Un festejo al que solo le falta la firma del intendente

Grupos ecologistas, colegios profesionales, dependencias municipales, y la Fundación Puente a la Vida concretó un sábado de feria, música y educación ambiental, a metros del salto del arroyo La Santiagueña.

Crédito: Gustavo Cabral / El Diario

 

“Quién quiere ir a conocer el arroyo?” preguntó desde el micrófono Rubén, integrante de La Tribu del Salto. Al instante, más de 40 personas levantaron la mano. En la tarde del sábado de nubes amenazantes que concluyó con una noche de cielo plomizo y algunas gotas en el final del toque de Vamoviendo, varios centenares de personas pasaron por el Encuentro por los arroyos vivos que se realizó en el Parque Berduc, al lado de la base de operaciones de La Tribu del Salto, en calle Nogoyá. Ante la masiva respuesta, Rubén no se animó a bajar hasta la orilla con tanta gente, por lo que se limitó a explicar la importancia del arroyo a cielo abierto desde las barrancas, al borde de la tupida vegetación. Prometió, al que se diera una vuelta cualquier domingo desde las 17, conducirlo por los senderos hasta el curso de agua. Luis Garay, Defensor del Pueblo de Paraná, fue uno de los que se anotó para esa excursión.

“Tengo el recuerdo de mi niñez de venir a visitar a mi abuela que vivía a media cuadra del arroyo, y ver gente mojarreando en la orilla”, relataba Maxi, mientras su hija se enganchaba con los juegos cooperativos que se desarrollaban en la pista de atletismo. De fondo, los puestos de la Tribuferia desplegaban sus productos bajo guirnaldas de luces que adornaban el lugar: intercambio de plantas, frutas y verduras de huerta orgánica, dulces caseros, quesos, artesanías varias, libros (sobre cultivos y movimientos campesinos), especies, cuencos, miel, ropa y zapatos.

Además, se proponía una nutrida cantina acompañada de cerveza artesanal para recaudar dinero para la organización. El Negro Carlos Aguirre y Sebastián Macchi pusieron música en vivo, desde las 19, en el pequeño escenario al que apuntaban algunas reposeras y la gente sentada en el césped. Luego hubo taller de tango, discursos de los organizadores, y lo que fue la última presentación de Vamoviendo (su directora se va de viaje por tiempo indeterminado). Al final de la jornada, Juan Manuel Pauletti, referente de La Tribu del Salto, dijo estar satisfecho con el encuentro y la participación, y que lo único que faltó fue la firma del intendente Sergio Varisco al decreto que conforma la cuenca de la Santiagueña. Varisco no se arrimó ese día, pero sí lo hizo Rosa Hojman, subsecretaria de Ambiente sustentable, y también se dio una vuelta Carlos González, el presidente de la bancada de Cambiemos en la legislatura local.

Aulas verdes

“El objetivo es el de visualizar la necesidad y la demanda desde la sociedad civil organizada de poder reconocer la geografía de nuestra ciudad, para hacer ciudad con los arroyos y dejar de entubarlos”, le dijo a EL DIARIO Paula Armándola, presidenta de la naciente Fundación Puente a la Vida, organizadora del encuentro. “Las Aulas Verdes del Salto es un proyecto micro sobre educación ambiental no formal. No podemos cuidar lo que no conocemos, la importancia de esto es la difusión y la acción en busca de esta oportunidad de educar a nuestros niños y futuros usuarios de las ciudades, desde el cuidado ambiental”, agregó Armándola. El proyecto de Aulas Verdes del Salto propone transformar a través del re-conocimiento un tramo del sector no entubado del arroyo La Santiagueña en un espacio educativo, disparador y multiplicador de programas y actividades, tanto recreativas como de trabajo. Por las aulas verdes -que La Tribu impulsa desde hace un par de años- ya pasaron cientos de chicos de diferentes escuelas de Paraná. “Lo interesante y lo lindo de esta propuesta es que cada vez somos más los que nos vamos sumando: el Colegio de Corredores Públicos Inmobiliarios, el de Martilleros, el de Arquitectos, el de Ingenieros Civiles, Ingenieros Agrónomos, la Federación Económica de Entre Ríos, y muchas fundaciones y asociaciones junto a artistas y ecologistas, preocupados por la calidad de vida de los ciudadanos. Lo importante es valorar este trabajo en conjunto, articulado y coordinado, dejando intereses personales y egos de lado, para poder pensar un ambiente sano para todos y con todos”, argumentó Armándola sobre la diversidad de instituciones sin una marcada tradición ecologista que acompañan la propuesta. “Queremos que esta cuenca sea el ejemplo modelo.

Responde a este plan macro de reconocer nuestra geografía, queremos que se replique no solamente en la ciudad de Paraná sino que sea tomado en otras ciudades de Entre Ríos”, indicó. En relación a esto, el proyecto “Entre Ríos entre arroyos”, presentado el año pasado en la Cámara de Diputados de la provincia, que había logrado dictamen positivo, será tratado el próximo martes en el recinto.

