situado en la localidad de San Justo, departamento Uruguay. Evelyn está actualmente afectada a tareas de Senasa, relacionadas al control de calidad e inocuidad de las aves. Verónica está al frente de la Secretaría de la Mujer.
En una pausa, entre cafés y cigarrillos, conversamos un rato acerca de sus realidades, de su trabajo como delegadas sindicales en un rubro mayoritariamente ocupado por varones, en el que lenta pero decididamente se abren paso las mujeres. Testarudas, ocurrentes, convencidas de sí mismas y de su misión, se han ganado un lugar que sienten insuficiente: no se conforman con lo logrado, pelean hoy por que otras compañeras accedan a lo mismo. El espíritu del sindicalismo, en los cuerpos de la mujer que se organiza y da la batalla más importante: la de la igualdad en tiempos del patriarcado.
– ¿Cuántas mujeres hay trabajando actualmente en el frigorífico, en línea de producción?
Evelyn: Hay aproximadamente unas 50 mujeres, todas afectadas a tareas de empaque y eviscerado de aves, este último sector está ocupado completamente por mujeres. Se trata de tareas manuales que requieren de menor esfuerzo físico, pero mayor constancia; son trabajos más minuciosos, donde generalmente se prefiere a mujeres, que son más prolijas.
Verónica: Hace un tiempo, había mujeres descargando bandejas, por ejemplo, que es una tarea más pesada. Andábamos bien, pero desde la empresa se decidió que “no correspondía”.
– ¿Qué las llevó a tomar la decisión de formar parte del Sindicato?
Evelyn: En mi caso, al quedar efectiva, me invitaron a participar de una reunión y me fue gustando. Empecé a ir, empecé a integrar los cursos, hasta que los compañeros me propusieron formar parte de la Comisión.
Verónica: Mi historia es muy parecida, tuvimos una reunión con el Sindicato donde naturalmente había algunxs compañerxs con muchas ganas de preguntar cosas (risas) y vieron condiciones en mi, por lo que me preguntaron si quería ser paritaria. Empezamos de cero, sin saber nada, yo no tenia ni idea de lo que era un Sindicato. Sigo aprendiendo, me falta mucho todavía, pero también sé que hay mucho por hacer, por eso estamos en la lucha.
– ¿Les parece que el Sindicato se preocupa por capacitarlas, por darles herramientas que les sirvan para enfrentar los problemas propios del lugar que les toca ocupar hoy, como delegadas gremiales?
Evelyn: Sí, por supuesto, incluso hay capacitaciones que la empresa no nos ha dado y que el Sindicato se ha ocupado de dar. Lo más importante es ser solidarios entre los compañeros de otras filiales o de los que están trabajando en otros frigoríficos, preguntando y pidiendo consejo acerca de cómo resolver problemas que nosotrxs solxs no podemos resolver. En ese sentido, es un Sindicato que ha estado siempre muy presente. Nos enseñan a través de charlas y reuniones, pero en la práctica nos dejan solas…
– Teniendo en cuenta que se trata de un rubro mayoritariamente masculino, ¿Se han sentido alguna vez en diferentes condiciones respecto de los compañeros varones a la hora de discutir las decisiones frente a alguna problemática en particular?
Verónica: Ahora, en este tiempo, hay una situación de igualdad. Cuando yo empecé, estaba sola en el Sindicato. Pero hoy en día, hay más mujeres, que se interesan más, y somos más escuchadas. Eso en los congresos nacionales, se ve claramente. Hay muchas más compañeras presentes.
– ¿Eso ha transformado el Sindicato de alguna manera?
Evelyn: Sí, totalmente. Porque las mujeres aportamos mucho. Tenemos otros problemas que los hombres no, vemos de otra forma la realidad y contribuimos a completar el panorama. En la faena, las mujeres se hacen respetar y los compañeros son muy respetuosos.
– Ahora bien, hablando de la estructura del Sindicato, sabemos que no hay una Secretaria General en ninguna filial hasta el día de hoy. ¿Creen que es posible que se den las condiciones para que una mujer ocupe ese lugar de conducción?
Verónica: Sí, de hecho yo estoy a cargo de la Secretaría de la Mujer. No veo que haya problemas para que la mujer vaya ocupando roles de importancia dentro del gremio.
– ¿Y en relación a las problemáticas que son propias de la mujer en el mundo laboral, como ser el embarazo, los períodos de lactancia, cómo ven que las empresas responden y cómo el Sindicato puede abogar para que se respeten sus derechos?
