Un caso más de abuso policial en Entre Ríos

Julián, seudónimo que usaremos para resguardar su identidad, está en situación de calle hace un año y duerme en el Parque Urquiza. Tres veces por semana la policía lo lleva a la Comisaría Quinta. Denuncia violencia institucional.

Movilización del 24 de julio
Movilización del 24 de julio

 

Por Mariano Osuna

Crecen los reclamos por el accionar de las fuerzas de seguridad de la provincia de Entre Ríos. Julián, vecino de Paraná, se encuentra en situación de calle hace un año y vivencia en lo cotidiano la represión policial.

Agenda Abierta viene haciendo un seguimiento sobre diversas voces que denuncian el agravamiento del abuso policial. El 24 de agosto tuvo su hecho público con la actividad organizada por Casa Solidaria, donde el dispositivo para personas en situación de calle reclamó en Plaza de Mayo por la violencia institucional hacia el sector más vulnerado de la sociedad.

El 1 de julio Agenda Abierta informó sobre otro grave episodio cuando un muchacho expuso ante la Fiscalía que fue detenido y golpeado, que los efectivos ingresaron a su casa sin orden judicial, y que dispararon e hicieron destrozos.  En el camino también ocurrió la denuncia contra cinco uniformados por abuso sobre dos adolescentes de la capital provincial. Los distintos reclamos consolidan en la agenda pública una demanda colectiva que aumenta a medida que se endurecen el accionar de las fuerzas de seguridad en Entre Ríos.

«La policía me tiene cansado porque me levanta siempre en las motos», expone con tristeza Julián, nombre usado para resguardar su identidad. Agrega que no tiene nombre de los uniformados porque «nunca están identificados». Y afirma, con resignación, que «me levantan porque camino, porque trabajo, porque estoy tomando una cerveza, por cualquier cosa. A lo primero me tratan bien, pero después te pegan. Este mes me levantan a cada rato, dos veces por semanas, y todos los viernes estoy preso».

Hugo García, leyendo el documento de Casa Solidaria
Hugo García, leyendo el documento de Casa Solidaria

 

El recorrido que atraviesa Julián es el mismo camino de estigmatización y represión que legaliza la ley de Contravenciones. Su destino cada vez que es detenido es la Comisaría Quinta, depósito que utiliza la policía entrerriana para acumular todo lo que abarca la norma inconstitucional, especialmente a las personas en situación de calle, otra deuda histórica de la sociedad en su conjunto y de la dirigencia política en particular. Como explicó Agenda Abierta desde el año 2010 aparece vigente la ordenanza 8932 que establece la creación del Programa de Asistencia Integral para personas en situación de calle. No sólo no es implementada ni presupuestada aquella legislación sino que tampoco hubo intento de diseño de políticas públicas que conformen dispositivos con equipos interdisciplinarios que aborden cada situación específica en lo cotidiano, ni algún amague en la constitución de refugios o centros integrales de día que aporten a la reconstrucción de los lazos familiares y afectivos, de su proyecto de vida, y a la restitución de derechos humanos.

«Hace un año que estoy en la calle. Encontré un desagüe en el parque, me meto ahí, es calentito. Ahí tengo mi acolchadito y dos frazadas», relata Julián. «Cuido coches hasta las 16 o 17 hs. Doy una vuelta, me quedo un rato en la plaza, y después me voy para el parque a dormir», detalla el hombre que sobrevive cuidando coches en la capital provincial.

«Hace rato que no como. Cuando me agarra hambre, voy toco timbre casa por casa y pido para comer. Las personas son muy solidarias. A veces me han dicho espere un cachito que le voy a calentar la comida que sobró. Y me lo dan en una bandejita con tenedor. Hay gente buena», describe Julián, en el único momento que soltó una sonrisa en la entrevista a Agenda Abierta.

«El invierno la pasé horrible, fue el primero en la calle. Se me reventó el tímpano de la oreja antes que encuentre el desagüe», cuenta el ciudadano sobre su vivencia cotidiana. Nacido en el barrio Toma Nueva, se fue de muy chico a Buenos Aires con su familia. «Ahí conocí lo que es la calle», afirmó Julián, quien a los 18 años volvió a Paraná.

«Fue mi primer cumpleaños en la calle. Encontré unos amigos en el rosedal que me invitaron a pasarla con ellos», afirmó el ciudadano sobre la jornada del viernes, cuando pese a la adversidad de vida daba una vuelta más al sol.

Es viudo y tiene un hijo. «A mi compañera la conocí cuando tenía 22 años y ella tenía 16. Después tuve al David. Ella se me fue a los 18. Dos años nomás tuvimos juntos pero me dejo un hijo», explicó con lágrimas Julián. También tiene sus viejos, y hermanos, aunque dice que no quiero ir desde que está en la calle porque «no quiero que me vean así»

«Lo único que pido es que la policía afloje un poco», cuenta como último deseo el ciudadano en situación de calle, que sufre las violaciones de un Estado en clave de restitución de derechos, pero también el abuso cotidiano de las fuerzas de seguridad de la provincia, en un hecho que no parece aislado sino la profundización de un accionar naturalizado. Agenda Abierta intentó dialogar sobre diversos temas, entre ellos esta problemática estructural, con Mauro Urribarri, ministro de Gobierno de Entre Ríos, aunque su entorno más cercano informó que por el momento no dará entrevistas.

La situación de calle y la violencia institucional, dos deudas de la democracia, visibles en la agenda pública, que esperan una respuesta oficial. Julián, referencia simbólica de tantas otras historias que sufren diariamente la violación de derechos, la desidia del Estado y la indiferencia de parte de la sociedad.