Prohibido militar

La Policía de Entre Ríos decretó la prohibición de la actividad militante en la vía pública en Paraná. Al menos eso parece a partir de una serie de hechos que se pueden calificar como ataques a un derecho constitucional.

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Por Pablo Urrutia.

Sucedió de noche, los pibes llegaron con sus pinceles y preparados para la pintada. Otra pintada más que soportaría la fachada de la Facultad de Ciencias Económicas. En todos los años que tengo pasando por allí, no recuerdo haber visto esa esquina sin alguna pintada. Para los militantes del PCCE, que allí plasmarían la convocatoria de las dos CTA para el pasado viernes 4 de noviembre, no es un lugar desconocido, ni una actividad fuera de lo común. En el imaginario reparto de paredones para pintadas, a ellos, de alguna manera, les tocó ese, siempre se lo respetó, o casi. La noche estaba tranquila ese jueves, hasta que apareció el patrullero 902, patente HVI 762. Algo cambió en el ambiente, los policías descendieron con esa prepotencia que los caracteriza hasta para ir al quiosco a comprar caramelos.

Alguno de los pibes se habrá tanteado el bolsillo trasero del pantalón para chequear si no se había olvidado el documento, otro habrá resoplado lamentando la interrupción de la tarea. Ninguno imaginó que la carta de presentación de los efectivos sería una pregunta: “¿Están en contra de Macri?” Sí, esa fue la sorprendente pregunta de los guardianes del orden devenidos militantes de Cambiemos. Obvio, los pibes del PCCE también son militantes, y en su gran mayoría estudiantes universitarios o profesionales, saben que tener un determinado posicionamiento político ideológico no reviste delito alguno en nuestro país. Al menos hasta ese día. Respondieron que sí, que estaban contra Macri. “En otra época los llevábamos directamente y no les preguntábamos como ahora”. Argumentaron los efectivos, sin dar detalles sobre la época a la que hacían referencia y añoraban volver. Los flamantes militantes del PRO, integrantes de la Policía de Entre Ríos, tampoco explicaron por qué tomaron los datos completos de los militantes. Bueno, se entiende, el mensaje fue que no se podía pintar contra Macri. Los pibes, sabiendo que caminaban sobre la cuerda floja del Código Contravencional que da carta blanca a la policía para librar una orden de detención ante el mínimo gesto, se retiraron del lugar masticando la bronca. Pero denunciaron el hecho, y dieron los nombres de algunos de los efectivos: Mauro Latronico y Matías Salcedo. Latrónico, en su perfil de Facebook, defiende al terrorismo de Estado durante la dictadura genocida de 1976, tal vez a esa época se refería.

Sucedió en pleno día, durante la tranquila siesta de esta ciudad pueblerina y conservadora. Militantes de Resistiendo con Aguante Paraná pegaban unos cartelitos de morondanga, hoja A4, cinta scotch, una ternura, por el día nacional de la mentira. Hasta que aparecieron los motorizados, en la esquina de calle Uruguay y Salta. Los retuvieron, les pidieron documentos, se sumó el Subjefe del 911, parece que la peligrosidad de los cartelitos era alta. Esta vez fueron más específicos en la explicación: “No se puede pegar carteles o hacer alusión al presidente actual”, decretaron. Así, sin muchas vueltas, la Policía de Entre Ríos ha decidido suprimir un derecho Constitucional, el de la libre expresión, de los otros, más concretamente, el de los militantes kirchneristas. Parece que, además de darle una orden de detención a la carta, el Código Contravencional antediluviano de la provincia, faculta a la fuerza para ir recortando aquellos atriculitos que estarían sobrando de la Carta Magna. Eso sí, todo con discreción, con discrecionalidad, quiero decir. Porque si bien los kirchneristas no se pueden expresar políticamente en la vía pública, si lo pueden hacer los policías que, dicho sea de paso, tienen prohibida la actividad política y gremial. Eso es injusto claro, pero no es mi tema.

La situación tiene, por lo menos y no más de, dos interpretaciones. O hay una orden política o hay un desmadre de la fuerza. El ministro de Gobierno, Mauro Urribarri, de quien depende la Policía de Entre Ríos, es un militante antes que funcionario. De hecho, llegó a ser uno de los referentes de juventud más importantes de la provincia. Y es además explícitamente kirchnerista. Difícilmente esté en su horizonte la implementación de tan bábara medida.

Huelga decir que la pintada y la pegatina, son dos actividades claramente militantes. Es más, la militancia de quien no haya participado de alguna de estas actividades puede ser razonablemente cuestionada por sus pares.

De haber una orden política que reniega del linaje del propio Ministro de Gobierno, la cosa sería gravísima; de haber una decisión autónoma de parte de la Policía de Entre Ríos –tal vez basada en una interna entre la fuerza y el Ministro– la cosa sería aún peor.

Como sea, el PRO tiene en Paraná un grupo militante dispuesto a ir al frente y aguantar los trapos para defender al Presidente Macri. Feliz día muchachos de la Policía de Entre Ríos.