Lucy Grimalt: «En la calle las mujeres construimos una sociedad libre de violencias»

La referente del movimiento de mujeres se refirió a la convocatoria en la capital provincial. En diálogo con Agenda Abierta, habló del recorrido histórico, los reclamos colectivos, las deudas y los desafíos.

 

Por Mariano Osuna

Las mujeres en todo el país volverán a las calles contra el patriarcado, el odio hacia las mujeres, y la violencia que reproduce el Estado y la sociedad en sus respectivas formas. Se movilizarán frente a la carencia de políticas públicas que aborden de manera integral la prevención y erradicación de la violencia de género, que transforme estructuralmente el sistema educativo, judicial, social, cultural, de salud y las fuerzas de seguridad, que revierta la inacción del Poder Judicial, que violenta aún más. Será el próximo 3 de junio, a dos años de la espontánea, contundente y masiva manifestación que vino a visibilizar deudas estructurales en materia de garantía de derechos. Como en aquella oportunidad, Paraná también se movilizará desde Plaza 1 de Mayo hacia Tribunales. Lucy Grimalt, dirigente histórica del movimiento de mujeres, dialogó con Agenda Abierta.

«Las mujeres, las lesbianas, las trans siempre luchamos por el derecho que tienen las personas a vivir libres de todo tipo de violencias: de géneros, económica, política, institucional, simbólica», reflexionó la integrante de la Asamblea Participativa. La concentración partirá este sábado desde Plaza de Mayo atravesando la Iglesia, la Municipalidad, Casa de Gobierno y el Poder Judicial. La cita será a las 16 hs, convocada por la Asamblea, ese espacio plural, multisectorial y diverso, conformado al calor del paro internacional del 8 de marzo.

«Nos concentramos para marchar a Tribunales para dejar bien en claro que estamos organizadas y en la calle reclamando al estado nacional, provincial, y los municipales, política públicas integrales y articuladas con perspectiva de género; que sabemos que un contexto de aumento de la desocupación laboral, desfinanciamiento de los programas nacionales en educación y salud, significa mayores violencias hacia las mujeres; que diputadxs y senadorxs nacionales mantienen una deuda democrática y de derechos con todas las mujeres al no legislar sobre la interrupción legal del embrazo no deseado; que vemos que en este contexto del gobierno neoliberal del presidente Macri, es necesario que el Gobierno provincial declare la emergencia por violencia de género, para disponer de recursos económicos en áreas y situaciones sensibles en el abordaje de las violencias; que es urgente que el gobierno municipal de Paraná implemente la ordenanza sobre emergencia de género, pero en forma prioritaria, con programas concretos de asistencia integral a las mujeres, lesbianas y trans; que continuaremos identificando y poniendo en evidencia toda acción machista, y denunciando los contenidos misóginos de los medios de comunicación; que exigimos la inmediata libertad de las mujeres presas por luchar por una sociedad más justa y libre, como son por ejemplo Higui, presa por defenderse de una patota de varones que la atacaron por ser lesbiana o Milagro Sala presa por enfrentarse al poder político y económico en la provincia de Jujuy gobernada por el partido radical; que interpelamos al Poder judicial continuamente hasta que modifique sus postulados patriarcales en la aplicación de sus fallos judiciales; y que hacemos responsable al Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos de la falta de dispositivos judiciales de protección que eviten femicidios, y de la falta de justicia para lograr condenas satisfactorias para las víctimas de femicidios», detalló Grimalt los reclamos colectivos y los desafíos inmediatos y estructurales que atraviesan la convocatoria.

La visibilidad de una lucha histórica

Destacó que la marcha nacional ‘Ni Una Menos. Vivas nos queremos’, produjo «un punto de inflexión en la larga lucha del movimiento feminista por erradicar las violencias hacia las mujeres, lesbianas y trans. La masividad en todo país de las marchas desde el año 2015 da cuenta del aumento de conciencia social y política».

Explicó que esto no ocurrió «de forma espontánea, ni azarosa, ni fue un golpe publicitario, ni un mensaje viralizado por las redes sociales. Fue la convicción del movimiento de mujeres en Argentina, que desde el regreso de la democracia viene realizando ininterrumpidamente, los Encuentros Nacionales de Mujeres, que generan conciencia y forma en activistas a miles de mujeres de todo el país sobre la situación social y política de las mujeres, lesbianas, y trans en nuestras sociedades». Y precisó que la conformación de «espacios de lucha del colectivo Lgbtiq, de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, sumado a la fortaleza de los diversos movimientos de derechos humanos han generado un corpus legal de protección contra todas las formas de violencias».

