Walter Guillén, el paciente caído por el hueco del ascensor del Hospital San Martín, murió por traumatismo de cráneo según la autopsia. Su esposa adelantó que hará juicio.
Los investigadores del caso intentan determinar y demostrar a la Justicia con elementos probatorios mediante el resto de las pericias realizadas los motivos que originaron la caída.
Guillén, de 66 años, fue hallado el jueves de la semana pasada en el fondo del hueco de uno de los ascensores del Hospital San Martín de Paraná, donde se supone que tras abrir la puerta del aparato sin que se encontrara en piso, ingresó y cayó indefectiblemente desde el primer piso donde se hallaba internado.
El cuerpo del sexagenario fue hallado ocho días después de su desaparición, al percibirse por el conducto de ese mismo ascensor, un fuerte olor nauseabundo, que era provocado por el cadáver que ya había comenzado a evidenciar la descomposición orgánica.
Concretamente, los médicos forenses establecieron que un violento golpe en el cráneo provocó la muerte del infortunado paciente, quien se había ido de su habitación en el primer piso del nosocomio, donde debía permanecer hasta el día siguiente, que era tras una intervención quirúrgica menor en uno de sus glúteos.
“Habíamos estado disfrutando de un viaje a las termas, en Victoria, y allí mi esposo me dijo que se sentía incómodo y dolorido por un absceso que le había crecido en una nalga. Tras ir al médico le dijeron que se lo debía operar y finalmente se le realizó la intervención en el hospital, y le prescribieron que quedara internado hasta el otro día, solo por una cuestión de controlarlo”, comentó al cronista de EL DIARIO Ramona Machado, su esposa y por ende hoy su viuda.
“Yo me retiré a la noche, -29 de marzo- porque no era grave su situación y me despedí de él pensando en regresar temprano para buscarlo y si le daban el alta, retirarnos a nuestra casa. Pero cuando llegué, me enteré que lo habían estado buscando toda la noche, me dijeron que se había vestido, que había salido a fumar un cigarrillo y daban por sentado que había salido del edificio, abandonando el lugar”, recordó a EL DIARIO.
“Yo no puedo creer que no me llamaran por teléfono en forma inmediata, me tuve que enterar varias horas después. Con el correr de las horas y los días, me decían que no había lugar en el hospital donde no lo hubieran buscado. Mientras tanto, uno se va enterando que al parecer las cámaras de vigilancia no graban, pero después se contradicen y me dicen que sí, lo que termina sonando muy raro”.
Por otra parte, los comentarios de los pasillos del hospital secretean que lo de los ascensores es un tema viejo, pero formalmente se dice que días atrás se los había controlado con personal especializado.
Además, Ramona negó tajantemente que su esposo buscara quitarse la vida. La duda se fundamenta en que hace algunos años, en un momento de depresión, Guillén habría intentado matarse, disparándose con un arma de bajo calibre en la cabeza, situación a la que pudo sobrevivir.
“Eran otras épocas, ahora los problemas ya estaban superados y por eso destaco que acabábamos de regresar de disfrutar de una estadía en las termas y la operación fue para poder sentirse mejor. No sé qué le pudo haber ocurrido. Lo escucharon decir que salía para fumar un cigarrillo y seguramente abrió el ascensor para bajar y no vio que el aparato no estaba”, analizó.
Lo que no trascendió en referencia a las causales de la muerte, fue si pudo existir algún tiempo de supervivencia, posterior a la caída, que lleve a creer que Guillén pudo agonizar esperando la llegada de alguna ayuda.
Fuente: El Diario