Semana Mundial del Parto Respetado

Durante una semana, Agenda Abierta le dará voz a relatos de mujeres en primera persona contando sus partos respetados o no, cesárea o natural, inolvidables por lindos o por terribles. Aquí mi parto no respetado y un breve marco legal.

Por Vero Curvale *

Ochomesino

36 semanas. Rompí bolsa a las dos de la mañana. No tenía el bolso listo, ni la cuna, ni las fuerzas, ni las ganas. La partera una mierda, me internó por mi insistencia porque según sus parámetros mis contracciones no tenían la constancia ni el tiempo estipulado en los libros de no se quién. No escuchaba el corazón del bebé y tampoco me respondía cuando yo le preguntaba, me pedía que me tranquilizara pero no me daba las herramientas para hacerlo y me puso suero con algo que me hizo dar una contracción de cinco minutos sin respiro.

Yo, la que había dicho que quería parto natural, sin peridural, pedía a gritos que me saquen ese dolor terrible. Y es mentira que es un dolor placentero, ningún dolor es placentero, mucho menos el del parto.

De las tres respiraciones que te enseñan en el curso, yo solamente hacía la tercera y la yegüa me preguntaba – por qué hacés fuerza-, – porque me viene- le contestaba jadeante. Nada de parto saludable, respetuoso, y contenedor:  – Si tenés mil quinientos acá o a alguien para pedirle ponete la peridural, porque esto va para largo y vos estás muy nerviosa- decía.

Le pedí por favor a mi marido, que a esta altura caminaba por las paredes, pálido, y con menos conocimiento que yo de que se estaban cagando en nuestros derechos; que llamara a su jefe para que le diera un adelanto porque no, no teníamos la plata. Y ahí, cuando me decido a dejar de lado mi orgullo de madre soñadora, la partera me dice:

– Pero tenés que tener cuatro de dilatación para la peridural. – Y cuánto tengo- grité como loca. – Ahora te controlo, me dijo

Y ahí fue, que la primerizagritonalloronaquejosa tenía razón, 8 de dilatación, OCHO. Después supe que esos centímetros de dilatación ya eran la previa para parir, que había dilatado sorprendentemente rápido y que hasta debía estar agradecida de tener un parto tan genial. Y si, lo hubiera sido, si me hubieran respetado.

Milo no nació en el pasillo, porque no. Pero a los tres pujos en la camilla, salió, sin que el padre estuviera presente porque, siempre pensando que iba para largo, lo mandaron a buscar “los papeles”. Me mostraron al bebé, lo envolvieron y se lo dieron al papá para que lo lleve a neo porque estaba frío. Yo agradecí. Agradecí que con ese temblor que tenía en todo el cuerpo no me lo dieran enseguida, no hubiera sabido qué hacer. Quería que lo dejen un mes en neo, ese mes que le faltó en la panza.

Parto Respetado

Este año, bajo el lema  “¿40 semanas? El nacimiento tiene el momento correcto, no el programado”, se celebra la Semana Mundial del Parto Respetado del 14 al 20 de mayo; y desde Agenda Abierta vamos a compartir distintas experiencias, relatadas en primera persona, porque consideramos que respetar es dejar elegir, desacralizando lo natural por sobre la necesidad de cada mujer de vivir ese momento tan impresionante como se sienta más cómoda.

En Argentina rige, desde 2004, la Ley 25.929 de Parto Respetado de la cual queremos destacar algunos puntos que seguramente muchas veces vimos o sentimos vulnerados, en partos propios y ajenos. Toda mujer tiene derecho:

– A ser informada sobre las intervenciones médicas y optar libremente

– A ser tratada con respeto, de modo individual y personalizado, viendo garantizada su intimidad

– A ser considerada persona sana facilitando su protagonismo

– Al parto natural, respetuoso de los tiempos biológico y psicológico, evitando prácticas invasivas y suministro de medicación que no estén justificados por el estado de salud de la parturienta o de la persona por nacer

– A conocer el estado de su hij@

– A estar acompañada durante el proceso por quien ella quiera

– A tener a su lado a su hijo o hija durante la permanencia en el establecimiento sanitario

– A ser informada, desde el embarazo, sobre los beneficios de la lactancia materna y recibir apoyo para amamantar.

– A recibir asesoramiento e información sobre los cuidados de sí misma y del niño o niña.

* De Paraná, Entre Rios, mamá de Milo de 6 años y Gael de 2. El relato es del primer parto.