La plaza más grande de Paraná, se ha convertido en un enorme pastizal desierto. La inacción del municipio comienza a recibir las críticas de los vecinos por el abandono en que se encuentran sectores de la ciudad.

Por Pablo Urrutia
Los recortes en adicionales y horas extras a los trabajadores municipales impactan en la calidad de los servicios que el municipio debe prestar a los paranaenses. Este martes, los empleados de diferentes reparticiones se declararon en estado de asamblea y se informó que los servicios se verán resentidos aún más. La Asamblea Vecinalista manifestó su preocupación ante la situación que se viene dando desde principios de año respecto a los servicios escenciales, y realizó una reunión en el barrio santa Lucía a la cual invitó a funcionarios municipales. Solo dos asistieron a la convocatoria de los vecinos.
Uno de los espacios afectados es la plaza más grande de la ciudad, ubicada en el centro geográfico de la ciudad, donde antes funcionaba el Hipódromo de Paraná. No es el único caso, ya que las imágenes son una postal repetida en diferentes plazas, espacios verdes y esquinas de barrios alejados del centro, pero es un caso emblemático por su rápida trasformación. En apenas un año pasó de ser uno de los lugares elegidos por los vecinos para practicar actividades deportivas y de esparcimiento, a un inmenso pastizal deshabitado y con un notable estado de abandono.

El contexto
A mediados de enero, Jorge Brocado, secretario general del Sindicato Único de Obreros y Empleados Municipales (Suoyem), indicó que “Se han hecho recortes de adicionales y horas extras en todas las reparticiones, en el 90 por ciento de las áreas”, así mismos, dijo que existen “falencias en algunas reparticiones, principalmente el tema adicionales, herramientas, elementos de seguridad y vehículos”.
El año 2017, apenas comenzaba y el flamante titular del Suoyem, normalizado tras años de intervención, debió presidir una asamblea para tratar esos temas. Allí se elaboró un petitorio para ser entregado al intendente de Paraná, Sergio Varisco. No hubo respuesta del mandatario local al petitorio y tampoco reunión oficial. Pronto los ciudadanos comenzaron a percibir los efectos del ajuste municipal: plazas tapadas por la maleza, arroyos que se obturan los días de lluvia ante la falta de saneamiento, pastizales por doquier y contenedores rebosantes de residuos, que nadie sabe bien cuando pasarán a recoger.
El centro de la ciudad aún permanece inalterable, pero en los barrios la situación comienza a ser preocupante. Más allá de la contaminación visual que representa la ausencia de trabajos de limpieza y desmalezado, la preocupación pasa por la salud ambiental y de las personas. Los pastizales, son la contracara de la difundida campaña contra el Dengue, Zika y Chikungunya. Si se tiene en cuenta que en 2016, el brote principal de estas enfermedades fue durante las primeras 11 semanas del año, la actual situación representa un grave caldo de cultivo, que indica prepararse para un impacto aún mayor en la población paranaense.
Otro de los factores de contaminación ambiental son los contenedores destinados a los residuos urbanos donde los carteles promoviendo la separación domiciliaria y difundiendo días de deposición de los mismos para su recolección, parecen más una intervención humorística que una campaña municipal. Allí la basura literalmente se pudre a la espera del camión recolector que, seguramente, ha disminuido su frecuencia a partir de los recortes de adicionales y horas extras que denunciara Brocado. Lo mismo con el desmalezado, y todas las demás áreas que hacen a la calidad de vida de los vecinos.
Ante la situación, no hay respuestas. El propio titular del gremio municipal lo admitió hace un tiempo: “No sabemos porque los directores no saben explicarlo”, señaló. Aseveró que por esta situación “hay mucho malestar entre los empleados”.
En aquél momento, y por su función, a Jorge Brocado, le preocupaba la situación de los trabajadores municipales que debe defender, y el recorte salarial. Pero las consecuencias, impactan en los ciudadanos, principalmente aquellos que viven en lugares lejanos respecto al centro cívico y comercial.
Finalmente, este martes, el Sindicato Unión Obreros y Empleados Municipales (Suoyem) de Paraná, inició medidas de fuerza. que resentirán la prestación de servicios como la recolección nocturna de residuos, entre otros. La asamblea de delegados tomó la decisión luego de analizar la falta de respuestas del intendente Sergio Varisco a una serie de reclamos efectuados por el gremio.
Así mismo, este lunes se reunió la Asamblea Ciudadana de Paraná para escuchar la exposición de una decena de comisiones vecinales. La situación de los servicios esenciales en los barrios de la capital entrerriana fue el tema central. La convocatoria estaba dirigida a funcionarios municipales para analizar las problemáticas de distintos sectores de la comuna. Sólo Osvaldo Silveyra, director de Comisiones Vecinales y Fabián Miguez, subsecretario de Viviendas, fueron las caras oficiales de la Municipalidad de Paraná.
La plaza más grande de la ciudad, en estado de abandono
Sería fácil hacer un paralelismo y utilizar como metáfora de la dolorosa situación por la que pasan hoy las mujeres argentinas, el estado de la Plaza Mujeres Entrerrianas. Pero lo cierto es que no hay ensañamiento ni exclusividad en el abandono que sufre ese inmenso espacio verde ubicado en los terrenos del ex Hipódromo de Paraná. El centro geográfico de la capital provincial no está exento de la falta de atención que padecen los barrios aledaños. Pero sirve como ejemplo de la manera en que el ajuste sobre los trabajadores está afectando a los vecinos en general, y también del cambio en las prioridades del Ejecutivo Municipal, a partir de la presente gestión.
La postal es la misma que la de muchísimos barrios. Basura por doquier, pastizales, zonas permeables a hechos de inseguridad.
Hasta hace un tiempo, en la Plaza Mujeres Entrerrianas, cientos de personas se daban cita para realizar actividades físicas al aire libre, disfrutar de una tarde de domingo, o participar de alguno de los varios eventos que se realizaron con convocatorias masivas. Rápidamente los vecinos, encontraron en esa plaza, un lugar de esparcimiento y encuentro, de belleza, calidad y funcionalidad similares a las del Parque Urquiza, sin el río, pero sin la necesidad de desplazarse una gran distancia. Daban cuenta de ello una docena de carritos que se presentaban con sus típicas ofertas de tortas fritas y chucherías. A partir de la gestión Varisco, ese espacio también fue ocupado para el emplazamiento de emprendimientos privados itinerantes, como los parques de diversiones o el circo de Flavio Mendoza.
Pasar un domingo por esa zona, hoy, es pasar pon un espacio desierto. Aún se ven unos pocos aficionados a las actividades físicas, que con valentía transitan los senderos. Los carritos con sus ofertas, disminuyeron considerablemente y en las noches, solo se ve circular automovilistas de paso o patrulleros. Poco y nada ha quedado de aquella saludable actividad social que había florecido hace apenas un par de años.
La bicisenda, tal vez pase a la galería de monumentos al ridículo que cada gestión municipal local ha sabido tener. Por los incomprensibles mini postes que la rodean, significando un peligro notable para el ciclista que pueda caer allí; por su escaso y trunco recorrido; por su planta de sorgo registrada por un transeúnte y viralizada en las redes sociales; o concretamente, porque puede ser la única bicisenda del mundo en jamás haber sido transitada por una bicicleta; merece un lugar en ese museo típicamente paranense, junto al mate gigante, el mástil del parque Varisco, entre otras tantas obras.