Verónica: Bueno, yo no hablaría de problemáticas, porque no son problemas (risas). Son más bien, cuestiones sujetas a nuestra condición de mujer. En ese sentido, no ha habido problemas en el frigorífico. A las mujeres embarazadas se les ha respetado su licencia, a las que han tenido problemas durante su embarazo se le han otorgado los días de licencia correspondientes. En el periodo de lactancia, hubo que recurrir al ingenio dado que entre la planta frigorífica y la ciudad que es donde residen las compañeras hay varios kilómetros y el transporte es compartido, por lo que no se puede salir en medio de la faena a dar de mamar. He sido mamá, me ha tocado estando en línea de producción. No es fácil. Pero las chicas que son del pueblo mismo (San Justo) nunca tuvieron problemas a la hora de salir a amamantar.
– Me comentaban que hay muchas compañeras que son jefas de familia…
Evelyn: Sí, así es. La mayoría de las compañeras que trabajan en el frigorífico son madres separadas o solteras. Ellas llevan adelante la familia. No es algo sencillo, por lo que desde el Sindicato hemos acompañado mucho. Estamos hablando de mujeres que después de 10, 12 horas de trabajo deben ir a sus casas y seguir con ese otro trabajo muchas veces no reconocido que es atender las cosas de la casa y a lxs hijxs.
– ¿En los casos en que hay niñxs de edades muy tempranas en casa, como se resuelve una compañera que debe salir a trabajar?
Verónica: Es un objetivo al que nos estamos dando desde la Secretaría de la Mujer ya que sabemos que hay otros sindicatos que le han dado una respuesta a esas compañeras, como ser la creación de una guardería en algunos hospitales donde dejar a lxs hijxs en los momentos de trabajo. Sería un gran logro para nosotras. Pero es lamentablemente muy complejo el horario del rubro, donde se empieza a trabajar desde las 4 de la mañana…
– ¿Desde la Secretaría de la Mujer se está trabajando actualmente en capacitaciones, con qué mirada encaran el mundo laboral de las compañeras?
Verónica: En este momento, el problema más complejo es el de la distancia. Las compañeras viven lejos del sindicato y a veces es difícil lograr que se acerquen. En otros puntos, estamos reuniéndonos para extender el periodo de licencia por embarazo. Me tocó vivir en carne propia mi maternidad dentro de la línea de producción y no pude darle de mamar a mi hija como se debería. Sabemos que no hay nada mejor que la leche de mamá para un bebé. Y queremos que las compañeras puedan darle eso a sus hijxs.
Evelyn: Otra de las cosas que logramos fue que se ubique a las mujeres embarazadas en puestos que les permitan mayor autonomía respecto de su embarazo. Es decir, trabajos en los que no deban caminar o estar paradas todo el tiempo, y esto les permite elegir hasta cuándo llevar su embarazo y trabajar al mismo tiempo. Hubo casos en que las chicas trabajaron hasta el noveno mes de embarazo sin problemas y después su licencia se extendió, pudieron estar más tiempo con el bebé. No es lo que buscamos, aclaremos: queremos que la licencia se extienda. Pero es una respuesta que nos da una solución de momento.
– ¿Cómo compañeras sindicalistas, hay una voluntad de ir sumando a otras mujeres al espacio?
Evelyn: (risas) ¡Sí! Totalmente. Se trata de eso. De sumar más compañeras. En mi caso, las invito y muchas se prenden, les interesa…
Verónica: Opino igual, todo el tiempo estamos integrándolas, porque el objetivo es ese, ser más mujeres, creemos que estos lugares deben ser ocupados y a eso nos damos. Hace un tiempo estaba yo sola. Ahora somos varias, pero no suficientes.
– ¿Cuál sería el mensaje que ustedes le darían a alguna compañera interesada en sumarse, pero que tiene dudas?
Evelyn: ¡Que se sumen!
Verónica: ¡Que se sumen! (risas)
– Conscientes de que un sindicato, cualquiera, debería evitar burocratizarse y cerrarse sobre sí mismo, cosa que hoy en día lamentablemente se ve mucho, ampliemos un poco el panorama: ¿Cómo ven la situación de la mujeres en el ambiente laboral provincial?
Evelyn: Nosotras vemos mucha discriminación. Hay frigoríficos que no toman mujeres, cuya política es no emplear mujeres. Y es justamente por los casos que nosotras estamos buscando resolver: el embarazo, la lactancia, los períodos de la mujer que el hombre desconoce. Pensamos que la discriminación no es la respuesta de nada. A todas se les debe dar la posibilidad de trabajar, nosotras queremos trabajar, por eso estamos acá. Yo soy separada, y si no tuviera este trabajo, con esta remuneración, no podría darle a mi familia lo que les doy.
Verónica: Es una sociedad machista, que se ha naturalizado para que estas diferencias no se vean. Cuesta mucho pelear contra eso, pero nosotros creemos que se puede.
– Ustedes son un ejemplo vivo que destruye el mito de que la mujer depende del hombre en la pareja y no solamente se conforman con trabajar sino que van más allá y dedican su tiempo a defender los derechos de sus compañeros y compañeras…
Evelyn: ¡Sobre todo de los varones, que muchas veces no se animan ni ellos mismos a reclamar las cosas por las que vamos a luchar nosotras!
