El arzobispo de Buenos Aires sostuvo que «no hay motivo para una fiesta patria cuando buena parte del pueblo no está invitado», frente al Presidente Mauricio Macri en el tradicional Tedeum en la Catedral Metropolitana.
El arzobispo porteño, Mario Poli, advirtió este jueves que “la inequidad genera violencias” y señaló que, a pesar de que “las estadísticas veraces son muy buenas”, pero “los porcentajes invisibilizan el dolor de las familias que sufren la postergación y el desánimo”, fustigó.
“La solución a nuestros desafíos internos, algunos estadistas lo llaman deuda social interna, depende prioritariamente de nosotros”, expresó el cardenal primado de la Argentina.
Además, el prelado advirtió que “es conveniente volver a confiar y apostar a las reservas culturales, morales y espirituales de nuestro pueblo, así como también a su capacidad de trabajo e ingenio científico que, unido a la perseverancia en las pruebas, le ha permitido sobreponerse a tantas promesas inclumplidas, fracasos y postergaciones”.
En la homilía por el aniversario número 207 de la Revolución de Mayo además Poli expresó que “comprobamos que muchos pueden pensar que no hay motivo para hacer fiestas patrias cuando buena parte de nuestro pueblo no se siente invitado”. Ante el mandatario y la primera dama Juliana Awada, añadió que “no existe realidad social que no pueda ser redimida”.
“Dejémonos interpelar por la realidad humana que vivimos. Muchos pueden pensar que no hay motivo para hacer fiesta patria cuando buena parte de nuestro pueblo no se siente invitado, porque no posee igualdad de oportunidades y carece de lo necesario para una vida digna”, remarcó.
Salud presidencial
“Estoy bien de salud, fue una descompensación por la altura. Me bajó la presión y tuve que hacer reposo. Fue un momento feo, pero nada grave”, dijo el Presidente en declaraciones a Canal 13.
Desde la explanada de la Avenida Rivadavia, el líder del PRO llegó junto a su equipo de trabajo a la Catedral Metropolitana. Tras dejar una ofrenda floral en el mausoleo donde descansan los restos del general José de San Martín, el jefe de Estado junto a Juliana Awada, y su equipo de Gobierno escuchó las palabras que brindará el arzobispo porteño.
Además de los integrantes del Poder Ejecutivo, también asistieron líderes de diferentes confesiones y representantes de distintas instituciones religiosas que fueron invitados por la Iglesia.
Una vez concluida la ceremonia, Macri y los ministros del Gabinete volvieron a la Casa Rosada para encabezar un almuerzo con organizaciones barriales y sociales convocadas por la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley.
El tradicional locro patrio y los pastelitos de dulce de membrillo se sirven en el Museo Casa Rosada, ya que ante el pronóstico de lluvia se decidió hacerlo en ese lugar y no en la Residencia Presidencial de Olivos.
Fuente: NA- Ámbito