El Tribunal de Juicios y Apelaciones elevó a juicio de la causa que investiga los abusos en el Seminario cuando el ex sacerdote fue prefecto de disciplina entre 1985 y 1993. Fue luego de superar la audiencia de apelación.
Este martes el cuerpo judicial compuesto por Pablo Vírgala, Marina Barbagelata y Gustavo Maldonado dictaminó que la causa, que tuvo cuatro años como etapa de instrucción, pase hacia el juicio oral y público contra Justo José Ilarraz.
El pasado 20 de septiembre se realizó la audiencia de apelación, impulsada por la defensa del ex cura, en la causa “Ilarraz Justo José s/Promoción a la corrupción agravada”. El ex sacerdote, quien en su declaración el año pasado negó los hechos, fue procesado el 10 de julio de 2015 por la jueza Firpo, quince días después de su declaración, por abusos de adolescentes que cursaban la escuela secundaria como pupilos. Luego, el Tribunal de Juicios y Apelaciones ratificó la medida tomada por la jueza.
En la audiencia del martes pasado Juan Fornerón, a cargo de la defensa, desplegó distintos argumentos contra la elevación a juicio que resolvió el juez de Transición Pablo Zoff. El paso posterior fue esta decisión del Tribunal de la elevación a juicio de una causa que tuvo demoras y retrocesos en su proceso.
En el procesamiento, se consideraron claves los testimonio de las víctimas y los informes periciales. Vale recordar, que en 1995, el entonces arzobispo Estanislao Karlic determinó la investigación de lo sucedido por Ilarraz, comprobando los hechos, condenando al destierro al cura, e incluso prohibiendo su regreso a la diócesis de Paraná. Karlic sostiene que Ilarraz le confesó en Roma los delitos, aunque el pasado 24 de junio de 2005, frente a la jueza, desmintió todo.
Como informó Agenda Abierta, la investigación judicial inició en septiembre de 2012, luego de que la revista Análisis publicara el primer extenso informe periodístico que luego tomó forma de expediente judicial, tras la orden del procurador General de la provincia, Jorge García. La pesquisa duró cuatro años y logró acumular prueba que se plasma en unos 12 pesados cuerpos de expedientes. A esta altura del proceso, los querellantes han reiterado en diversas oportunidades que consideran cerrada la investigación judicial, y que no existen posibles líneas que no hayan sido agotadas en la instrucción.