La constructora brasileña involucrada en el escándalo de Petrobras pagó sobornos en 12 países

En un comunicado, la empresa Odebrecht admitió su culpabilidad y ratificó las acusaciones de EEUU, a cuya Justicia pagará 2.500 millones de dólares.

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La constructora brasileña Odebrecht es la directa responsable de una red corrupta en América latina y del pago millonario de sobornos en una decena de países de la región. Ayer, en un comunicado, Odebrecht ha admitido estos actos ilícitos. Tácitamente ya lo había hecho al firmar un acuerdo judicial con el Departamento de Justicia de Estados Unidos conocido el miércoles, que incluye el pago de 2500 millones de dólares en multas.

«Odebrecht se arrepiente profundamente de su participación en las conductas que llevaron a este acuerdo», señaló la empresa en un comunicado conocido ayer y que ratifica la denuncia publicada el miércoles por el Departamento de Justicia. Odebrecth se arrepiente de haber pagado coimas en numerosos países de la región, incluida la Argentina (ver sección Política). La versión en inglés del texto acusatorio es accesible en el sitio www.justice.gov, donde puede leerse un informe introductorio así como los documentos originales en formato PDF.

La empresa, que opera actualmente en 25 naciones con unos 128.000 empleados, construye desde hace décadas carreteras, puertos y líneas de ferrocarril, así como gasoductos en todo el continente, con grandes operaciones que van desde Cuba y República Dominicana, en el Caribe, hasta Argentina. Ayer la lista de países que reaccionaban a la denuncia era extensa: Ecuador, Panamá, Colombia, Perú, entre muchos otros.

El Departamento de Justicia afirma que los negocios ilícitos latinoamericanos de la constructora se extendieron gracias a un «esquema de pago de sobornos» coordinado de forma sistemática por la compañía. El organismo investigativo develó que Odebrecht había erigido un clandestino departamento de sobornos. Odebrecht se declaró el miércoles culpable del pago de 788 millones de dólares en sobornos desde 2001. Acordó pagar una multimillonaria multa al fisco estadounidense de 2.600 millones de dólares. La petroquímica brasileña Braskem, vinculada a Odebrecht, acordó lo mismo por otros 900 millones de dólares.

La constructora, fundada en 1944 por inmigrantes alemanes en Pernambuco, es una de las grandes empresas de Brasil, donde tiene más de una docena de subsidiarias que operan en los sectores del petróleo, construcción y energía, entre otros. En Brasil Odebrecht es la principal acusada en la investigación del «Lava Jato», centrado en una enorme red de sobornos para obtener contratos de la petrolera estatal Petrobras. Esta empresa, la mayor de Brasil, resultó perjudicada en al menos en 2.000 millones de dólares. El caso llevó a la cárcel a numerosos gerentes de Petrobras, al dueño de Odebrecht, Marcelo Odebrecht, y al titular de Andrade Guterres, otra gigante de la construcción y la obra pública en Brasil. Odebrecht fue condenado el 8 de marzo de 2016 a 19 años de prisión. Otros 76 directivos de la firma han sido detenidos o procesados. Muchos han negociado acuerdos delación premiada, lo que ha permitido el avance de la investigación con efectos demoledores sobre los principales partidos politicos brasileños.

Ahora, la Justicia estadounidense y la propia empresa confirman la sospecha de que se trataba además de una práctica generalizada en todo el continente, a través de un mecanismo institucionalizado de pagos ilícitos (el citado «departamento de sobornos», como lo llamó un fiscal norteamericano) para conseguir los enormes contratos en 10 países latinoamericanos, además de dos africanos.

Esta práctica corrupta, tanto en Brasil como en el exterior, «es una forma de hacer política y contratos», dijo el analista de la Universidad Paulista de San Pablo Gustavo Cebré. Al mismo tiempo, la admisión de culpas de Odebrecht implica una inculpación tácita también de los funcionarios y ex funcionarios en diez países latinoamericanos (Brasil, Argentina, Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, México, Guatemala, Panamá y República Dominicana), además de Angola y Mozambique en Africa. «Lo están reconociendo», remarcó Cebré.

Odebrecht reconoció que pagó más de 2.000 millones de dólares en sobornos en Brasil y 499 millones en América Latina. El documento acusatorio del Departamento de Justicia habla de 788 millones de coimas entre Odebrecht y la petroquímica Braskem, que es de hecho una subsidiaria de la primera.

En Venezuela, el líder opositor Freddy Guevara ha prometido que la Asamblea Nacional investigará el caso. Odebrecht admitió que pagó 98 millones de dólares en coimas en Venezuela a las autoridades chavistas. También se ve afectado el gobierno del ecuatoriano Rafael Correa y Perú, en sucesivas presidencias desde Alejandro Toledo, Alan García y Ollanta Humala. El caso salpica adema´s al actual presidente, Pedro Pablo Kuczynski, quien fue primer ministro de Toledo. En México está acusado el anterior gobierno de Felipe Calderón, y en Colombia el caso afecta al actual presidente, Juan Manuel Santos, flamante premio Nobel de la Paz.

Fuente: La Capital