Vecinos presentarán un amparo ambiental en contra de la Municipalidad

La contaminación y los olores nauseabundos vuelven indigna la realidad de los vecinos residentes en el barrio Vicoer 101 Viviendas, donde el digestor cloacal no funciona adecuadamente.

digestor
Foto: Julio Blanco

Vecinos autoconvocados del barrio Vicoer 101 Viviendas volvieron a alertar sobre las condiciones de insalubridad en las que viven desde hace años, con un reclamo que hasta el momento no hace mella en el gobierno municipal.

El barrio está ubicado en la zona sur de la ciudad, en calles Garrigó y Jorge Newbery, un sector que ha tenido un crecimiento vertiginoso en los últimos años sin una planificación estratégica. La prueba de ello es lo que sucede en este complejo habitacional que se construyó a fines de 2010 mediante un sistema de cooperativa entre Vicoer y el IAPV, en el marco de numerosos planes habitaciones que se construyeron por el lugar.

La zona presenta serios problemas con las vertientes y las napas están muy altas, instancia que obligó a pensar el barrio con una planta de tratamiento cloacal como única salida viable. Así, se diseñó un proyecto con tecnología innovadora en la región que constó de un digestor que genera un tratamiento cloacal mediante un proceso químico y fue construida por la empresa El Faisal, de Capital Federal.

En toda esta zona no se pueden hacer pozos negros porque se corre el riesgo de contaminar las napas; para que el digestor funcione es necesario que las viviendas tengan una cámara séptica que realizan filtrados antes de llegar con los desechos a la planta.

“Tuvimos muchas expectativas y con el correr del tiempo todo esto se transformó en un dolor de cabeza y hasta las personas allegadas al municipio, en charlas informales, nos confirmaron que también es un problema para ellos”, dijo Raúl Rousseaux, vecino del barrio.

Lo que cuentan los vecinos es que la planta nunca funcionó de manera correcta y esto se debió, en gran medida, a la falta de mantenimiento por parte del personal de Obras Sanitarias de la Comuna.

“En los últimos meses tuvimos reuniones con funcionarios y concejales que llegaron hasta el barrio y nos prometieron solucionar el problema, y la realidad es que hasta la fecha no pasó nada; es más, los problemas se fueron agudizando y notamos que no hay decisión política para resolver este drama que soportamos a diario”, denunció Rousseaux, al tiempo que aseguró que toda la comunidad barrial está comprometida con el tema “y dispuesta a tomar las medidas que sean necesarias para hallar una solución definitiva”.

En este sentido, el entrevistado anticipó que están avanzando en la posibilidad de concretar una denuncia en la Justicia mediante la presentación de un amparo ambiental como consecuencia de la contaminación comprobada en el aire y el agua de toda la zona.

“El olor nauseabundo es permanente y los motores del digestor se rompen constantemente; el sábado hubo que repararlo porque hacía un día y medio que no funcionaban y los arreglos fueron precarios”, lamentó, al tiempo que señaló que enviaron una nota a la presidente del Concejo Deliberante, Josefina Etienot, con copias que ingresarán este miércoles a todos los bloques de concejales “para que de alguna manera se puedan generar las vías de excepción necesarias para dar agilidad administrativa a lo que el Ejecutivo municipal resuelva realizar, aunque el Intendente no da señales de querer accionar para resolver definitivamente este problema”, consideró. “Estamos muy preocupados y movilizados, no descartamos cortar la calle si de esa manera logramos que alguien nos dé respuestas”, anticipó a EL DIARIO.

En tanto, enfatizó que vienen haciendo consultas a organizaciones e ingenieros ambientales “que comprobaron la contaminación con la que convivimos y donde comienza a haber niños con problemas respiratorios, como consecuencia del aire que respiran”, alertó.

Sin funcionamiento. Sobre calle Diego Mackinnon al final se erigen cinco grandes tanques ubicados a la vera de la plaza Tita Merello, un espacio de recreación que pusieron en condiciones los propios vecinos, que son los encargados de materializar las iniciativas en una zona que pareciera estar sumida en el olvido de las autoridades municipales.

“Los impulsores de aire tienen un rol muy importante dentro del proceso y están quemados y la mitad de los motores de la planta están rotos y no fueron repuestos; es más, hay un motor que lo retiraron para reparar y nunca más lo trajeron”, aseguraron los vecinos.

El olor pestilente predomina en todo el barrio y ya comenzó a generarse una pequeña contaminación cerca de uno de los arroyos.

“Convivimos con el mal olor. Los chicos son los que van a jugar a la plaza donde esta está radicada la planta y no pueden concurrir por el mal olor porque el Municipio nunca hizo el mantenimiento y en los últimos cinco años los piletones se limpiaron una sola vez. Esta es una cuestión de derechos vulnerados que no podemos permitir”, sentenciaron.

Por Paola Ponroy / Fuente: el Diario