Por orden judicial, Escobar Gaviria quedó bajo arresto domiciliario en Oro Verde

El juez Dumón revocó la medida de su par de Garantías de Nogoyá y dispuso el traslado del cura desde la cárcel de Victoria a una casa de Oro Verde, dependiente del arzobispado de la capital provincialcur

El juez de Garantías y Transición de Nogoyá, Gustavo Acosta, había ordenado la detención del cura Escobar Gaviria luego del testimonio de un niño en Cámara Gesell por hechos de abuso. Horas después, la Departamental policial de Nogoyá, con orden de captura, fueron al refugio de Escobar, ubicado en la casa de retiros Padre Lamay, de la Congregación Servidores de Jesús y de María, en Oro Verde. Unos días antes había sido separado de sus funciones en Lucas González.

Este lunes se conoció que Exequiel Dumón, miembro del Tribunal de Juicio y Apelaciones de Gualeguaychú, revocó la resolución de Acosta, puntualizando que “no había peligro de entorpecimiento”. En ese marco, habilitó el traslado del acusado por abuso de niños a la casa religiosa de Oro Verde, que depende del arzobispado de la capital provincial.

Las denunciantes fueron dos monjas que pertenecen a la congregación Terciarias Misioneras Franciscanas, una es de Lucas González y la otra viajó desde Córdoba para realizar la exposición en la justicia.

Gaviria se habría retirado de Nogoyá en la madrugada del sábado, por orden específica del arzobispo de Paraná, monseñor Juan Puíggari -quien había iniciado una investigación diocesana de los hechos- por lo cual otros sacerdotes oficiaron misa durante el fin de semana. El conocido cura fue el único sacerdote que salió a defender públicamente a Marcelino Moya, cuando se lo denunció por abusos en su paso por la parroquia de Villaguay y quien alojó a la madre superiora del convento de Nogoyá, Luisa Toledo, tras la medida judicial de ser retirada del cargo de conducción que tenía en el convento de carmelitas descalzas.

Escobar es integrante de la Cruzada del Espíritu Santo y venía desarrollando funciones hace once años en Lucas González. El jueves 27, el arzobispo Puiggari lo separó de su responsabilidad religiosa. Horas después, acusado de abuso, decidió irse hacia Oro Verde. Ahora volverá luego de la decisión del Poder Judicial de garantizarle la libertad, eufemismo de impunidad. La prisión domiciliaria parece más que insuficiente, un obstáculo en la búsqueda de reparación en clave de derechos humanos.

 

 

 

 

 

La Justicia ordenó la inmediata libertad, del régimen carcelario, del cura Juan Diego Escobar Gaviria, pero deberá permanecer bajo arresto domiciliario en la casa católica de Oro Verde, que depende del Arzobispado de Paraná. La decisión la adoptó a primera hora de esta tarde el camarista Arturo Exequiel Dumón, integrante del Tribunal de Juicio y Apelaciones de Gualeguaychú, adonde los defensores de Escobar Gaviria, Milton Urrutia y Juan Pablo Temón habían ido en apelación. El jueves último, el juez de Garantías de Nogoyá, Gustavo Acosta, había dispuesto la prisión preventiva por 20 días del cura, y lo había destinado a la Unidad Penal de Victoria.
Pasado este mediodía, el juez Dumón revocó la medida del juez Acosta, y dispuso la inmediata libertad del sacerdote, de la cárcel de Victoria. Ahora deberá permanecer en arresto domiciliario en la Casa Padre Lamy, de Oro Verde y con medidas estrictas, según pudo confirmar ANALISIS DIGITAL. El cura no podrá salir de Oro Verde sin autorización judicial; deberá presentarse dos veces a la semana ante el fiscal Federico Uriburu de Nogoyá y el control de sus movimientos será exclusiva responsabilidad del arzobispo de Paraná, monseñor Juan Puíggari. A su vez, no podrá tener ningún tipo de contacto con posibles víctimas ni familiares de estos, ya sea en modo individual o a través de terceros.

El camarista consideró que no había peligro de entorpecimiento en la causa que investiga la Justicia de Nogoyá a partir de la denuncia por un abuso a un nene de 11 años, monaguillo en la Parroquia San Lucas Evangelista, de Lucas González.

Escobar Gaviria, integrante de la Cruzada del Espíritu Santo, llegó a Lucas González en 2005, designado párroco. Pero tras conocerse la denuncia judicial en su contra por abuso, el jueves 27 de octubre el arzobispo de Paraná, Juan Alberto Puiggari, ordenó apartarlo de la atención pastoral de la parroquia y le recomendó abandonar Lucas González.

Escobar Gaviria estuvo presente en la audiencia que se realizó este mediodía en Gualeguaychú, y tras la decisión del juez Dumón recuperó de forma inmediata la libertad.

Aunque la Justicia impuso al arzobispo Puiggari la obligación de informar, dos veces a la semana, la situación y el paradero del cura Escobar Gaviria.

De todos modos, aún con el beneficio de la libertad, el cura no podrá volver a Lucas González ni ejercer como sacerdote: mientras continúe la investigación judicial tiene prohibido oficiar misas en público.

Además de Escobar Gaviria, y sus defensores Urrutia y Temón, a la audiencia también asistió el fiscal de Cámara, Sergio Rondoni Caffa.

La denuncia por abuso fue presentada por dos religiosas.

El puntapié inicial lo dieron las dos monjas del Colegio Castro Barros San José, de Lucas González, que llevaron a la Justicia el caso de un alumno, de 11 años, que manifestó haber sido abusado por el cura. La presentación la tomó el defensor oficial Oscar Rossi, y después se derivó a los fiscales Federico Uriburu y Rodrigo Molina.

Enterado del asunto, Puiggari ordenó el jueves 27 que Escobar Gaviria dejara su puesto de párroco de San Lucas Evangelista, de Lucas González, adonde había llegado en 2005, y buscara una casa religiosa adonde recluirse, recordó Entre Ríos Ahora.

Permaneció en la Casa Padre Lamy hasta el martes a la tarde. Ese día, por la mañana, el juez Acosta firmó la orden de detención al no tener la Justicia indicios de cuál era su paradero. Finalmente, no lo detuvieron los policías: el cura se entregó en la Jefatura de Policía.

El jueves, luego de una audiencia en la que el sacerdote se negó a declarar, fue enviado a la cárcel de Victoria.

Ahora, lo pusieron en libertad.