El Municipio de Paraná avanza en el desalojo de los trabajadores. Orlando Gómez, director de Habilitaciones, volvió recargado y amenaza con topadoras a quienes buscan su sustento con la venta callejera. Un concejal presentó un proyecto “para terminar con las arbitrariedades”.

Por Pablo Urrutia
María Soledad se quedó sin trabajo hace más de un año y comenzó a elaborar panes caseros que vende en la esquina de Don Bosco y Batalla de Suipacha. Hace unos días fue intimada por el director de Habilitaciones de la Municipalidad de Paraná, Orlando Gómez, quien le exigió que retire su puesto en 72 horas. “No me dio otra alternativa más que sacarlo”, declaró. “Me dijo que me iba a mandar la topadora a la noche” para tirar abajo la casilla. El relato fue relevado por el medio Alternativaer, y es u ejemplo de la política que la actual gestión municipal inició el año pasado. Las acciones tuvieron un impass a partir de un acuerdo con el Sindicato de Vendedores Ambulantes y de la denuncia contra Gómez por golpear a una vecina que lo mantuvo alejado del cargo por un tiempo. Pero en mayo las cosas volvieron a su lugar.
A mediados de mes, los trabajadores nucleados en el Sindicato de Vendedores Ambulantes de la República Argentina (Sivara), realizaron una volanteada en la Peatonal San Martín y una olla popular frente al Palacio Municipal pidiendo que se los deje trabajar. Nancy Godoy, secretaria General del gremio, aseguró a Agenda Abierta que hay un dictamen del fiscal Sergio Avero, “diciendo que no quiere ningún vendedor ambulante ni acá ni caminando ni en ningún lado, porque dice que es el espacio público”.
La gremialista confirmó que hubo un principio de acuerdo para que el Estado local permita la venta ambulante a aquellos que cuenten con un carrito para trasladar la mercadería, pero ese acuerdo se rompió y volvieron las persecuciones, los desalojos y decomisos.
“Los que no nos dejan vender son del área del señor Gómez (por Orlando Gómez, Director de Habilitaciones) que estuvo suspendido por pegarle a una mujer y ahora volvió a ejercer su dirección”, informó Godoy en su momento. “Que me expliquen cómo le vuelven a dar una dirección a alguien que le pegó a una mujer en su jornada de trabajo. Él no nos deja trabajar, nos reprime y nos basurea” se quejó la titular de Sivara, quien además reclamó una ordenanza que regule la actividad y termine con estas situaciones.
La respuesta a la pregunta de Nancy Godoy tal vez se encuentre en lo que le sucedió a María Soledad, el Ejecutivo Municipal se propuso desalojar a los vendedores callejeros y para ello necesita a un hombre decidido a utilizar cualquier método, incluso la coerción y la violencia.
El gris en que se encuentra la venta ambulante o callejera permite que desde el Estado se la aborde arbitrariamente y muchas veces depende del particularismo y hasta cuestiones personales quien podrá llevar el pan a su casa honradamente ese día, realizando una actividad tan antigua como el comercio.
Regular para incluir
Es cierto que este aspecto marginal de la economía nunca fue regulado y ese vacío legal institucional es el terreno en el que se desarrollan situaciones que perjudican a los trabajadores de la economía popular que carecen del respaldo del Estado a la hora de mejorar sus condiciones laborales o plantear sus problemáticas. Un gris que hasta el momento no fue iluminado desde lo estatal.
Los propios trabajadores de la venta ambulante lo reclaman.
Los puestos de venta de tortas fritas, cds, pan casero, frutas y verduras, pescados, choripanes, productos regionales y una larga lista de etcéteras proliferan a caballo de la crisis económica y el desempleo. Es un escenario diverso, donde hay vendedores de ocasión que encuentran en la venta callejera una ingreso extra para sus hogares; otros, como en el caso de María Soledad, que se ven empujados a la actividad por la pérdida de un trabajo fijo; y los más, herederos de un oficio antiguo que generación tras generación ha permitido sostener honestamente sus familias. Sin embargo, es una realidad no contemplada ni regulada.
Uno de los principales conflictos se da con los comerciantes que cuentan con locales y desarrollan su actividad según las normativas vigentes. La situación se hace evidente en la zona céntrica de la ciudad, pero también en los barrios comienzan a surgir inconvenientes debido a la caída de las ventas para todo el sector comercial.
En ese contexto, el concejal del Frente Paran la Victoria, David Cáceres, ingresó un proyecto el pasado miércoles que busca regular la actividad. Tomando como modelo lo realizado en la ciudad de Rosario con los mercados populares, la iniciativa apunta a “proteger el trabajo” y reconoce tal vez por primera vez desde lo institucional a los vendedores ambulantes como trabajadores. En el articulado se propone establecer zonas para la instalación regular de los vendedores reconociendo el derecho de los ciudadanos paranaenses por sobre quienes vienen de otros lugares y prioriza a aquellos que tienen en la venta callejera su única actividad. Además indica que la normativa incluye a aquellas personas cuyos hogares cuenten con ingresos no superiores a dos SMVM. El espíritu del proyecto fue planteado durante su presentación en el recinto del HCD: “La arbitrariedad de quien circunstancialmente se encuentre al frente del Gobierno Municipal o del funcionario de turno en Habilitaciones no puede ser la regla del trato que le damos a nuestros conciudadanos que llevan honrosamente el pan a su mesa”, expresó Cáceres dando cuenta de uno de los puntos centrales de la problemática ya que “nuestra ciudad no considera trabajadores a los vendedores ambulantes, y la actividad es vista casi como ilegal”, dijo. La iniciativa pasó para su análisis en la Comisión Economía Urbana.