Pero el abandono que resulta simpático en el caso de la ciclovía sin bicicletas, resulta peligroso en el caso de los espacios donde la maleza se mezcla con la derruida estructura del ex Hipódromo para convertirlos en lugares de miedo. Eso se da casi invariablemente en todo el predio. Los hechos de inseguridad han alejado a los jóvenes que optaban por ese espacio para reunirse en las noches de verano, y el lugar se ha vuelto más peligroso aún. La tribuna central, que otrora recibiera la presencia de lo más recoleto de la ciudad para disfrutar de algún Derby, hoy parece una antigua casona abandonada sobre la cual tranquilamente podrían contarse historias de fantasmas. Aunque no parezca, ese espacio, fue declarado Patrimonio Histórico de Paraná.

Desde 2014, en diversos medios de la ciudad, se sucedieron las notas que denunciaban que el histórico portón de ingreso al ex Hipódromo, un portal de dos hojas de hierro repujado, adorna hoy el reconocido boliche de la costanera, Ortíz, ubicado donde fue el museo de la ciudad. No hubo aclaraciones sobre las razones, por las cuales parte del patrimonio histórico de la ciudad, pasó a ser patrimonio de Marizza, dueño del local.
La acción ciudadana

No hizo falta que este cronista acudiera a alguno de los pocos transeúntes que circulaban en ese momento en busca de testimonios. Sólo tuve que sacar mi cámara para que un señor junto a su familia se me acercase: “Es Para el diario, no?”, dijo, para inmediatamente agregar: “Es una vergüenza lo que están haciendo con este lugar”.
Conmovidos por esa misma situación, a principios de enero, miembros de la Asociación de Propietarios y Profesionales del Turf de Paraná denunciaron el estado de abandono de las instalaciones del ex Hipódromo. Tomaron de manera simbólica y pacífica el lugar, donde pretenden instalar una oficina de la Asociación. Reclamaron al intendente Sergio Varisco que «se haga cargo de la situación, ya que en ocho meses dejó que el lugar se destruya».
La ordenanza N° 8.232, sancionada el 27 de septiembre de 2000 por el Concejo Deliberante, buscó proteger el sector histórico del exHipódromo.
Así, “atendiendo a su valor ambiental, urbanístico y arquitectónico”, se declaró “de interés público la totalidad del predio”; y se declaró además “de interés Histórico y Arquitectónico el Edificio y Palco Oficial, edificación contigua, tribuna popular, boleterías, caballerizas y portones de rejas de ingreso sobre calle Salvador Maciá, asegurando su protección del área donde se implantan, así como propiciando su preservación, restauración y mantenimiento”.
Las aberturas, rejas y portones, de gran valor, no sólo histórico, fueron extraídos hace tiempo y en este último año, el espacio se deterioró de forma notable.
Los integrantes de la Asociación del Turf, optaron por limpiar la zona del Palco Oficial, y al día de hoy es el único lugar que se halla despejado de malezas y basura.
El resto de la Plaza “Mujeres Entrerrianas” es, como ya se dijo en esta nota, un enorme pastizal, salvo en algunos rincones, donde la vegetación es directamente selvática.