Nota de opinión que reflexiona sobre una semana de marchas, movilizaciones, paros y acciones colectivas en la calle contra las políticas aplicadas por el Gobierno nacional.
Por Ivan Taylor
La vorágine de las redes sociales del todo aquí y todo ahora, genera la tentación casi irresistible de reducir grandes acontecimientos al marco de un meme, multitudinarias manifestaciones a 140 caracteres y hechos políticos complejos al titular de una noticia.
Es cierto que nuestro folclore político está repleto de frases nacidas al calor popular y que en pocas palabras descansan disparadores de memoria que de ser hilvanados, bien podrían contar nuestra historia en imágenes y expresiones que marcaron trascendencia; al gusto, claro, de quienes le esquivan a la complejidad. No es la intención en esta columna, no desespere.
Seamos libres que lo demás no importa nada, las ideas no se degüellan, mueran los salvajes unitarios, siento en mis oídos la más maravillosa música, hasta la victoria siempre, libres o muertos jamás esclavos, el que compró dólares recibirá dólares, vengo a proponerles un sueño, enrollen las banderas para que los de atrás puedan ver, no vas a perder nada de lo que ya tenés; los ejemplos, hasta la redundancia y sus autores de la más variada cuna. Las frases están cargadas de significancia, pero no son más que frases si no sabemos llevarlas a las calles.
Por tanto, no se debería dejar de tener presente que, tal como se dice por ahí, si una imagen vale más que mil palabras (sic) entonces una vivencia vale más que mil imágenes. Y por ahí podemos comenzar a desandar el simplismo por el que se nos quiere arriar el razonamiento entre tanta y tanta red.
Si hasta aquí caminamos juntos este texto, les pido una concesión: Síganme, no los voy a defraudar.
Sinergia
En estos días se ha hablado mucho del comienzo de mes que parece inspirado en el personaje Liebre de Marzo de Lewis Caroll. Y entre tantas apreciaciones, hay una que me empuja a escribirla para que no se pierda por ahí: hemos asistido a una marcha que duró tres días.
Claro que las organizaciones que llevan adelante el paro docente, que convocaron a la marcha de lxs trabajadorxs y que realizaron la fenomenal movilización de cientos de miles de mujeres en todo el país son disimiles entre sí; contrarias en demandas políticas en el peor de los casos, solidarias con demandas al margen, en el mejor. Pero dejar de ver que las bases convocadas en su inmensa mayoría participaron de al menos dos de estas movilizaciones (seis, siete y ocho) es quitarle a lo que se viene un ingrediente clave.
Si los docentes que reclamaron el lunes una paritaria nacional y el martes acompañaron a lxs demás trabajadorxs que iban por lo mismo al grito de PARO NACIONAL YA ampliando la exigencia en virtud de la pluralidad de voces y sujetos (sindicatos, empresarios, estudiantes, jubilados) y la mayor parte de estos acompañaron a las organizaciones feministas que corrigieron la mezquindad triunviral enrostrándole (si, en la jeta) al Gobierno de Macri su repudio en la Plaza de Mayo que es donde se debe (incluso no conformes con esto, en cada plaza de mayo del país) y nosotros obviamos esta cadena de presencias en hermandad de lucha, se nos va a pasar el tren y nos va a quedar la feliz remembranza en una frase que suena bien, pero no dice nada. ¿A que voy? A que la marcha recién empieza.
Probables
Es probable que la situación de irrepresentatividad generalizada (permítanme el diagnóstico) se haya visto más claramente en la tibieza discursiva de los triunviros sin fecha, enviados al cadalso hoy en un pequeño titular de Clarín que pareciera deschavarlos (“Antes del acto, Macri se reunió con la CGT para bajarle el tono a la protesta”) pero es seguro que mantiene falacias discursivas ventajosas para los sectores renuentes al Paro, como llamarle CGT a los tres fusibles manontropistas puestos a regular la presión de la verdadera CGT que son sus trabajadores y trabajadoras.
Es probable también que haber respondido a una convocatoria a medias en un lugar ahistórico para una marcha de tales magnitudes, haya sido mejor que nada, pero es seguro que el asambleísmo feminista esta vez le dio una lección al verticalismo característico de la organización gremial, sin pretensión de determinismos acerca de una u otra forma de construir, pero si de un llamado de atención a las demandas de la coyuntura.
Es probable que el pie llamó a la mesa, pero se fue al maso cuando le mostramos el ancho. No se esperaba tanta concurrencia y debieron adelantar el discurso para asegurar la retirada, pero es seguro que al día siguiente las mujeres nos mostraron que la permanencia no será gratuita tampoco, y que hay gorra y palo para los manifestantes. Lo sabemos. No debemos olvidarlo. Habrá que estar despiertos y cuidarnos entre nosotros. Naturalmente, la calle no se negocia, pero se defiende a conciencia del compañerx de al lado.
Finalmente, es probable que apuntando a las fechas venideras, el 24 de marzo sea una puesta a punto que retome esta marcha de tres días y la recargue de sentido sumándole las banderas de la memoria, de la verdad y de la justicia a una movilización cada vez mas impaciente que ya no se conforma con las calles y no tolera más dirigencias tibias: se arranca de cuajo el palco si no se responde a las bases.
Pero sobre todo es seguro que si tomamos el ejemplo de las mujeres y encauzamos el grito de protesta entre las manos hasta aturdir la oreja sorda del gobierno, vamos a tener ese 30 de marzo del que se habla en los pasillos…
Las bases deberemos demostrar con decisión y sin sectarismos que podemos sostener el reclamo que hemos realizado, a riesgo de quedarnos en una foto, congelados en otra página de algún libro.
Y tener bien presentes tres aspectos fundamentales que hablan de una composición necesaria que no muchas veces en la historia se han conjugado en pie de lucha y es que estas bases:
-Son autorrepresentativas en número y proveniencia social
-Son variadas políticamente, pero conscientes de sí y del enemigo en común
-Están movilizadas
No se me vienen a la cabeza muchos nombres que hayan estado a la altura de esas circunstancias a bien de tomar la riendas de una masa de tales características; quizás si digo Juan o Néstor, se me tache de partidista. Pero la verdad hoy en día es que ya nadie espera a nadie, y como dijo Rodolfo alguna vez, el Pueblo está sólo. Con la diferencia de que ahora lo sabe, se organiza y marcha.
Esa es la consigna. Ese es el llamado.
Nos vemos en las calles.