Verónica: Eso se ve mucho, a veces el que más grita para quejarse, a la hora de acompañarnos a reclamar, nos deja solas…
– ¿Cuál es el lugar en que se encuentran más las compañeras para compartir sus experiencias?
Verónica: En los congresos nacionales, nos cruzamos y charlamos mucho. Después, a través de las redes sociales mantenemos el contacto. Es importante generar esos vínculos para trabajar en unidad.
– ¿Desde la Secretaría de la Mujer se están pensando encuentros de mujeres?
Verónica: Sí, totalmente. Es lo que buscamos. Hacer un encuentro el día de mañana. Que nos conozcan, que vean que podemos integrar un sindicato, dar nuestra opinión, tener una voz. Por ejemplo, otra de las cosas que exigimos es la ampliación de los días de cuidado familiar, que en estos momentos son cinco al año. Pensamos que la mujer es la que se hace cargo de ese tema en la familia y que aunque el hombre debería acompañar más, son necesarios más días…
– Hay otros sindicatos que han dado el debate acerca de dar más días al hombre por licencia de nacimiento ¿Creen que eso aportaría a mejorar la situación de la mujer en ese momento tan delicado?
Verónica: Si se puede enfocar la ayuda más en la mujer, que es la protagonista, sería mejor. Pero hay que incentivar a que el hombre sea más compañero en ese momento.
– Si debieran dejar una reflexión final, ¿Qué les dirían a las compañeras?
Evelyn: El mensaje es que se sumen, que se animen a ser parte. Ya no somos pocas, pero nunca sobra un espacio y es bueno que los ocupemos con responsabilidad.
Verónica: Que no tengan miedo de la palabra Sindicato, que lo podemos transformar con nuestras perspectivas.
– Para ir cerrando: respecto del mito oscuro que recae sobre el ser sindicalistas ¿Lo han sufrido en carne propia al decir que son sindicalistas?
Evelyn: Sí, dentro del mismo trabajo. Cuando nos necesitan, muchos piden. Pero cuando no logramos el objetivo, que a veces pasa porque somos seres humanos y nos equivocamos, siempre son más lo que critican sin ayudar. En mi caso también, soy hija de empleadores (risas generalizadas) y es difícil decirles a mis padres que su hija es defensora de los trabajadores…
– Es una reivindicación social…
Evelyn: Es un tema muy complejo, pero ha sido mi decisión y la sostengo con convicción…
Verónica: Se le tiene mucho miedo a la palabra sindicato, nosotras tenemos la misión de romper con ese mito.
– Bueno, antes de despedirnos, les comento que desde la Secretaría de Capacitación estamos trabajando en una charla que busca mostrar el papel de la mujer en nuestra historia sindical, ocultado sistemáticamente tal como si la mujer jamás hubiera ocupado lugares de protagonismo en las luchas obreras, cosa que ocurrió y en muchos casos… ¿Hay alguna mujer en la historia que las inspira en momentos de dificultad, en la que quizás se ven un poco reflejadas o que constituye un ideal de mujer para ustedes?
Evelyn: Para mi, esa mujer es Eva Perón. Conocer su lucha, contra militares, contra empresarios, trabajando para los pobres, es un ejemplo muy lindo de mujer.
Verónica: Para mi, un ejemplo son las trabajadoras que murieron quemadas en sus puestos de trabajo, luchando por sus derechos y por las cuales tenemos el Día de la Mujer.
– Es raro ver a un hombre que va con rosas y bombones a felicitar a una mujer por su día, cuando lo que se conmemora es otra cosa, ¿No?
Verónica: Muy raro (risas) es un día de reflexión no de celebración. No entienden que no es un día feliz, sino de reivindicación de nuestras luchas.
Finalmente, en medio de las risas que se distienden una vez apagado el grabador, una voz nos llama a terminar el curso. La sala se va llenando de compañeros que entran a tomar sus lugares. Nuevamente, las dos compañeras se ven rodeadas de los hombres que son sus iguales en este espacio de conquista y defensa de derechos. Con esa fuerza y esa vocación, entre mates y risas, parecen no saber de su doble lucha, destruyendo los prejuicios y mitos de ser sindicalistas en tiempos de despidos y ajustes y de ser mujeres en tiempos del patriarcado. Pero lo saben, lo saben muy bien. Y están dispuestas a seguir, organizadas, allí donde nadie espera verlas; allí donde ellas solas han creado su espacio para crecer. Esperan nuevas compañeras, que otras mujeres se sumen. Esperamos que su espera tenga respuesta.
*Ivan Taylor es Secretario de Capacitación del Sindicato de la Carne, filial Diamante