A Mica la queremos viva, con su short, su militancia. La necesitamos para pintar paredes y patrulleros, la necesitamos para conseguir derechos, todos los que nos faltan.
Por Vero Curvale
Ojalá que Mica aparezca en la plaza con los zapatos en la mano. Ojalá que a la luz del día el shorcito animal print le quede tan lindo como esa noche en el boliche. Ojalá tenga que pedirle disculpas a sus padres y a todos por la cagada que se mandó y ojalá no tengamos que ser nosotros los que nos disculpemos para siempre por decir barbaridades.
Ojalá mañana se llenen las redes sociales de indignados, de los pelotudos de siempre para los que retuitear una foto cotiza en bolsa. Para los que «seguro la piba está de joda». Y ojalá sea la gran joda.
Ojalá que Mica venga y nos cuente que pasó los mejores tres días de su vida y que se pase la vida contando que una vez, a los 21, en un ataque de rebeldía se las tomó. Quiso hacer otra cosa, rajarse, sentirse libre…
Ojalá algún día entiendan a estas feministas, humanas e imperfectas como todos, que estamos para defender a Mica, como a todas. A las que usan shorcito, a las que se tapan todo, a las que muestran las tetas y a las que se sacan un poco, a las que dejan sus hijos para salir a bailar y a las que no quieren tenerlos.
A Mica la queremos viva, con su short, su militancia. La necesitamos para pintar paredes y patrulleros, la necesitamos para conseguir derechos, todos los que nos faltan.
Acá estamos Mica, ojalá aparezcas. Viva te queremos.