La ex intendenta de Paraná se refirió a la posible instalación de boliches bailables en la zona de la Toma Vieja. Aclaró que la Ley de Expropiación está vigente y criticó la “involución” de la gestión Varisco.
Por Pablo Urrutia.
Los vecinos de la Toma Vieja de Paraná, se mantienen alerta ante la posible instalación de boliches bailables en la zona. La Comisión Vecinal del barrio se reunió para tratar la problemática y afirman que las posibilidades son ciertas. Ya han actuado en otras circunstancias para impedir que se desarrollen estos emprendimientos privados que generan una contaminación que impacta no sólo sobre los habitantes sino sobre una zona protegida por su valor ecológico.
Desde el programa La Primera Edición que conduce Norma Ríos por FM Los 40 Paraná (100.5Mhz), dialogamos con la ex presidenta municipal, Blanca Osuna, cuya gestión fue mencionada por los vecinos como la que rescató el complejo de la Toma y actuó para la erradicación de los boliches bailables del lugar.
Aquí el audio de la entrevista completa:
Sostuvo que dichas acciones se dieron en el marco de “Una política pública sobre el borde costero que con el mayor esfuerzo y convicción sostuvimos durante nuestra gestión”. En ese sentido, destacó: “Lo que planteamos es la recuperación y la ampliación del parque de la Toma Vieja. Se hizo una inversión en la pileta que no está todavía habilitada y es la única pileta olímpica que tiene la ciudad y la provincia”, dijo.
En referencia al predio de ingreso al complejo que fuera expropiado durante su gestión y que aún resta resolver definitivamente, explicó: “El camino que se eligió fue restaurar la utilización de un lugar que los paranaenses han usado como espacio público y no lo era, por eso el ingreso a la toma era después de la curva. Instalar el ingreso más adelante implicaba expropiar esa zona que es un terreno de aproximadamente 12 mil metros cuadrados, y que fue en principio declarado de utilidad pública mediante un decreto, una Ordenanza luego, que se aprobó por unanimidad, y posteriormente una Ley provincial, la 10288, que es la que dispuso la expropiación. A partir de ahí construimos el portal de ingreso a la Toma, que llamativamente fue destruido este último tiempo” remarcó.
En ese sentido, y ante la alarma de los vecinos de que ese predio pueda volver a su anterior propietario y este retome el objetivo de instalar allí un emprendimiento nocturno, aclaró que “La ley de expropiación está vigente, y dispone la responsabilidad del municipio de hacerse cargo de los gastos que implique esa acción”. A partir de la mencionada expropiación se inició una puja por la posesión del lugar: “Se dieron dos o tres cuestiones, primero el dueño no original, si no quien había comprado a los propietarios de ese lugar, pretendía instalar un boliche bailable que en mi gestión no fue autorizado. Posteriormente, el dueño original hizo un recurso de amparo que la justicia rechazó de plano, ratificando el espíritu con que había actuado mi gestión y posteriormente la ley provincial. Lo que está también en cuestión es el valor de ese bien. El Municipio había solicitado al Banco Nación que tasara ese bien y esa tasación de un millón doscientos mil pesos es la que el interesado rechazaba, con pretensiones de reclamar 12 millones de pesos. La diferencia entre lo que él pagó efectiva y concretamente cuando compró el bien y la tasación, nos llamaba la atención, y por eso es que nosotros insistíamos cuidando el interés fiscal y la inversión que todos los paranaenses íbamos a hacer al expropiar ese bien para no entrar en ninguna jugarreta que permitiera que nadie se hiciera el vivo con este tema”, detalló.
Osuna, admitió que la expropiación no se consumó completamente, al no realizarse el pago correspondiente al anterior comprador. “No lo efectuamos porque quedaba pendiente por parte de la Fiscalía de la provincia establecer la tasación final, y en ese establecimiento de tasación final residía la puja donde por un lado estaba el reclamante planteando un monto exorbitante y la tasación que nosotros presentamos por parte del Banco de la Nación que se asemejaba mucho más a lo que efectivamente se había pagado por ese bien en la transacción inmobiliaria previa. En ese sentido es el área de tasaciones de la provincia quien debe establecer valor del bien”, explicó y profundizó: “El monto por el cual se compró, previo a la expropiación, fue 590 mil pesos, y la tasación que realizó el Banco de la Nación fue de un millón doscientos mil pesos. Entre esos montos debía estar el valor de ese bien. El área de tasación del gobierno provincial no lo terminó de definir en el tiempo en que yo era responsable del gobierno municipal, de modo que estábamos inhibidos de pagarlo, pero sí reservamos en el presupuesto municipal los recursos para que eso en definitiva se terminara”, aclaró.
La ex intendenta de Paraná, lamentó respecto a la gestión de Sergio Varisco que “es una etapa donde hay una serie de acciones que asemejan al municipio con una empresa inmobiliaria”.
Y en referencia al portal de ingreso al complejo de la Toma Vieja, señaló que “Hubo una intencionalidad de quitar a los paranaenses la posibilidad de hacer uso de ese espacio público. Esa zona no puede ser utilizada para instalar un boliche”, remarcó. “Involucionar en ese sentido es altamente negativo”, criticó finalmente Blanca Osuna.