«Sin duda la etapa de los gobiernos nacionales de Néstor Kirchner y Cristina Fernández implementado políticas públicas de ampliación de derechos contribuyeron a generar esa conciencia social y política que desnaturaliza las violencias hacia las mujeres, las lesbianas y las trans», afirmó Grimalt. Y puntualizó que es «importante tener en cuenta todo este recorrido histórico de organización y lucha perseverante, porque el 3 de junio de 2015 la sociedad argentina identifica al patriarcado como una de las causas, que mantiene a las mujeres en el territorio de las desigualdades e injusticias más profundas».

Sobre las conquistas logradas en estos dos años, en el mayor involucramiento social contra la violencia machista, la dirigente histórica del movimiento de mujeres señaló que el mayor logro fue «identificar al patriarcado, registrar a los varones  misóginos, comprender que los feminicidios son crímenes de odio por ser mujer, y que los travesticidios son crímenes de odio por ser trava». Celebró que la sociedad «comenzó a ‘ver’ estos asesinatos, empezó a dejar de lado los prejuicios aprehendidos. Ahora se conmociona, se angustia, frente a los asesinatos de mujeres por su condición de mujer, por su orientación sexual.  Y sale a la calle convocada, una vez más por las organizaciones de mujeres».

«En relación a los avances de respuestas integrales desde el Estado, hoy se advierte en realidad un congelamiento presupuestario en la implementación de políticas públicas. El cambio de régimen político en Argentina, votado en las últimas elecciones, también significó un cambio en los recursos destinados a partir del Gobierno del presidente Mauricio Macri», denunció Grimalt. Destacó que «menor presupuesto para políticas públicas destinadas a deconstruir el paradigma patriarcal.

Recordó que la ley 26.485 de Protección integral hacia las mujeres «es del año 2009, y aun el Estado no cumple con el acceso al patrocinio gratuito. Si bien en Entre Ríos hay casas refugios, la fue última inaugurada en el años 2015». Y lamentó que el Poder judicial no tenga «un registro certero sobre las denuncias, con la clasificación en relación al riesgo en que se encuentra esa mujer; que posibilitaría ejecutar medidas judiciales protectoras y preventivas de femicidios».

Rescató el trabajo con perspectiva de género que realizan muchas trabajadoras del estado en diversas áreas, sean provinciales o municipales. «Por ejemplo los centros de salud; docentes que dictan educación sexual integral, áreas municipales que acompañan a las mujeres en situación de violencia. Es necesario señalar este trabajo, porque en tiempos de políticas neoliberales las y los trabajadores del estado con conciencia feminista son imprescindibles para sostener dispositivos de prevención y protección», detalló.

El surgimiento de la Asamblea Participativa de Mujeres

Grimalt explicó que el paro internacional de mujeres en Argentina «dio cuenta de todo este caudal acumulado de conciencia social sobre la necesidad de modificar las desigualdades estructurales que el capitalismo aunado al patriarcado imponen a las mujeres, invisibilizan negando a las lesbianas y arrojan a la muerte temprana a las personas trans».

Recalcó que en Paraná «se construyó, con  sororidad entre las mujeres de diversos sectores sindicales, políticos, de mujeres, de la disidencia sexual, vecinales, organismos de derechos humanos, universidades, asociaciones civiles, un espacio que denominamos “Asamblea Participativa” para coordinar acciones en defensa de los derechos de las mujeres, lesbians y trans, y de lucha contra el patriarcado».

«La principal fortaleza es la densidad política que tiene ese acuerdo feminista, porque la violencia patriarcal, los micros machismo impregnan toda nuestra cultura y dan sentido al sostenimiento del autoritarismo para imponer la voluntad abusiva de varones sobre las mujeres en general.  El acuerdo feminista alcanzado potencia el conjunto de las luchas, y además cuestiona la mala praxis del sistema judicial en Entre Ríos, ante la falta de justicia para garantizar la aplicabilidad de la ley en todos los casos y en beneficio de todas las personas», precisó la referente del movimiento de mujeres en diálogo con Agenda Abierta. Y finalizó diciendo que en definitiva «el 3 de Junio de 2017 marchamos porque organizadas, juntas en sororidad en la calle las mujeres, lesbianas y trans, construimos una sociedad digna, justa y libre de violencias para todas las personas».