Eduardo López: “Los maestros villeros nos enseñan al resto”

Nota de opinión del secretario General de la Unión de Trabajadores de la Educación sobre la marcha federal y la lucha docente.

Hoy más que nunca, en esta lucha que venimos llevando adelante los docentes, con las gargantas de toda la comunidad educativa, quiero destacar en particular a nuestros maestros villeros, hombres y mujeres que la pelean desde los barrios más postergados, haciéndole honor todos los días al gran Isauro Arancibia, que era el secretario general de CTERA, el 24 de marzo de 1976, cuando fue asesinado de 108 balazos cobardes, por el genocidio que Antonio Bussi comandaba en Tucumán.

Con su muerte, pero mucho más con su vida, Isauro nos enseñó que la escuela pública excede las aulas y nos dejó ese ejemplo, que eternizó en una frase: “No hay maestro cierto y auténtico, si no está relacionado con los padeceres, las luchas y los sueños del pueblo que lo acompaña”.

Sin ninguna duda, ese mismo camino sigue creciendo, con el compromiso inalienable de todos los educadores villeros, quienes cumplen a diario con su legado, enseñándonos al resto de los docentes y gritando con todo el poder popular de las familias que defienden la escuela pública, en las condiciones más adversas. Por eso, todo este frente de unidad entre las asambleas de La Poderosa y los Maestros Villeros representa un avance sustancial, no sólo para la defensa, sino para la promoción del derecho social a la educación. Para ellos, para ustedes, solo tengo palabras de agradecimiento.

De cara a la Marcha Federal, comenzaron a salir las caravanas de docentes desde los distintos puntos del país, con la misma potencia que saldrán ustedes y los educadores de las villas, desde Zavaleta, esa misma fuerza que hoy encendió los actos en Córdoba, Río Negro, Santa Fe, el conurbano bonaerense y en otras provincias que desembocarán finalmente en la Plaza de Mayo, en nuestra Plaza de Mayo. Pues allí, haremos una clase abierta con las familias, los docentes de las escuelas públicas y privadas, junto a los estudiantes, los científicos y todos los que peleamos por una educación a la altura de nuestros hijos.

Sin embargo, más allá del optimismo que envuelve a la masiva movilización, no podemos pasar por alto la irrupción de la Policía Bonaerense, ayer mismo, en una escuela de Villa Palito, donde ingresaron para pedir la lista de los maestros que sostienen la lucha. Porque sí, a pesar del apoyo en los barrios, de los autos que tocan bocina, de las familias que aplauden desde el balcón, estamos padeciendo una tremenda persecución, que afecta la libertad de los trabajadores. Y la calidad de la democracia.

¿Era posible imaginar que el conflicto llegaría a tal extremo? Sí, porque este gobierno arrasa hasta donde la resistencia del pueblo le impide seguir. Entonces, somos nosotros quienes debemos marcar ese límite. Por supuesto, era esperable de un gabinete empresarial que asumió solamente para enriquecer a su clase, pero mucho más esperable era la respuesta digna de los guardapolvos. Porque la historia de amor entre la comunidad y la escuela, esa novela que nunca será televisada por los grandes medios de comunicación, no termina jamás. Y si no lo creen, que lean La Garganta.

Aunque sigan jugando con el pan,
aunque sigan atacando a los nuestros,
aunque sigan ignorando la caravana,
aunque sigan negando lo que se ve,
nunca podrán con los maestros.
Y mañana, nos van a encontrar de pie.

Fuente: La Garganta Poderosa