Más de 10 familias conviven con materia fecal hace más de una semana

“Es desesperante, esta situación es indigna”, dijo Mercedes Cottonaro y admitió que está atravesando por un fuerte estrés, por lo que viene sucediendo en el barrio La Floresta.

La rotura de un caño de cloaca está provocando serios inconvenientes en toda una cuadra del barrio La Floresta, donde numerosas familias deben buscar alternativas para impedir que las aguas servidas ingresen a las viviendas; acciones que, en la mayoría de los cosas, vienen siendo infructuosas.

“Es desesperada, esta situación es indigna”, comenzó esgrimiendo Mercedes Cottonaro en diálogo con EL DIARIO, admitiendo que está atravesando por un fuerte estrés, producto de lo que viene sucediendo en la cuadra de Casiano Calderón y Burmeister – una de las esquinas donde comienza la jurisdicción del barrio La Floresta-, donde desde hace más de una semana afloran líquidos cloacales que corren por la calle e ingresan a las viviendas.

Para contextualizar este conflicto es menester remitirnos 24 años atrás, cuando se proyectó la construcción del barrio Paraná XVI, sobre terrenos más elevados que los lindantes.

“Estamos ubicados sobre la vereda que corresponde al barrio La Floresta Sur y cuando edificaron el barrio Paraná XVI no se contempló que nuestros terrenos quedaban más bajos, así que cada vez que llueve nos inundamos”, aseguró. Esta situación obligó a muchas familias a buscar alternativas que impidan el ingreso del agua a sus vividas; así, algunos construyeron tapiales que hacen de dique, y otros modificaron sus vividas, como el caso de la entrevistada, que tuvo que anular la puerta de entrada para proteger el inmueble cuando el agua drena. Ahora el conflicto es mayor, porque lo que está ingresando a las viviendas es agua servida, producto de la rotura de un caño que fue comprimido por un socavón, y permanece en ese estado desde hace más de una semana.

“Los residuos de la cloaca están entrando a las casa, no puedo salir al patio porque está inundado de agua y materia fecal, es inhumano seguir viviendo así”, insistió Mercedes Cottonaro, quien vive con su madre, de 86 años y su pareja, un hombre de 62 años que está conectado a un equipo de oxígeno, a la espera de un trasplante pulmonar. “Somos 12 las familias afectadas de manera directa”, puntualizó, y en este sentido hizo hincapié en que la mayoría de las personas que viven en la zona son mayores de edad, muchas de la cuales tienen dificultades para trasladarse por sus propios medios, como uno de los vecinos al que le amputaron una pierna y está bajo tratamiento con diálisis “y el agua servida ya ingresó al living de su casa”.

“En la cuadra hay un mujer que vive sola y no puede salir de su casa porque vive en el fondo del terreno y la parte de adelante está inundada de agua servida”, apuntó. “Yo vivo sobre la esquina y tengo materia fecal por todos lados, queriendo ingresar a la vivienda y ya no podemos contenerla; Ayer (por el lunes) decidimos salir a comprar venenos para matar larvas, porque el foco infeccioso que se está gestado es muy peligroso”, alertó con tono desesperado.

Sin respuestas. Cottonaro asegura que realizó numeroso llamado a la línea 147 del Sistema de Atención al Vecino que recién el día lunes llegaron hasta el lugar con un camión atmosférico que palió el problema por algunas horas, “porque después volvió a correr el agua por la calle y la historia es siempre la misma; hay familias que no se pueden bañar, que no pueden usar el baño ni higienizarse porque empeoran el panorama”, refirió.

“El caño fue aplastado y hasta que no lo cambien esto no se va a resolver”, subrayó. Incluso, advirtió que durante el fin de semana realizaron insistentes llamados a la línea de emergencias para solicitarles que fueran con una bomba extractora, “pero recién el lunes nos atendieron para comunicarnos que iban a trasladar el reclamo a Obras Sanitarias”, recordó.

Fuente: El Diario