Parque ambiental

El sueño ejemplar de este colectivo es el de un Parque Ambiental para La Santiagueña. Este incluiría la recuperación del agua, mantenimiento de las barrancas, terrazas de cultivo orgánico, senderos no invasivos y los espacios de aprendizaje de la naturaleza (aulas verdes en forma de domo transparente). La demanda al municipio es para que construya, por ejemplo, trampas para la basura, barandas como en los parques nacionales, sistemas hídricos eficientes y naturales, y que constituya cuadrillas para mantener limpios los pluviales de la cuenca, como parte del sistema de saneamiento. “Este pedido que hoy estamos materializando una vez más a modo de festejo solo es viable si es acompañado por reglamentaciones, ordenanzas y procedimientos que así lo establezcan, dado que hoy en día no existe la figura del arroyo en la planificación urbana”, dijo Paula Armándola durante su discurso. A su turno, Fernando de la Rosa, en representación del Colegio de Arquitectos de Entre Ríos (Regional Oeste Noroeste), expresó que “la preocupación del Colegio de Arquitectos surge de que necesitamos una planificación urbana participativa, territorial. Entendamos que la ciudad se compone no solamente de la cuestión física, sino que hay interacciones que tienen que ver con la producción y con el consumo local. Este tiempo nos demanda tomar conciencia sobre muchos factores, pero lo que tenemos en claro es que a este tipo de ciudad la tenemos que trabajar nosotros, con nuestra inteligencia y nuestras capacidades. Uno de los grandes errores es tomar saberes de ciudades más grandes, hegemónicas, y no elaborar nuestros propios saberes. Esto nos llevó a tener un código urbano que representa las ciudades pampeanizantes, que no tuvo en cuenta el relieve”, señaló. “No vamos a ir solamente por el arroyo La Santiagueña, sino que la idea es poder recuperar otros arroyos, que se pueda estructurar un desarrollo urbano sostenible”, concluyó de la Rosa. Juan Manuel Pauletti cerró la lista de oradores. En pocas palabras narró su relación con el arroyo desde su infancia (creció en frente), sus primeros pasos juntándose con otros para limpiarlo, y la situación actual con la Fundación Puente a la Vida, con la que “llegamos a la adultez”. El proyecto, describió, es fruto de la inteligencia colectiva, que tomó una forma y fue presentado al Ejecutivo. “Hicimos la fundación porque nos entusiasmaron y nos dijeron que vayamos para adelante en una serie de reuniones con las áreas municipales, concejales, planeamiento, infraestructura, obras públicas… Queremos convertir el espacio verde en un patrimonio: los árboles son nuestros pulmones, y el agua que corre es nuestras venas”, comparó. Destacó el valor paisajístico, geológico, cultural, histórico, biológico, social, ambiental, turístico y productivo de la idea que intentan materializar. “Proponemos un cambio de paradigma. El concejo de cuenca es lo que el Ejecutivo tiene que firmar para que todas las secretarías se pongan a trabajar en el proyecto, porque con el “like” solo no alcanza. Necesitamos la firma que habilite al trabajo de los profesionales, eso es lo que le pedimos a la municipalidad”, reclamó Pauletti.

Para el cierre, Vamoviendo hizo bailar a la concurrencia. Cerca de las diez de la noche, mientras se desarmaba el sonido y se remataban los sobrantes de la cantina, aún sonaban en formato acústico la percusión y los vientos de la nutrida banda local, que entra ahora en una pausa por tiempo indeterminado.

Compromiso del intendente

“Estamos a la firma de lo que es el decreto del comité de cuenca, en estos días. Es un compromiso del intendente con este colectivo, tan diverso y tan rico, que nos lleva a la posibilidad de tener un arroyo como era y como debe ser. Esa es la idea”, expresó Rosa Hojman, subsecretaria de Ambiente sustentable de la Municipalidad, en diálogo con EL DIARIO. “Hace un año que estamos trabajando con la gente de La Tribu y la vecinal, hemos asignado una persona para esto, al igual que la subsecretaría de Planeamiento, y hemos conformado una forma de trabajo para ir ordenando y ver qué aporte hace cada uno. Este comité de cuenca será modelo, se podrá ver con qué recursos, potencial y voluntad humana se cuenta, y nosotros vamos a estar apoyando y facilitando las dinámicas para que encuentren su manera. Cada cuenca tendrá su forma y sus características. Queremos que nuestra ciudad tenga arroyos limpios y sanos, donde los vecinos puedan venir a tomar aire, a tomar mate y disfrutar”, amplió Hojman. “Un sueño empieza con una visión, creo que es posible lograrla, aunque no sea exactamente esa foto”, indicó sobre la imagen utópica que muestra a al tramo del arroyo La Santiagueña con las terrazas de cultivo orgánico, los senderos y barandas de protección para el acceso al arroyo a cielo abierto. “Nos reunimos un jueves cada 15 días con distintas oficinas para trabajar en la huerta escalonada, aprovechar el agua, empezaremos a hacer lo poquito que se pueda. Otra cosa es el aprovechamiento de residuo orgánico que van a transformar en compost para abonar huertas. Estamos tomando esta Aula Verde como un espacio colectivo de la ciudad con todas las posibilidades de que se profundice y se copie en otros lados”, amplió la funcionaria municipal.

Por Pablo Russo / Fuente: El Diario