La segunda asamblea autoconvocada, crítica de la política cultural del municipio, se realizó con el doble de asistencia. Se profundizó en las problemáticas locales y se votaron manifestaciones públicas.
Harán un festival cultural el 9 de febrero, en la puerta del Municipio.
De la indignación al encuentro con otros. Del juntarse a la discusión de problemas comunes, y de ahí a la protesta y a la propuesta de acciones concretas.
Ese es, en términos generales, el recorrido que hicieron la mayoría de los integrantes de la Asamblea por el Derecho a la Cultura, que decidieron reunirse los lunes a las 19 en el recinto de la Cueva Cultural Obrera.
Para la segunda convocatoria, el espacio físico comenzó a quedar ajustado: según estimaciones de los participantes, el número de integrantes se duplicó entre la primera y la segunda asamblea.
Unas 120 personas asistieron el lunes 16 de enero, con el objetivo de profundizar lo elaborado en el documento de la semana anterior.
Ese texto denunciaba un “vaciamiento cultural y falta de políticas culturales en la ciudad”, ejemplificando con lo que consideran falta de fomento a la actividad cultural e instancias de formación municipales; desidia y abandono de los centros culturales y espacios públicos destinados a la cultura; y falta de normativas claras tanto respecto a la habilitación de espacios autogestionados como para los artistas en la vía pública.
La asamblea avanzó en la puesta en común de los problemas de cada rubro y en la formación de comisiones, como así también en planteos de manifestaciones urbanas.
Encuentro
La ADC está conformada por un grupo heterogéneo, en su mayoría jóvenes, compuesto por artistas de varias ramas culturales (algunos de reconocimiento nacional), trabajadores municipales, gestores de centros culturales y espacios similares, productores, abogados, docentes y estudiantes universitarios, talleristas, integrantes de bibliotecas populares, y vecinos y vecinas de la ciudad relacionados con la cultura desde diversos aspectos.
La reunión comenzó formalmente minutos después de las 19 y duró hasta las 22.
La primera hora se destinó a la discusión general y a decidir la forma de ordenamiento en comisiones. Allí fue donde intervino Carlos González, concejal que preside la bancada de la alianza gobernante, quien pidió la palabra y ofreció reuniones con Sergio Varisco o funcionarios de nivel intermedio para atender los planteos.
La invitación fue desestimada por el momento, con el argumento de que se llegó a esa instancia por un cúmulo de faltas de respuestas a los pedidos anteriores. Varios integrantes hicieron saber de sus reclamos desatendidos, de los cuales conservan los números de expedientes como prueba.
De todos modos, González permaneció en el lugar hasta el plenario final, e incluso intervino con alguna opinión en una de las comisiones.
La modalidad de trabajo se decidió a partir de grupos de afinidad, por lo que se conformaron cuatro comisiones: de músicos, la más numerosa; de artistas plásticos; de circo, teatro y artes escénicas; y de gestión y legislación.
Durante media hora, las comisiones avanzaron en problemas puntuales y propuestas concretas. De la comisión de gestión y legislación surgió otra destinada a la comunicación externa de las actividades de la asamblea.
Acción
El plenario final puso en común el resultado de cada comisión y se votaron, a mano alzada por mayoría simple, las próximas medidas.
La más importante fue la decisión de concretar un festival cultural en la puerta de la municipalidad, para el jueves 9 de febrero, como acción de visibilización ante los funcionarios y vecinos.
También se decidió acompañar con una panfleteada la manifestación artística Fénix, una varieté de dos días que tendrá lugar el próximo fin de semana en la costanera de Paraná, para ayudar a la Escuela de Circo La Risa a recuperar los elementos despojados por el incendio de diciembre en el Centro Cultural Gloria Montoya.
Otra de las propuestas que va tomando cuerpo es la de generar alguna protesta o intervención en la próxima Fiesta Nacional del Mate.
La comisión de comunicación quedó encargada de elaborar el volante y próximo documento de la asamblea, que luego de la actividad del fin de semana volverá a reunirse el lunes en el Círculo Católico de Obreros, en Andrés Pazos 347.
La discusión sobre qué políticas culturales tenemos y queremos en la ciudad se enriquece con la voz propia de esta asamblea, horizontal y democrática desde la base.
“Las puertas de la municipalidad están abiertas”
El concejal Carlos González le explicó a EL DIARIO su presencia en la asamblea: “Nos parece que la actividad cultural tiene una enorme importancia, y si los chicos han detectado que hay necesidades insatisfechas, nos acercamos para ofrecer el espacio de la municipalidad para que hablen con el intendente. Que tengan la posibilidad de plantear los problemas. Las puertas están abiertas, se pueden sentar con él cuando quieran. Estamos dispuestos a escuchar lo que necesiten”, dijo.
Luego de finalizado el plenario, González agregó: “A los que nos ha costado mucho conseguir esta democracia no nos parece mal que la gente se exprese, creo que está muy bien que los chicos propongan. Me parece bien que peticionen, que marquen errores. La cultura tiene que tener una voz permanente y los chicos tienen que ser contestatarios, pero también tienen que ser racionales si quieren conseguir algo: en algún momento tienen que interlocutar con el gobierno, y eso es lo que vine a ofrecer”.
En relación a si desde el gobierno municipal surge alguna autocrítica respecto a la política cultural, el presidente del bloque legislativo oficial estimó que “probablemente nos queden cosas por hacer, estamos dispuestos a charlar”. Sobre una posible protesta durante la Fiesta Nacional del Mate, González expresó que “no la inventamos nosotros, fue un gobierno peronista y nosotros lo que hemos hecho es continuarla, y no me parece que en el momento en que se pueda televisar algo sea motivo para esto, no me parece justo. Pero vuelvo a insistir: viva la democracia, esto no nos asusta”.
Por Pablo Russo / Fuente: El Diario