Bordet propondrá al camarista Miguel Giorgio para ocupar la vacante de Chiara Díaz en el STJ

El juez Miguel Ángel Giorgio, con una experiencia de 28 años en la Justicia, fue propuesto para ocupar el cargo de vocal del Superior Tribunal de Justicia tras la renuncia de Carlos Chiara Diaz.

El gobernador Gustavo Bordet decidió proponer al integrante del Tribunal de Juicio y Apelaciones de Paraná, Miguel Giorgio, para cubrir la vacante que dejó Carlos Chiara Díaz tras su renuncia al Superior Tribunal de Justicia (STJ). Este mediodía, el magistrado fue recibido en Casa de Gobierno por Bordet y el vicegobernador Adán Bahl. Allí, Bordet le comunicó formalmente su determinación. La novedad termina con las especulaciones acerca de la modificación del número de miembros del alto cuerpo. Según se indicó desde la Casa Gris, al nombre de Giorgio, oriundo de la ciudad de Concordia, se llegó por consenso.

Del consenso entre el oficialismo, la oposición y el Poder Judicial surgió el nombre de Miguel Giorgio, que actualmente se desempeña como vocal del Tribunal de Juicio y Apelaciones de Paraná, para cubrir la vacante que dejó con su renuncia al Superior Tribunal de Justicia (STJ) en pleno proceso de juicio político, el vocal Carlos Chiara Díaz. El gobernador Gustavo Bordet recibirá al magistrado este mediodía en la Casa Gris para comunicarle formalmente la decisión.

Para avanzar en la designación, Bordet deberá elevar a la Cámara de Senadores el pliego con el nombre y los antecedentes de Giorgio para que, una vez que tome estado parlamentario, sea analizado en la Comisión de Asuntos Constitucionales y Acuerdos del cuerpo, que preside Lucas Larrarte (FpV-San Salvador).

En el artículo 19º del reglamento del Senado se señalan los pasos a seguir para concretar una designación de esta naturaleza. En primer término, se indica que la comisión deberá, dentro de los 30 días de elevado el pliego, publicar en el Boletín Oficial, en dos diarios y en la web del cuerpo los datos y antecedentes curriculares del postulante.

Dentro de los 10 días hábiles siguientes, la ciudadanía tendrá la posibilidad de ejercer el derecho a objetar la postulación. Un ciudadano o una organización podrán presentar un escrito ante la comisión, fundamentando sus cuestionamientos. También dentro de los 30 días, el presidente de la comisión podrá requerir informes complementarios sobre el postulante a organismos públicos y privados.

Cumplimentadas todas estas etapas, el presidente de la comisión fijará día y hora de la audiencia pública en la que el candidato propuesto podrá ser interrogado por los miembros del cuerpo sobre sus antecedentes, su motivación para el cargo, la forma en que desarrollará su función, sus valores éticos, su situación patrimonial y otros aspectos. Luego, se elaborará un dictamen aconsejando la aprobación o rechazo del pliego y el pedido de acuerdo será tratado en una sesión pública.

Por la prudencia y la sobriedad

Miguel Giorgio es oriundo de Concordia y tiene 59 años. Fue juez de Instrucción en su ciudad natal durante cinco años y luego pasó al fuero Correccional, hasta que fue designado en la Cámara de Apelaciones de Concordia, en una suplencia que se extendió durante cuatro años.

Al cargo que ocupa llegó por concurso del Consejo de la Magistratura, lo que podría evitarle algunos pasos a su trámite ante el Senado, tal como prevé el reglamento en los casos de aspirantes a cargos que ya hayan superado esta instancia.

Al momento de su exposición en la audiencia pública previa a su asunción en el cargo, se mostró interesado en “optimizar la circulación de los expedientes desde el ingreso de la causa, para intentar celeridad en la llegada a juicio”. También consideró “relativo” al endurecimiento de las penas en cuanto al impacto en la baja de los índices de delitos.

También se refirió a la articulación entre los tres poderes del Estado y expresó: “Siempre me de sentido cómodo y de ninguna manera recibí presiones. Puedo moverme libremente en mi función”. En ese entonces, Giorgio recordó el trabajo junto a otros poderes del Estado en momentos en que inició su carrera en el Poder Judicial entrerriano y rescató la labor junto a quien fuera ministro de Gobierno, Hernán Orduna, quien a su entender «dotó a la Policía de elementos que prefiguraban una fuerza científica”.

“La prudencia y la sobriedad del hombre, la conducta y un perfil sencillo que hace a su propia independencia como juez son principios éticos de vida. La sobriedad, sobre todo, para trabajar con tranquilidad”, definió Giorgio, a la hora de hablar de su función. Rescató, en cuanto a los valores, su historia de familia.

En el tramo dedicado a su situación patrimonial y fiscal, precisó que había tomado decisiones en cuanto a bienes heredados que estaban debidamente presentadas ante la AFIP. “Opté por la profesión de magistrado y para ejercerla de manera plena, no acompañé a mis hermanos en algunas actividades productivas”, puntualizó.

A modo de conclusión dijo: “Amo mi trabajo. Amo mi función, le dedico todo a eso y espero cumplir. Se me ha confiado una cuestión delicada y por eso como amo esto, me duelen las críticas que se hacen al Poder Judicial y se de las dificultades que tenemos, pero somos un poder mudo”, concluyó.

Fuente: Análisis Digital