Integrantes del movimiento campesino realizan una intensa agenda con debates y reuniones con gremios, organizaciones sociales y unidades académicas. Margarita Gómez y Pedro Lunello hablaron con Agenda Abierta.

Por Mariano Osuna
Las actividades comenzaron este miércoles con la proyección del documental alemán «Sin prisa pero sin pausa», con la participación del colectivo docente «Paren de Fumigar las Escuelas» y del doctor Darío Gianfelici, en la sede del Instituto Audiovisual de Entre Ríos, en la capital provincial.
La agenda continuó con reuniones de trabajo entre el Movimiento Nacional Campesino Indígena, con representación en once provincias, y las universidades entrerrianas, organizaciones campesinas de la provincia, gremios, sindicatos, entre otros actores sociales. Las jornadas de trabajo finalizarán este sábado y domingo en el Primer Encuentro de Escuelas Fumigadas, que se desarrollará en Basavilbaso. Agenda Abierta dialogó con Margarita Gómez, integrante del Movimiento Campesino de Santiago del Estero, y con Pedro Lunello, miembro de la Coordinadora de organizaciones de trabajadores rurales de Misiones».
«La historia del Mocase es muy larga, pero tuvo que ver más que nada por el problema de la tierra que se venía viviendo en la provincia, con muchos desalojos a los campesinos, la falta de la venta de la producción de lo que se hacía en el campo», explicó Gómez sobre proceso de formación de la resistencia en Santiago del Estero. «Un compañero que hoy es fundador, Ángel Strapazzón, conoció a mi abuelo en la comunidad de donde yo vengo, Rincón de Saladillo, y de allí ellos empiezan a organizarse junto con sus compañeras y con un grupo de jóvenes misioneros que empiezan a organizar la zona», precisó sobre la fundación del Mocase. Y agregó que «nace por eso y después se fue ampliando mucho más. Ya no se veía simplemente el problema de tierras sino un montón de otros problemas, de salud, educación, de falta de comunicación y de información en las comunidades».
«El caso de Misiones es bastante similar al de Santiago, donde la organización primera se da a partir de la problemática de la tierra», destacó Lunello, miembro de la Cotrum. «Había tres o cuatro puntos conflictivos en la provincia, sobre todo en el norte misionero, que recibe los expulsados del sur de Misiones cuando cae el precio histórico del tabaco y de la yerba, y los que vienen de Brasil y Paraguay. Ese norte misionero presenta un particular desorden catastral y eso permite los negociados sucios y por otro lado provoca que el campesinado se organice alrededor de ese problema, reflexionó el integrante de la Coordinadora de organizaciones de trabajadores rurales de Misiones.
Del 31 de octubre al 4 de noviembre, el Movimiento Nacional Campesino Indígena se encuentra desarrollando una intensa agenda de encuentros en Entre Ríos, en el marco del convenio firmado en septiembre entre la Universidad Campesina (Unicam) y la Facultad de Ciencia y Tecnología de la Universidad Autónoma de Entre Ríos.
«El Mocase tiene alrededor de quince mil familias organizadas, de las cuales muchas han sido desalojadas, que se ha visibilizado mucho por defender el territorio y no dejar que ninguna familia quede sin tierra. Los dos compañeros asesinados han sido por no querer salir de ese territorio. Cristian Ferreyra y Miguel Galván, que son dos jóvenes campesinos que los han asesinados. Hoy tenemos conflictos fuertes, si bien hay muchos otros, es con la empresa de gaseosas Manaos, de Orlando Canido, de las cuales hemos venido denunciando y seguimos denunciando el atropello a la familia campesina», finalizó Margarita Gómez.
«Nosotros consideramos que el campo popular ha crecido. Nosotros tenemos banderas de luchas que tienen tres, cuatro, cinco décadas, pero en ese marco reconocemos etapas donde se puede crecer y etapas en las que se puede retroceder, aunque no es tan fácil hacer retroceder cuando el pueblo está organizado», fueron las últimas palabras de Lunello compartidas con Agenda Abierta.