El economista y profesor universitario, realizó un estudio que da cuenta de la “manipulación sutil” que el actual Gobierno realiza sobre las mediciones del Instituto Nacional de Estadísticas, disimulando el impacto de las políticas económicas.
Mariano Kestelboim, es economista EPPA y profesor de la UBA y la Undav., recientemente realizó un estudio que da cuenta de la forma en que el INDEC manipula de manera “sutíl” los números del índice de Precios al Consumidor (IPC), dando como resultado una inflación subestimada. Es decir, menor a la que perciben los asalariados. Según Kestelboim, en la elaboración del índice, se le da mayor participación a bienes que compiten con productos importados, que a los servicios, siendo que estos han tenido un gran impacto en el presupuesto de los hogares desde la llegada de Mauricio Macrio al Ejecutivo nacional, principalmente a partir de los denominados “tarifazos”. De esa manera, la medición del Instituto Nacional de Estadísticas, estaría suavizando la incidencia real que las políticas económicas desarrolladas por el gobierno de Cambiemos tienen en la pérdida del poder adquisitivo de los asalariados, principalmente los de menores recursos.
En entrevista con el programa Cara y Ceca, que conduce Juan Pablo Arias por Radio UNER (Paraná 100.3Mhz – Paraná – Concordia 97.3 – C. del Uruguay 91.3), el profesor y economista, brindó precisiones sobre las distorsiones que revelan su estudio:
“En la canasta de bienes y servicios que diseñó el INDEC, tienen una participación muy baja todos los servicios públicos, electricidad, gas, agua, transporte y también otros servicios muy importantes de los hogares, como el alquiler, la educación, la salud”, dijo Kestelboim a la vez que diferenció que, “en cambio tienen una alta participación los rubros que compiten con los productos importados como muebles, los electrónicos, los juguetes, la ropa, el calzado. De esta forma lo que se consigue es que cuando se hace la medición haya una diferencia respecto a lo que mide el IPC (Índice de Precios al Consumidor) de CABA, que sí tiene una participación más importante de los servicios públicos y una participación menor los productos que compiten con los importados. Por lo tanto, a medida que van pasando los meses la brecha entre lo que mide CABA y el Indec, es mayor”, aseguró.
El economista explicó las razones por las cuales, para el Instituto, la incidencia de los servicios en el presupuesto de los hogares sea de apensa el 0,35%: “Al momento que se confeccionó la canasta, en diciembre de 2015, el precio de la energía fue el más bajo en toda la historia económica nacional; entonces, tomando esa base, en aquel momento era coherente que la participación de la energía en la canasta fuera del 0,35%, pero después de la asunción de Macri, con la devaluación, la quita de retenciones y especialmente con los tarifazos, hubo un cambio muy relevante de los precios relativos. Ganó participación notablemente en el presupuesto de los hogares, por ejemplo el pago de la boleta de luz, y ese 0,35% ha quedado desactualizado”, señaló.
Otro de los aspectos distorsivos, consiste en que “La metodología que utiliza el Indec, ajusta la ponderación en precios relativos, pero no en cantidades. Supone que si en 2015, los hogares compraban un jean para cada uno de los integrantes del hogar, en 2016 y 2017, también compraron un jean para cada integrante del hogar. Pero con la modificación de precios relativos, hay muchos hogares que tienen que designar una parte de su presupuesto mayor, por ejemplo, al pago de la luz, entonces eso queda distorsionado. Es ahí donde quedó subestimada la participación de las tarifas de los servicios públicos. Si bien pueden ahorrar, es un consumo insustituible”.
La baja estimación de la incidencia de los costos de los servicios en el presupuesto hogareño, es una las principales razones de la subestimación de la inflación, que según Kestelboim, realiza el INDEC en sus mediciones. Para ello apeló a un ejemplo contundente: “Si la boleta de luz es de 237 pesos, y eso representa el 0,35% del ingreso, el Indec está presumiendo de forma implícita que el ingreso del hogar es de 67 mil pesos”, dijo y agregó que “Esta falencia la tienen también los índices provinciales”.
El punto, para el economista y profesor de la UBA, es que “Las canastas no se actualizaron al ritmo del aumento de los servicios”.
También hizo referencia a las diferencias entre el actual y el anterior gobierno en cuanto al uso de los números del Instituto: “Cuando el kirchnerismo medía daban resultados absurdos, porque manipulaban la selección del dato. Acá es una manipulación más sutil, metodológica, que termina siendo moderada”, consideró.
La distorsión de los datos de la inflación, cobra singular relevancia en momentos en que las provincias plantean tomar el índice que mide el indec como pauta para la actualización salarial. En ese punto, Kestelboim, fue tajante: “Si a los trabajadores se les ajusta el sueldo en la misma magnitud que lo que mide el Indec, el asalariado va a perder poder de compra y le va a costar más llegar a fin de mes”, indicó. “Si por ejemplo el Indec mide un 20%, la inflación va a ser de entre un 24 y un 25%”, dijo y agregó que “Depende si el Gobierno decide aumentar el transporte público de pasajeros, el impacto en los salarios va a ser mayor, porque dentro del presupuesto de los trabajadores es uno de los gastos más importantes. Porque según el Indec, la participación del transporte en el presupuesto de los hogares es del 2,77%, y cualquier hogar gasta mucho más que eso”.
Por último, consideró que “La subestimación de la inflación es aún más grave para los hogares de menores recursos, porque destinan de su presupuesto una porción mucho mayor a bienes y servicios insustituibles, y que son los que más aumentan. Por lo que el impacto inflacionario de las políticas económicas para esos hogares es mayor que para los hogares de ingresos medios altos y altos”, concluyó Mariano Kestelboim.