Su hija acompañaba a la pareja de su madre a trabajar en una panadería en Piedras Blancas. Tras notar cambios en la nena entró en su Facebook y descubrió que había sido violada por su concubino.
Gabriela vive en Hernandarias, localidad perteneciente al departamento La Paz. Tiene, entre otros, una hija de 12 años, la que a fines del mes pasado le confesó, luego de que su progenitora se enterara por otros medios, que había sido violada varias veces y bajo amenazas por su padrastro.
“Salí en busca de hacer público lo que le pasó a mi hija porque apenas descubrí lo que había pasado, denuncié el hecho en la Policía. En la comisaría de Hernandarias se portaron muy bien, nos brindaron todo el apoyo de inmediato, nos trajeron a Paraná y en los Tribunales, el médico forense estableció que la nena tenía vestigios de haber sido accedida sexualmente”.
“Yo estaba en pareja con un hombre, vivíamos todos bajo el mismo techo, en Hernandarias, pero logramos poner en funcionamiento una panadería en la zona de Piedras Blancas. El 29 de enero me vengo a enterar que quien era mi pareja, una persona de 32 años, con la cual ya tenía una convivencia de dos años, venía abusando sexualmente de mi nena de 12 años”.
“Yo confiaba plenamente en él. Cuando iba a trabajar en la panadería, siempre lo acompañaba yo y cuando no podía iba la nena. Era para que él no se sintiera solo estando allá todo el día. Ahora me vengo a dar cuenta de que las últimas veces que fue, abusó de ella y mi hija no me contaba nada por miedo y porque la amenazaba con que si me decía algo nos iba a matar a todos”, relató Gabriela.
“De repente empecé a notarla rara y estaba muy cerrada. Tratando de ver en qué andaba entré en su página de Facebook leí un mensaje en el que le contaba a una amiga lo que le estaba pasando y ahí la busqué, la senté conmigo y la empecé a hablar, hasta que finalmente me confesó que cuando iba con él a Piedras Blancas, la obligaba a mantener relaciones sexuales con él”.
“Inmediatamente la llevé al hospital de Hernandarias y cuando les dije lo ocurrido me dijeron que no podían intervenir y la derivaron urgente a Paraná. La policía intervino inmediatamente y me trajeron ellos y ya en Paraná me tomaron la denuncia y la revisó el médico forense, que constató que había tenido relaciones y le hicieron un hisopado porque dijeron que era posible que existiera material genético para analizar”.
Gabriela contó que quien era su pareja, al momento de conocer que ella había denunciado el hecho y que estaba con la nena en Tribunales, optó por retirarse voluntariamente de la casa. “Cuando volvimos con mi hija él ya se había ido. No pude hablar, ni preguntarle por qué hizo algo así. Nunca más lo vi”.
“Días después le mandé unos mensajes con el teléfono y él me contestó negándome todo, que no le había hecho nada a la nena, yo le retruqué, diciéndole que la había hecho revisar y que ella me lo contó todo y me volvió a contestar que hiciera lo que quisiera, que no le mandara más mensajes”.
Finalmente expresó que “por este motivo busqué hacer público lo que le pasó a mi hija, porque entiendo que mi ex pareja hizo algo muy grave y tendría que estar detenido. Mi hija declaró el día 10 de febrero y a él le dieron solamente una restricción para que no se acerque a nosotras. Mi hija no quedó bien después de todo esto, se transformó en una chica que tiene pesadillas, se despierta gritando de noche, sufre dolores por la constante situación nerviosa que vive en este proceso. Yo no sé si la decisión de encerrar a alguien que hace algo semejante está en manos de la doctora (Mónica) Carmona, que estuvo con la causa en el inicio o del fiscal (Santiago) Alfieri, que también ahora interviene, pero nos sentimos desprotegidas por todo lo que nos pasó. Nos arruinó la vida; mi hija tiene miedo hasta de salir a la calle”, terminó diciendo.
Fuente: El Diario