Raquel Negro dio a luz mellizos en el Hospital Militar de Paraná en marzo de 1978 y desde entonces permanece desaparecida. Sabrina recuperó su identidad en 2008 y busca incansablemente a su hermano mellizo.
En un emotivo acto realizado este viernes 23 de septiembre en la Escuela de Enseñanza Media Para Adultos (EEMPA) Nº 1052 de la ciudad de Santa Fe, con las presencia de autoridades de AMSAFE/CTA Santa Fe se impuso a dicho establecimiento el nombre de Raquel Carolina Negro, trabajadora social detenida-desaparecida en la última dictadura cívico militar. La organización gremial y la Central sindical hicieron entrega de una placa y un cuadro alusivo al momento tan especial para docentes, alumnos y toda la comunidad involucrada en este proceso.
Como ocurriera antes con la EEMPA Alicia López y otras tantas instituciones escolares de la provincia de Santa Fe, la elección del nombre fue producto de un trabajo democrático y participativo de toda la comunidad educativa. «Es un orgullo que una escuela pública lleve el nombre de Raquel, reivindicándose de esta manera a una compañera que militó en barriadas postergadas por las políticas de estado, que trabajó y luchó por la justicia y la igualdad en nuestra sociedad» afirmaron desde el gremio docente.
«Desde AMSAFE Provincial y la delegación La Capital saludamos a toda la comunidad educativa de la Escuela de Enseñanza Media Para Adultos Nº 1052 y renovamos nuestro compromiso por una escuela pública comprometida con la historia genuina de los pueblos para trabajar pensando en un futuro de igualdad, libertad e inclusión» concluyeron en el comunicado
Sabrina
Sabrina Gullino supo el sábado 20 de diciembre de 2008, a las 8.30 de la mañana, que era la hija de Raquel Negro y Tulio «Tucho» Valenzuela, militantes montoneros desaparecidos que estuvieron secuestrados en la Quinta de Funes. En esos convulsionados días en que su vida se dio vuelta como una media, supo también que tiene un hermano mellizo, que ahora está empeñada en encontrar, y otro hermano, Sebastián Alvarez, que la había buscado durante años, en una construcción colectiva que permitió la restitución de su identidad, de la que participaron Abuelas de Plaza de Mayo, la agrupación Hijos y otros organismos de Derechos Humanos.
Meses después, Sabrina supo que tiene otro hermano, Matías Espinoza, hijo de Tucho con una pareja anterior. Cuando supo cuál era su origen, Sabrina tenía 30 años. En los días de espera por el resultado del ADN, leyó Recuerdos de la muerte y Diario de un clandestino, de Miguel Bonasso. Desde entonces, ella milita en Hijos y está estrechamente vinculada a Abuelas en Rosario. El 6 de julio de 2012, tras las condenas en el juicio por el plan sistemático de robo de bebés en Buenos Aires, Sabrina escribió en su muro de la red social facebook: «Melliiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!». Sus amigas le preguntaron si había novedades y ella les pidió que la ayudaran a buscarlo. En algún lugar del mundo está su hermano, también arrancado del abrazo de su mamá al nacer.