Huelga decir derecho a huelga, repetirlo hasta el aburrimiento. Huelga tener que explicar al detalle que la Constitución, que los trabajadores, que la dignidad.
Por Iván Taylor
Huelga decir derecho a huelga, repetirlo hasta el aburrimiento. Huelga tener que explicar al detalle que la Constitución, que los trabajadores, que la dignidad. Huelga hasta la bronca la lectura insoportable de quienes despotrican contra los docentes, pero cuando son los mismos laburantes quienes replican el mensaje alienante, mucho más. Huelga decir lucha, si los vemos de guardapolvo blanco, mojados de lluvia y embarrados hasta el coraje, cantando ¡luche, luche, luche y que se escuche!
Con la misma paciencia con que nos han enseñado cada letra, cada número, buscándoles formas de animales para que la relación entre la imagen y el símbolo le haga más divertido a nuestra infancia el recordarlo. Con la misma tozudez, acaso, con que nos pedían que hagamos silencio en la clase, que no tiremos cosas por la ventana, que no le mandemos esa cartita a/la compañerx que nos gustaba y que no podía esperar al recreo, claro. Con la misma fuerza también que da el amor por lo que se hace, los docentes le están dando una lección de lucha y dignidad a la sociedad entera, explicando en su huelga una y otra, y otra vez algo que deberíamos saber todos y no solo eso: como trabajadores, tener la conciencia de clase suficiente como para identificar en trinchera propia el derecho de cada laburante a defender su puesto de trabajo, su salario, sus condiciones laborales.
Si sos del “partido del lomo” ¿Como podés quedarte callado cuando a otrx que también se levanta como vos, temprano y abandona su casa rumbo a la escuela, que le pone el hombro al país, que ama a la patria y quiere verla cada día mejor, que se gana el pan dignamente, lo arrastra por el barro la policía, después de tirarle gas pimienta en la cara, solo por decirle que no al manoseo del Estado que juega con nuestra necesidad?
“Speak softly and carry a big stick; you will go far”, decía Roosevelt a principios de siglo, hablando de paz y prosperidad y arrojando bombas por todo el globo (cosa que, huelga decirlo, no ha cambiado mucho hasta el día de hoy). “Habla suavemente y carga un gran garrote; vas a legar lejos”. Recordar esta frase en estos días, es casi inevitable frente a la metodología del Gobierno, que pregona diálogo y reparte palos y gases.
La noche del domingo, da cuenta de ello. La mañana de este lunes, a la sazón de la burla, Diego Santilli* le informa a los medios que le permitirá a los docentes “colocar una carpa” puesto que “no tenemos por qué no darles permiso”. Huelga decir que no será una carpa, sino una Escuela Itinerante, al tono justamente del pedido de los mandatarios que frente a los cortes de calle, exigieron “más creatividad en el modo de reclamar”. Huelga decir, por amargura, que en la Escuela Itinerante se iban a brindar cursos, que se iba a resistir trabajando. Que no hubo pañuelos tapando los rostros de los manifestantes: están de mochila y guardapolvo, se ve en los videos. Huelga tener que aclarar, con paciencia docente, que no estaban vandalizando espacios públicos ni atentando contra la Sociedad Protectora de Muros y Paredes, pintando alguna con sus consignas como esas mujeres que se quejan solo por que las están matando.
¿Huelga decir que la manifestación que fue apaleada y resulto con heridos y detenidos no estaba cortando ninguna calle, sino que estaba situada sobre la plaza frente al Congreso? Seguramente, al igual que huelga aclarar que tampoco estaba limitando la libertad ambulatoria de ciudadanos ajenos al sufrimiento de sus iguales que, parece, les resulta menos importante que el tiempo que les lleva modificar el curso de su coche para dirigirse a destino.
¿Cual es la estrategia entonces, habiendo ofrecido desde voluntariados ilegales hasta dinero en negro para quienes no adhieran a la huelga, huelga preguntarle a este gobierno del gran garrote?
Mientras nos vamos respondiendo esto, se anuncia un paro nacional de 24 hs por parte de todos los gremios docentes como repudio a la represión, que cada vez cierra menos el ajuste denunciado día a día por diferentes sectores; se suman los médicos de la provincia de Buenos Aires que por las mismas causas y solidarizándose, realizarán la misma medida de fuerza.
La carpa docente frente a Casa Gris, huelga decirlo, no se mueve; la devolución de lo descontado no significa el aumento de lo habido, aunque ambos conforman el sueldo reclamado por los maestros. Todavía no se supera la oferta conocida: 18%. La disputa provincial pasa del negativo, al cero. En próximas reuniones se tratará de pasar al positivo.
“Tenemos algo maravilloso, son nuestros docentes: a los cuáles tenemos que apoyar, reivindicar, darles el prestigio social, pagarles bien, y transformarlos en esos agentes de cambio” decía uno de los candidatos al Ejecutivo, en aquel primer debate presidencial. Daré una pista de cuál fue: quien lo escuchaba, no ganó.
Nos vemos en las calles.
*Vicejefe de Gobierno porteño