Miles de personas conmemoraron a la joven militante del Movimiento Evita en el Centro de Educación Física. Cánticos, recuerdos y palabras emotivas fueron parte de una jornada que sembró los sueños de Micaela.
Por Mariano Osuna
Este martes Concepción del Uruguay fue atravesado por la masiva despedida a Micaela García, la joven de 21 años, asesinada por violencia sexista en Gualeguay. Sus familiares, su novio, sus amigos, sus compañeros de militancia política y social del Movimiento Evita, y la ciudadanía autoconvocada, se encontraron en el complejo del Centro de Educación Física para dar un abrazo colectivo a Micaela, a su vida cotidiana, a sus sueños transformadores, a su militancia diaria, a su lucha constante contra todas las formas de violencias.
Andrea Lescano y Néstor García, su madre y su padre, nunca dejaron de marcar el camino sobre los anhelos de Micaela, y sobre las reformas estructurales que necesita nuestra sociedad para abordar, desde su involucramiento, un sistema que reproduce el patriarcado y las peores formas de violencia. Ambos, siempre alejados de los pedidos de mano dura, cada vez que agarraron un micrófono, expresaron los desafíos de nuestra democracia y la lucha cotidiana que transitaba su hija en esa dirección: más Estado y más derechos.
Andrea y Néstor tuvieron algunas horas este martes para despedirse de manera privada con Micaela. Fue la antesala, de una jornada masiva, donde su muerte, o mejor dicho su feminicidio, nos arrebataba una mujer, solidaria, militante y luchadora, pero también sembraba su compromiso cotidiano en una sociedad conmocionada, que se movilizó en cada ciudad donde pudo, para exigir justicia y para seguir instalando en agenda que cada 18 horas asesinan a una mujer por ser mujer.
A las 10 hs, el complejo del Centro de Educación Física de Concepción del Uruguay, abrió sus puertas para recibir a miles de personas que se convocaron para decir adiós a la joven oriunda de esa ciudad. Su despedida tuvo consignas históricas, recuerdos imborrables, anécdotas donde Micaela, aún en el sufrimiento, roba una sonrisa, cánticos comprometidos, banderas militantes, como las que levantaba cada domingo en los barrios donde desarrollaba su trabajo barrial, social y político.
“No quiero venganza, no quiero justicia por mano propia y no quiero que el Estado crea que tiene que salir a reprimir por esto», expresó Néstor García, su padre, al tiempo que detalló que Micaela «luchaba para que ese nene pudiera elegir, porque el tipo que está en el fondo de la fila no puede decidir. Y eso no es una simple militancia. Ella se formaba y decía que no le iban a comprar las ideas con plata”.
«Por vos juramos vencer», fue la consigna que atravesó la jornada en Concepción del Uruguay, donde miles de personas despidieron a Micaela, como a ella le hubiera gustado, transformando el dolor en involucramiento, la impotencia en compromiso cotidiano, la injusticia en acción colectiva. El Indio Solari, el ex líder de Los Redondos, se comunicó con la familia de la joven e improvisó un fragmento de Juguetes Perdidos, uno de sus temas emblemáticos, a pedido de su madre.
Por la tarde, un micrófono fue la expresión de una conversación que reunió las voces de sus familiares, de sus amigos y de sus compañeros de militancia. Sus padres fueron parte de esa intervención, abrazada por el involucramiento generalizado. También alzó la voz Damián Castro, referente del Movimiento Evita en Concepción, y uno de los amigos de Micaela que instaló el acampe en Plaza Constitución de Gualeguay, para visibilizar el secuestro de la joven. Jorge Taiana, Emilio Pérsico y Juan Grabois se sumaron con palabras emotivas, que lejos de una despedida, marcaban la siembra que Micaela produjo.
Fueron treinta y cinco cuadras, donde todos los presentes se movilizaron, para llegar hasta el cementerio. Fue el último adiós, pero también la promesa de cosecha de los sueños que la joven construyó en lo cotidiano para transformar la realidad.